Nueva York, 10 mar. 11 AmecoPress / Cimac.- En estos momentos de transición histórica en Egipto y Túnez, los derechos de las mujeres deben encabezar la lista de las nuevas prioridades, y garantizar que no serán postergados o vistos como algo a tratar después de que las reformas “cruciales” sean ganadas, afirmó la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay.

En su declaratoria con motivo del 8 de marzo Día Internacional de la Mujer, informó que a pesar de que las mujeres han tenido un importante rol en las demandas de cambio “existen signos preocupantes sobre el contenido de algunas reformas propuestas en Egipto que son claramente discriminatorias”.

Navi Pillay, alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Navi Pillay, alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

“En Egipto y Túnez, las mujeres estaban en Twitter, en Facebook, y también en las calles. Mujeres de las condiciones más diversas marchaban lado a lado con los hombres, rompiendo las barreras y los estereotipos de género, igualmente ávidas de cambio, derechos humanos y democracia”.

Sin embargo, está lejos de concluir, ya que es importante garantizar que sus derechos no serán postergados, toda vez que como otros integrantes de la sociedad, sufrieron el impacto de la represión, la corrupción y la falta de justicia social.

Muchas mujeres en Túnez padecieron tortura, fueron detenidas en forma arbitraria y también silenciadas; su privacidad fue invadida y su vida familiar violentada.

Ellas fueron las primeras en sufrir los recortes de personal y continúan siendo mayoría entre los desempleados, por lo que su participación, responsabilidad, justicia y equidad son demandas que no están dispuestas a negociar, agregó la Alta Comisionada.

Llamó a que los derechos de las mujeres de Medio Oriente y de África sean la base de estos nuevos comienzos, y que la sociedad en general éste atenta ante cualquier retroceso; toda vez que la plena participación de las mujeres es esencial no solo para su empoderamiento sino también para el avance de la sociedad.

Recordó que las diferencias de salario entre mujeres y hombres en el sector privado aún son grandes, además de que su representación en la vida pública aún es limitada, a lo que se suman leyes discriminatorias y políticas públicas basadas en estereotipos de género las cuales continúan impactando su vida de manera negativa.

Por lo que consideró que solo cuando las mujeres participen plenamente en el desarrollo de políticas y en la formación de las instituciones, su perspectiva será verdaderamente integrada.

“El concepto de democracia sólo se alcanza realmente cuando la toma de decisiones políticas es compartida por mujeres y hombres, y cuando la plena participación de las mujeres en la reestructuración de las instituciones está garantizada”.

En éste sentido Navi Pillay, afirmó que las mujeres del Medio Oriente y de África del Norte esperan que sus estados trabajen para beneficio de todas y todos, no sólo de algunos, que el Estado defienda su dignidad y valor, y que se adopten leyes, políticas y estrategias que traduzcan estas palabras en resultados tangibles.

“Ellas esperan procesos transparentes e inclusivos, que permitan que sus voces sean escuchadas y que sus puntos de vista sean considerados con seriedad. Esperan debates públicos e inclusivos y un gobierno responsable, que rinda cuentas y que cumpla con los derechos humanos y la justicia social”.

Las sociedades en las que las mujeres son excluidas de la vida pública, de manera formal o informal, no pueden ser descritas como verdaderamente democráticas, como ha advertido en diversas ocasiones el Comité para la Eliminación de la Discriminación de la Mujer, enfatizó Navi Pillay.

Procedencia de la información:
AmecoPress/Cimac
Riesgo de reformas contrarias a las mujeres en el mundo árabe

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