Esmeralda Carnero vive en un piso tutelado de la Fundación de Familias Monoparentales Isadora Duncan, de León. Ella, sin vivienda y sin trabajo sus posibilidades para criar al niño se fueron reduciendo a cero y la Junta de Extremadura, comunidad de donde proviene, le dio un ultimátum: «Si no encontraba trabajo me lo daban en adopción, así que no dudé en aceptar venir a este piso aunque esté lejos de mi casa».

El piso tutelado dispone de monitoras y las mujeres se ayudan unas a otras para cuidar a los niños para facilitarse mutuamente la conciliación laboral y familiar.

Transcripción del artículo publicado por el digital Diario de León con fecha 30 de agosto de 2010.

«Al poco de nacer el niño me quedé sola y sin ayuda»

Esmeralda Carnerero tiene 21 años y es madre desde hace casi tres. Actualmente vive en el piso tutelado por la Fundación Isadora Duncan para madres solteras en León. Es su última oportunidad para conservar la tutela del niño. «Tengo que demostrar que puedo cuidarlo y hacer cursos para encontrar un trabajo y poder ser independiente algún día», afirma. No lo tiene fácil, pero cuenta con el respaldo de una entidad que trabaja desde hace casi treinta años con madres solteras. Por el piso tutelado han pasado unas 500 mujeres desde 1990.

Esme Carnerero y su hijo en la Fundación de Familias Monoparentales Isadora Duncan, de León.

Esme Carnerero y su hijo en la Fundación de Familias Monoparentales Isadora Duncan, de León.

Esme lo tiene muy claro: «Quiero a mi hijo; yo lo busqué». Cuando se quedó embarazada, confiesa, «no me lo esperaba, lo había intentado y como no me quedaba pensé que no podía tener hijos». Su hijo es fruto de una relación inestable que mantuvo durante un año. «Al poco de nacer el niño me quedé sola y sin ayuda de mi madre, con la que viví algún tiempo». Es la mayor de cuatro hermanos y la única que no ha pasado por un centro de acogida. «Me crié con mi abuela», aclara.

El respaldo familiar es básico para las madres adolescentes. Así lo asegura la fundadora de Isadora Duncan, María García, madre soltera con 17 años en los años 70: «Una madre adolescente con ayuda puede convertirse en una madre sola totalmente responsable. Estoy cansada de que se nos acuse de no ser madres conscientes frente a las mujeres que ahora eligen ser madres solas con inseminación artificial. Yo tuve la gran suerte de tener el apoyo de mi familia».

Pero no es el caso de Esme. Ella, sin vivienda y sin trabajo sus posibilidades para criar al niño se fueron reduciendo a cero y la Junta de Extremadura, comunidad de donde proviene, le dio un ultimátum: «Si no encontraba trabajo me lo daban en adopción, así que no dudé en aceptar venir a este piso aunque esté lejos de mi casa».

En el piso tutelado de la Fundación de Familias Monoparentales Isadora Duncan le apoyan para cumplir las tareas que le permitirán conservar la tutela del niño. De momento se ha inscrito en un curso de auxiliar de dependienta del Ildefe, de un año de duración y con prácticas. «Si no la seleccionan se matriculará en el Centro de Educación de Personas Adultas para reanudar la ESO», indica la directora, Alicia González.

Además, «llevo curriculum a todas las ofertas de empleo que encontramos», añade Esme. La mayoría de las pocas ofertas que salen son para el sector de hostelería (camarera, auxiliar de cocina) donde apenas tiene experiencia y cuenta con el obstáculo añadido de los horarios.

El piso tutelado dispone de monitoras y las mujeres se ayudan unas a otras para cuidar a los niños para facilitarse mutuamente la conciliación. «Fomentamos que se ayuden entre ellas para que cuando salgan tengan una red en que apoyarse», comenta la directora.

A Esme le han hecho mil veces la pregunta del millón: ¿Recibes ayuda por ser madre soltera? Dice no con la cabeza y sonríe. Está acostumbrada. «Contrariamente a lo que mucha gente piensa no existen ayudas para las madres solteras, sólo criterios de preferencia en las escuelas infantiles o becas, y no en todas las comunidades», asegura María García. «Estamos penalizadas, especialmente las que tienen el hijo reconocido y no conviven con el padre». La fundación reclama una definición jurídica de familia monoparental para todo el Estado y la eliminación de la discriminación fiscal y social.

Calendula
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