Gran número de madres solteras proceden de relaciones de pareja que acabaron siendo violentas o ya lo fueron desde el inicio. Algunas mujeres, a pesar de haber contraído matrimonio con el agresor o convivido bajo el mismo techo, se sintieron tan agraviadas por los abusos que sufrieron, que se declaran abiertamente MADRES SOLTERAS, un modo de desvincularse psíquicamente de una relación catastrófica.

Por lo general no se arrepienten.

Por lo general no se arrepienten.

Si eres madre soltera y has sufrido o sufres violencia psíquica y física, te interesa saber que el agresor trata de suicidarse en el 38% de los crímenes de género y solo en algunos casos muere. Son cifras sobre violencia de género contabilizadas en España en los primeros 9 meses de 2009.

Interpretación de las cifras oficiales

“Hay dos tipos de hombres que matan a sus parejas”, explica Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género. “Unos son personas integradas en la sociedad, muchas veces no tienen denuncias previas por malos tratos y saben que van a salir a la luz como maltratadores ante sus conocidos y familiares de una forma brutal, después de asesinar. Y no pueden soportarlo. El cada vez mayor rechazo social a la violencia machista puede ser el motivo de que aumente el número de suicidios en este tipo de personas. Los que están menos integrados, sin embargo, se entregan. Quieren dejar constancia de lo que han hecho”.

Un psicólogo no opina igual

El psicólogo Andrés Montero no comparte del todo esta hipótesis. “La mayoría de los agresores cree que lo que hace está bien. Sólo hay que ir a las cárceles y preguntarles. Es raro que les preocupe lo que la sociedad piense de ellos. Creen que no se les entiende. Tienen un discurso victimista y por lo general no se arrepienten. Esto se concilia mal con un supuesto miedo al estigma de tal calibre que lleve a algunos a tomar una decisión tan drástica como el suicidio”.

Cómo actúa la mente del agresor

“Los agresores centran su universo en establecer sistemas para controlar a las mujeres”, opina Montero. “En sus dominios, son los reyes. Cuando la mujer amenaza con acabar la relación y separarse, creen que no les queda otra salida que matarlas. Pero, una vez muertas, su vida queda sin sentido. El control era el eje sobre el que giraba su existencia. Si se confirma que aumenta el número de suicidios, puede ser porque cada vez hay más mujeres que deciden dejar de ser controladas”.