“Después de un divorcio, los protagonistas pueden adoptar distintas formas de convivencia: en solitario, en un hogar monoparental, volver a la familia parental de origen o crear nuevas familias al establecer una nueva unión o una nueva relación de filiación. En este proyecto, sólo nos interesamos por las dos últimas posibilidades: nuevas uniones y nuevos hijos.”

“Se pondrá especial atención en la formación de nuevas familias, y en como éstas afectan a las relaciones con el cónyuge anterior y los hijos habidos antes del divorcio. Nos interesamos, en particular, por las transiciones hacia la formación de nuevas parejas y hacia una nueva maternidad y paternidad, tanto biológica como social.”

Amor...

Amor...

Con los dos párrafos anteriores nos haremos una idea de los temas que se van a tratar en el presente artículo, el cual tiene como base el estudio Trayectorias familiares después del divorcio. Una revisión de las contribuciones recientes desde la demografía, elaborado por investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona, Universitat de València y University of Edinburgh, y publicado en 2007.

Evolución histórica

Hasta 1970 se estudiaban las madres solas con hijos, debido a la intensidad del fenómeno en algunos países de Europa, y en especial a la problemática económica y social que se le asociaba. La problemática postdivorcio apenas se tenía en cuenta.
En los años 1980 la investigación se dirigió a las segundas nupcias, pero se estudiaba menos la cuestión de las familias reconstituidas. Se prestaba atención a los efectos económicos del divorcio en aspectos legales tales como la residencia y el contacto con los hijos (rol del padre que no vive en el hogar). Se examinaban principalmente las consecuencias socioeconómicas de la mujer: empobrecimiento de la nueva unidad familiar. En el hombre se consideraban otros aspectos negativos como resultado del divorcio: los sociales y psicológicos. El padre aparecía en los estudios como una figura central.
En la década de 1990 no se dio demasiada importancia a las segundas nupcias, debido a la intensidad del fenómeno (cuántos de los divorciados o divorciadas contraían una nueva unión y el tiempo que transcurría entre la ruptura y la nueva unión). Se amplió la investigación a las familias reconstituidas.
En la actualidad se investigan las múltiples y complejas trayectorias postdivorcio. “Sin embargo, sigue habiendo importantes lagunas; por ejemplo: hay pocas investigaciones sobre las relaciones parentales entre los hijos de uniones anteriores y sus padrastros o madrastras, y sobre las experiencias vividas a más largo plazo en el proceso posterior a una ruptura conyugal.”

Transición a las nuevas uniones

Después de una separación, comienza un periodo de reorganización de la vida afectiva y sexual. Esta situación puede desembocar en: relaciones ocasionales, enamoramiento, cohabitación y nuevo matrimonio.
“Son las mujeres jóvenes (entre 25 y 34 años) quienes han conocido con más frecuencia a su nueva pareja antes de la separación (el 64% frente al 33% de los hombres) y entre 2 y 5 años después de la ruptura son más las mujeres que no tenían una nueva pareja (el 15% frente al 3% de hombres).”
En el recorrido afectivo y sexual de hombres y mujeres después de una separación aparece una desventaja en las mujeres de más de 35 años, parecida a la desventaja que viven las mujeres en la entrada de una segunda unión.
Las segundas nupcias varían en función del género y el territorio. Así, en España las segundas nupcias son las más bajas del continente europeo (29 matrimonios de divorciados por cada 100 sentencias de divorcio). Ante el incremento de la segunda unión con convivencia con otra persona, las segundas nupcias han descendido en ambos sexos.
“En Suecia y Noruega, por ejemplo, la cohabitación aparece como el modelo de unión preferido después de un divorcio: cuatro años después de un divorcio, casi la mitad de mujeres entran en una unión en cohabitación, mientras que tan solo 1 de cada 10 mujeres noruegas y 1 de cada 100 suecas entran en segundas nupcias.”
“En Gran Bretaña, una cuarta parte de mujeres divorciadas y un tercio de hombres cohabita y dichos valores son comparables con los separados, con un 10% i un 26% de nuevos cohabitantes hombres y mujeres, respectivamente.”

Factores que determinan una segunda unión

¿Qué probabilidades tiene la mujer para constituir una segunda unión, sea con matrimonio o simplemente con convivencia? El estudio universitario es claro:

“Constituir una nueva pareja es más frecuente para los hombres que para las mujeres. Una cuantificación para el caso francés refleja que un hombre de menos de 65 años que vive una ruptura de la primera unión tiene una vez y media más de posibilidades que una mujer de constituir una nueva pareja. Si la mujer es madre, tener un hijo de menos de 10 años reduce en un 7% las posibilidades de encontrar un nuevo compañero sentimental.
A mediados de los noventa, el 40% de los padres cohabitaban de nuevo dos años después de una separación legal, frente al 9% de las madres.

En España, para una mujer, haber cumplido más de 35 años y tener hijos menores reduce de manera significativa, en más de la mitad, sus probabilidades de volver a constituir una segunda unión después de una separación.
Por otra parte, el fenómeno de las segundas nupcias presenta las mismas tendencias en Europa y el Canadá que en Estados Unidos, sin embargo, en Estados Unidos, las tasas son superiores. El caso alemán es una excepción en la UE, ya que hay más mujeres que hombres que se casan en segundas nupcias.”

¿Qué importancia tiene la edad en un segundo matrimonio o convivencia?
“Según varios estudios, la edad es el factor individual más importante para determinar la formación de una nueva unión. A mayor edad, menor probabilidad de constituir una nueva pareja. En este caso, la influencia es más fuerte para las mujeres que para los hombres: dicha probabilidad se reduce en un 25% entre mujeres separadas con 30 años o más, respecto a aquéllas que se separan a los 20 años en Estados Unidos.”

... y divorcio.

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¿Cuál es el tiempo transcurrido entre divorcio y segunda unión?

“El tiempo transcurrido entre el divorcio y las segundas nupcias y la constitución de una nueva unión se prolonga con la edad tanto en hombres como mujeres. La edad al contraer el primer matrimonio tiene un efecto negativo en la entrada en unión consensual postdivorcio en las mujeres (en el hombre no sería significativo), es decir, a mayor edad cuando se casan, menor propensión a entrar en cohabitación después de una ruptura.”
El sexo y las segundas uniones de pareja
“El sexo también condiciona la probabilidad de establecer una nueva unión matrimonial: una mujer tiene menos probabilidades de volverse a unir que un hombre, y esta dificultad se incrementa con la edad, con el nivel educativo y con la situación de empleo.
Contrariamente, el nivel educativo, indicador indirecto del capital social, favorece la probabilidad de encontrar un nuevo cónyuge entre los hombres. En las uniones consensuales, estas divergencias de género no serían tan claras. La educación como determinante de las consecuencias postdivorcio tiene un fuerte impacto positivo en ambos sexos en la transición a la cohabitación.”
Consecuencias económicas
“Relacionado con su coste —financiero para el nuevo cónyuge y con la complejidad relacional de las familias reconstituidas—, la presencia de hijos también modifica las probabilidades de volver a establecer una unión de pareja, lo cual hace disminuir las probabilidades, tanto en hombres como mujeres.

Si nos referimos a una unión consensual, el caso canadiense nos muestra un efecto positivo para los hombres; también en el caso francés, cuando el hombre tiene más de dos hijos, la presencia de descendencia es un factor que favorece la segunda unión. El efecto de la edad de los hijos (negativo hasta los 10 años del niño o la niña) está más relacionado con las dificultades de la madre a volverse a unir.”
Apoyo social
“La red social influencia la transición a la segunda unión, en el sentido de que la mujer con poco apoyo social, a partir de una cierta edad, tiene menos probabilidad de volverse a unir. En cambio, en el caso de Gran Bretaña, el hombre supliría la falta de una amplia red social mediante la formación de una nueva unión.”

Dobles familias

“La creciente inestabilidad de las uniones es uno de los factores por los cuales las redes familiares se amplían y las relaciones entre sus miembros se vuelven más complejas. Es la presencia de hijos la que nos permite hablar de dobles familias, pues son los hijos los que mantienen el vínculo entre la pareja de padres biológicos y los nuevos cónyuges de éstos.”

La presencia o ausencia del padre

“Buena parte de los estudios se centra en los padres ausentes (hombres) en relación con la paternidad, dado que, en la mayoría de casos, es el padre quien no convive con los hijos de la unión anterior.”

“Independientemente del sexo del padre, el divorcio debilita la relación del padre que no vive con el hijo, a juzgar por la experiencia de Estados Unidos. El mayor riesgo que supone la disolución de la pareja, desde el punto de vista de los hijos, es la desvinculación con el padre (hombre). Cuando éstos viven con la madre, el contacto con el padre es menor entre los hijos adolescentes que entre los menores, como resultado de su mayor autonomía en la toma de decisiones.”

Sin embargo, en las últimas décadas, en Francia ha crecido la proporción de hijos que lo ven más a menudo, debido al cambio de roles parentales. Asimismo, se ha producido un descenso del número de niños que no tienen ningún contacto con el padre que no reside en el nuevo hogar después de un divorcio, y que, según datos recientes, en Holanda, es un 20% de los hijos, y en Italia, un 25% de los hijos en 1998.”

Distanciamiento o aumento de las visitas del padre

“En cuanto a la relación entre las segundas nupcias y la frecuencia del contacto paterno-filial, algunos estudios no establecen relación alguna, mientras que, en otros, la mayoría constata que se produce un distanciamiento del padre con el hijo a partir del momento que el padre empieza una nueva relación de pareja. La nueva situación familiar del padre es el factor más importante a la hora de mantener la continuidad en la relación de éste con los hijos.
A medida que el padre rehace su vida sentimental, se debilitan los vínculos con sus hijos, y aún más con la presencia de hijos biológicos en la nueva pareja; por otra parte, a medida que la madre establece una nueva relación sentimental, y ésta se reafirma, no sólo favorece la vinculación entre madre e hijo, sino que también aumenta el número de visitas de los hijos al padre. En efecto, en Francia, cuando la madre vuelve a vivir en pareja, los hijos tienen dos veces y media más posibilidades de ver al padre varias veces al mes que cuando la madre vive sola.”

En conclusión

“Estamos muy lejos de poder diseñar una geografía europea del postdivorcio, si bien el tipo de estado de bienestar (en los países nórdicos) y las oportunidades de empleo para las mujeres (en Gran Bretaña), son los que marcan una diferencia en sentido positivo.
Teniendo en cuenta ambos factores, no es sorprendente que se trate de los países mediterráneos donde más grande sea la brecha entre el comportamiento de los hombres y las mujeres después del divorcio.”

Calendula
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