Los autores del libro Vencer la depresión. Descubre el poder de las técnicas mindfulness (Ediciones Paidós) explican por qué nuestros intentos habituales de pensar en una forma de salir del estado de ánimo depresivo o de simplemente salir adelante, nos llevan a hundirnos todavía más en la espiral descendente de la depresión.

La depresión es uno de los males de la sociedad actual. Y es también una de las enfermedades más comunes en las madres solteras y las madres solas.

Volvamos a hablar de la depresión. Qué podemos hacer para evitarla, para esquivarla, antes de que se apodere de nuestra mente.

Escribe: "Los pensamientos determinan el estado de ánimo".

Escribe: "Los pensamientos determinan el estado de ánimo".

Los pensamientos negativos

Cuando tenemos un problema, tendemos a dar vueltas y vueltas, como una obsesión, en conocer por qué nos pasa esto; de qué modo podemos salir del estado depresivo, de los pensamientos tristes, del sentimiento de culpabilidad, de pensar que hemos cometido errores irreparables… Nos obcecamos en decirnos, palabra a palabra, que no saldremos de ésta, que hemos fracasado, que todo lo hacemos mal, que somos un verdadero desastre… Nos embarga el desánimo. No tenemos ganas de luchar, ni de salir de casa, ni de vestirnos bonitas. ¿Para qué?, concluimos. En el trabajo nos aislamos de las otras personas, porque creemos que a ellas todo les va mejor (y si algo les va peor, siempre tienen alguien a su lado que les da su apoyo).

Esos pensamientos negativos, contra nosotras mismas, no traen nada bueno. Al contrario, nos hunden más en el pesimismo, en los lloros, en las noches sin dormir, en los antidepresivos que nos receta el médico. Nos sentimos tan mal, sufrimos tanto, que a veces queremos morirnos. Pero en verdad no deseamos morir, sino resolver nuestro problema, salir del dolor y la tristeza que nos oprime. ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE, POR FAVOR!

Vamos a ayudarte

Los pensamientos determinan el estado de ánimo.

Apúntate esta frase en tu agenda, en tu celular, en el dietario de la oficina; escríbelo en un papel y lo pegas en tu habitación, en el espejo del baño, en el cristal de la ventana… Que no se te olvide.

Empecinadas, obstinadas en resolver un problema, juzgando y estableciendo comparaciones, “tratamos de eliminar la brecha que existe entre cómo son las cosas en realidad y cómo pensamos que deberían ser”, es decir, el tipo de persona que somos ahora (triste y sola) y el tipo de persona que desearíamos ser (tranquila, feliz, alegre, extrovertida, aceptada…). Ese proceder sirve para las situaciones cotidianas, pero es contraproducente cuando entramos en el terreno de los pensamientos que afectan a nuestra persona.

¿Que qué pasa? Pues, que podemos quedar atrapadas en el mismo pensamiento al que habíamos recurrido para que nos rescatara.

Bajemos a los ejemplos cotidianos

Cuando tenemos un problema recorremos a la experiencia del pasado. Viajamos en el tiempo para comprender qué es lo que fue mal. “Cuantas más veces hayamos estado deprimidas en el pasado, más negativas serán las imágenes y la charla interna que nuestro estado de ánimo actual hará emerger, y más dominada estará nuestra mente por esos viejos patrones”.

Lo más curiosos es que esos “patrones e imágenes nos parecen reales ‘ahora’. Los patrones que hacen que nos sintamos solas y que pensemos que no valemos nada nos resultan familiares y, en lugar de darnos cuenta de que esa familiaridad es un signo de que la mente está siguiendo una vieja pauta mental, nos hace suponer que debe ser cierto…

Así que nos machacamos con más preguntas: ‘¿Por qué siempre reaccionamos así?’, ‘¿Por qué no puedo desenvolverme mejor?’, ¿Por qué tengo problemas que los demás no tienen?’. Los psicólogos llaman ‘rumiación’ a este estado de ánimo caracterizado por la autocrítica…”.

La rumiación no sirve para resolver problemas. Toma nota también.

Terapia de la atención plena

Nuestros pensamientos no son la realidad.

La atención plena o mindfulness es la técnica de prestar atención de un modo distinto a lo aprendido en el pasado. Significa dejar de juzgar y dar la bienvenida al momento presente.

El momento presente es todo: desde lavar los platos a sacar la basura, subir escaleras…; aprendiendo a prestar atención a nuestra experiencia de forma deliberada, mientras realizamos actividades que hasta ahora eran rutinarias.

“Para empezar, desactiva la tendencia a vivir el futuro de antemano”. En segundo lugar, evita que la mente te atrape mientras realizas una acción; evita que los viejos hábitos mentales dominen y controlen nuestra forma de ver las cosas.

“Cuando comemos, lavamos platos o realizamos una tarea tras otra, con mucha facilidad caemos en el hábito de soñar despiertos y de resolver problemas mentalmente.

Pero soñar despierto es primo hermano de la rumiación. Así que si hemos estado deprimidos durante largos periodos en el pasado, hay muchas probabilidades (especialmente cuando nos sentimos infelices) de que, al soñar despiertos, acabemos cayendo en patrones manidos de pensamiento negativo…

El primer paso para evitar que esto suceda es detectar cuándo estamos con el piloto automático e intentar salir de él para adoptar una consciencia más sabia, espaciosa y llena de compasión de nosotros mismos”.

Procedencia de la información:
Revista Mente Sana nº 59

Calendula
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