Diana escribió el siguiente comentario al pie del artículo Madre soltera: comportamiento del niño durante los dos primeros años de vida:

Hola: Soy madre soltera desde que quedé embarazada. Me ha tocado trabajar y estudiar. Por este motivo he tenido descuidado a mi hijo. Mi hijo es un niño bastante voluntarioso y tímido. Le pregunto cuando sé que algo lo incomoda y no me contesta. Eso hace que me desespere y que haga que lo grite y hasta muchas veces castigarlo. He tratado de hablar con él, pero ya no sé que más hacer ya que no hace caso y me desespera que a la edad que él tiene, 9 años, sea un niño tímido con los niños de su edad.

Si alguien sabe cómo manejar esta situación, por favor, ayúdenme, porque ya no sé qué más hacer.

Gracias.

¿Cómo me siento en mi familia?

¿Cómo me siento en mi familia?

RESPUESTA DE CALENDULA…

Estimada Diana, la timidez no es un defecto, sólo un modo propio de ser de las personas, que en unas se da en mayor grado que en otras.

Tendrías que averiguar si el niño no responde a tus preguntas sólo porque es tímido o ese comportamiento tiene relación con los lazos que se han establecido entre tú y él. ¿Tenéis buena comunicación? ¿Eres demasiado impulsiva y esperas una respuesta a una velocidad y con una precisión que él no es capaz de darte? ¿Tratas de ser paciente para escuchar lo que piensa y siente? Ya sabes que hay personas más lentas que otras, pero eso no tiene nada que ver con la comprensión y la inteligencia.

Ponte a reflexionar sobre el niño. ¿Le tratas como crees que le tienes que tratar, o estás repitiendo los hábitos educativos que en la infancia recibiste de tus padres? Las preguntas que te hago no son para decirte nada en concreto, sino para que tú misma halles una respuesta. Decirte directamente qué le pasa al niño y a ti solo lo podría hacer un psicólogo después de hablar con los dos. Yo sólo intento que te pongas en la piel del niño, que intentes ver el mundo desde su perspectiva, que llegues a una conclusión. Es el modo más seguro para hallar la raíz de algo que nos preocupa.

La psicopedagoga Rachel Morris escribe sobre el modo de dar seguridad a tu hijo:

CALMA: El estrés es contagioso debido al sistema de mensajes entre los humanos para alertar al otro de un potencial peligro. Si perdemos el control de nosotros mismos y comenzamos a despotricar, lo más probable es que asustemos a nuestros hijos más que les enseñemos nada. Cuando sentimos miedo, nos colocamos en el modo “pelea”, lo que para los niños significa o pelear ellos también o encerrarse en sí mismos hasta que pase la amenaza. Nadie quiere asustar a sus hijos, pero ¿podemos realmente saber lo terribles que somos cuando estamos llenos de rabia? Respirar profundamente durante dos minutos nos da la oportunidad de pensar tranquilamente y de recordar que somos los adultos y, por tanto, el ejemplo.

CLARIDAD: Comenta extensamente tus sentimientos sobre las acciones de tus hijos con otro adulto antes de hablar con ellos del tema. A veces es difícil saber qué parte de nuestra ira, enfado, daño o preocupación es por causa de los niños y cuánta se debe a la carga de estrés de nuestra vida cotidiana. El trabajo, las relaciones, la soledad, el paquete completo de la responsabilidad por nuestra familia se cobra su precio cada día. Tenemos que tener claro qué es cada cosa de manera que no terminemos por utilizar a nuestros hijos como vertedero emocional.

Desde otro punto de vista, la psicopedagoga Elvira Jiménez de Abad nos pone sobre aviso respecto a la relación con nuestros niños:

La vuelta a casa después de la escuela

“¿Alguna vez pensaron que quizá los niños, al igual que ustedes, puedan no tener deseos de volver a casa? En varias oportunidades niñas y niños me han contado que prefieren ir a la casa de un amigo antes de volver a la propia. No hay nada de extraño en el deseo de estar con un amigo, pero si además agregan: “En mi casa siempre hay gritos y discusiones, y todo hay que hacerlo rápido porque no hay tiempo”, esto nos indica que para ese niño o niña, su casa no es un refugio, un lugar elegido para estar tranquilo junto a sus seres queridos y objetos preferidos.

Tal vez puedan darse cuenta que en realidad la vuelta del colegio sería más placentera si la utilizaran para charlar con los chicos y sobre todo los escucharan sin hacer otra cosa simultáneamente.”

Fuentes de información:

Rachel Morris
La Guía para la familia monoparental
Edita: Pearson Educación, 2008

Elvira Giménez de Abad
Cómo poner límites a los hijos. Sugerencias para padres
Edita: Paidós, 2007

Calendula
calendula@yosoymadresoltera.org