Loli es una madre soltera que tiene un hijo adolescente de 15 años y un bebé niña de 15 meses de una segunda relación. Leyó en esta web el artículo: LOS HIJOS QUE NO VAN A LA GUARDERIA. Madre soltera, cuéntame tu historia y la vamos a publicar. Ella nos confió su experiencia personal y, como lo prometido es deuda, vamos a compartirla con todas vosotras para aprender de sus vivencias.

Loli escribió…

Soy madre soltera de una bebé de 15 meses. Durante la baja de maternidad aún me encontraba con el padre y entre los dos llevamos la etapa inicial de nuestro bebé. Antes que mi bebé cumpliese los 4 meses comencé a notar cambios en él, y descubrí que llevaba una doble vida. Al desenmascararlo, inicialmente me dejó, pero luego regresó arrepentido, aunque para ese momento yo había tomado decisiones y soluciones de emergencia para el cuidado de mi pequeña, ya que no soy de esta ciudad. No tengo familiares aquí y solo podía contar con mi otro hijo, que tiene 15 años, fruto de mi primer amor en la adolescencia. Le comenté lo que estaba ocurriendo y le pedí colaboración.

Parque infantil en la playa.

Parque infantil en la playa.

Inscribí a la nena en una guardería, en la que me ayudaron muchísimo, ya que mi horario era partido y muy complicado para ir a buscarla a la guardería. Pagaba una jornada extra y mi hijo la buscaba al salir del cole. Yo le dejaba todo preparado y él la cuidaba mientras yo regresaba a casa.

Soy consciente que no es lo correcto, pero si no hubiese sido por su ayuda en ese momento no sé qué hubiese pasado, ya que a raíz de lo sucedido con mi ex, su engaño, su abandono y problemas laborales de tiempo atrás y de dinero, caí en depresión… Más adelante perdí el trabajo… Pero, finalmente, yo misma reaccioné. Tuve a mi hija hasta los 10 meses en la guardería, llevando una rutina diaria. Fue muy valioso el aprendizaje que tuvo hasta ese momento. Los compañeros, los otros niños y la enseñanza propia ayudaron a que ella se volviera muy sociable; sin embargo como consecuencia de la falta de trabajo y la acumulación de gastos, tuve que retirarla y continué cuidándola yo.

Como experiencia ha sido increíble, como terapia en mi recuperación y conocimiento hacia ella ha sido maravilloso: el saber lo que le pasa sin necesidad que me hable; la compenetración que tenemos una de la otra; el jugar, leer, bailar, comer juntas; el hablarle y ver que me entiende, así no me responda con palabras, es una experiencia única.

Esto no lo viví con mi hijo mayor, ya que en mi ciudad contaba con la ayuda de madre, abuela, tía, mi familia y siempre cada una daba su opinión y cada una quería mimarlo y atenderlo, darle solución a cada petición de mi hijo, ya que yo trabajaba. En ese tiempo era muy joven también y mi familia me apoyó demasiado, cosa que siempre agradeceré.

Aunque ha sido una grata experiencia el tener a mi hija al lado, cuidarla, mimarla, veo que ya debe ir a la guardería, pues la veo demasiado apegada a mi. Me alegra, pero, aunque suene contradictorio, sé que debe comenzar a tener seguridad, andar con seguridad, correr, jugar con otros niños, pues al ser una familia tan pequeña, no contar con padres, abuelos, no tiene mucho contacto social, no ve mucha gente, sino la que ve cuando salimos a pasear. Y aunque la gente la saluda y ella también, sé que debe aprender a relacionarse con otros niños, jugar, cantar…

Además, es hora de regresar a trabajar. Las cosas no son fáciles y más siendo madre soltera. Sé que será duro, pero en este tiempo me he organizado, estoy viendo opciones y espero que salga la más acertada. De nuevo me organizaré con mi hijo mayor. Ya hemos hablado sobre qué será lo mejor. Empezaré a trabajar, con la ayuda de Dios. Y mi hija también comenzará una nueva etapa en su guardería, a tener amigos, aprender nuevas cosas, a caminar firme y con seguridad. Y seguro vendrá a contarnos con alegría cada nueva cosa aprendida, cada descubrimiento. Seguro saludará con la mano a cada amigo que reconozca en la calle. Y comenzará su andadura por la vida de la mano de sus cuidadoras, de su hermano y por supuesto la mía, que vendré con mucha prisa a abrazarla cada día y seguro disfrutaremos y reiremos como siempre cada minuto juntas!!!

Un saludo.

Respuesta de Calendula:

Querida Loli, ¿sabes cuál es la mejor conclusión que he sacado de todo lo que te ha acaecido en estos 15 meses de vida de tu niña? Pues…, que has encontrado una parte positiva a los tropiezos.

Otras mamás también te enviarán sus opiniones, seguro, con lo cual vas a enriquecerte aun más.

¡Mira qué bonito es tener a un hijo de 15 años que te dé una mano! Eso es maravilloso para ti y para que se establezcan lazos estrechos entre los hermanos. De este modo, el chico también entiende que en el hogar hay que compartir responsabilidades. Esa es una buena apuesta de futuro. Los hombres machistas cada vez tienen menos probabilidades de sobrevivir ante las nuevas generaciones de chicas educadas en la igualdad en la escuela, el ocio, la universidad… En ocasiones, las “cargas” son superiores a lo que, en principio, se considera común en las familias actuales. Quiero decir que cada vez más los hijos mayores no tienen que ocuparse de sus hermanos pequeños, como ha sucedido, y aun sucede, pero menos, en las familias con pocos recursos económicos. Pero en tu caso, tu niño ha sabido arrimar el hombro. ¡Quiérele mucho!

Has perdido el trabajo, has tenido depresión, pero al final has acabado cuidando a la pequeña por ti misma durante unos meses. Para la niña ha sido una bendición y para ti también. El amor se trabaja así, en el día a día, con dedicación y ganas.

Loli, adelante. Vas por buen camino. Las otras mamás también caminamos por senderos parecidos. Al final, ¿sabes qué te digo?, que las dificultades nos hacen crecer. Y en nuestra maletita personal llevamos más amor que rabia u odio. Son los regalos que hemos recibido por haber amado tanto.

Un beso muy fuerte.

Calendula
calendula@yosoymadresoltera.org