Las madres solteras y solas tendrán interés en conocer que existen terapias para evitar que, después de los partos, se produzcan pérdidas de orina al menor esfuerzo. Aunque no puedan asistir a clases de recuperación del tono muscular, sepan que en casa, o en cualquier otro lugar, sentadas o de pie, pueden ejercitar el músculo del suelo pélvico.

La técnica consiste en contraer el músculo de entrada de la vagina, mantener esta posición unos segundos, relajar, y volver a comenzar la secuencia. Hay monitores de gimnasia postural que explican este ejercicio en sus clases, para facilitar su conocimiento a las mujeres. Saben que la práctica de este ejercicio puede impedir que un día la mujer tenga que sufrir una intervención quirúrgica, que es una solución agresiva y nada tiene que ver con la prevención. Lamentablemente, en las áreas y centros de salud no se acostumbra a explicar algo tan sencillo y tan útil para después del parto y en especial para después de la menopausia.

Así que, por favor, amiga madre soltera, infórmate e informa a las demás mujeres. La prevención es barata, eficaz y no representa una agresión para el cuerpo femenino.

Una clase sobre técnicas posturales para recuperar el tono y la fuerza uterinas.

Una clase sobre técnicas posturales para recuperar el tono y la fuerza uterinas.

En relación con este tema transcribimos la noticia publicada por el digital elPeriodico con fecha 14 de mayo de 2010.

Crece la demanda de terapia vaginal para evitar las secuelas del parto

•  El 80% de las mujeres sufren molestias, dolores e incontinencia urinaria después de los embarazos
•  La sanidad pública no cubre los tratamientos de recuperación del tono muscular de la zona uterina

Àngels Gallardo

La hija de Carol B., traductora, de 34 años, acaba de cumplir 13 meses, y en ese tiempo toda la atención de su madre se ha centrado en los resfriados, la dieta y los primeros dientes de la nena. Hace un mes, Carol tomó conciencia de algo que tal vez empezó suceder poco después del parto: si no corre al lavabo al menor aviso de que debe orinar, se le escapan unas gotas. «No mojo apenas, pero lo suficiente como para saber que es algo muy desagradable», explica.

Esta mujer, al igual que la mayoría de las que tienen hijos en España, desconocía que la exagerada dilatación visceral que causan el embarazo y el parto iba a dejar sin tono muscular ni fuerza al tejido que sostiene su pelvis, y que, si no hacía nada para evitarlo, los órganos genitales tenderían a caer. Descenso de la vejiga, la matriz o el recto, dolor al mantener relaciones sexuales e incontinencia urinaria son algunas de las secuelas que, con distinta gravedad, afectan al 80% de las mujeres que han tenido hijos. Muy pocas saben que existen remedios incruentos que pueden evitar unas secuelas para las que los ginecólogos proponen cirugía cuando la caída de los órganos es tan excesiva que altera las funciones fisiológicas. «El sistema sanitario público está muy preparado, con ecografías de todo tipo, para cuidar al feto y al bebé, pero apenas se cuida de la consecuencia del embarazo y el parto en las madres», afirma Stephanie Kauffmann, fisioterapeuta del centro de reeducación pelviana Rap, en Barcelona, uno de los escasos servicios, privados, que ofrecen terapia manual y ejercicios educativos para prevenir este cúmulo de malestares. En Francia, ofertas de este tipo las cubre la sanidad pública. «El desconocimiento de las mujeres sobre qué les sucede a su cuerpo antes, durante y después del parto es enorme», sostiene Kauffmann.

LAS POSTURAS

Sus clientas son embarazadas, madres recientes o mujeres que, pasados los 50 años, descubren que toda su vida han tenido un problema en la pelvis. «Con las embarazadas, lo primero que hacemos es explicarles cómo se han de colocar cuando están sentadas, al acostarse o levantarse, para evitar al máximo las presiones sobre el útero y la vejiga», explica Inés Ramírez, terapeuta del centro. «Dormir sobre el lado izquierdo es lo mejor para no comprimir la arteria aorta y la vena cava», le sugiere a las mujeres. «Si una embarazada está siempre sentada –explica Kauffmann–, va cerrando las costillas, aumenta la presión en el vientre y la barriga tenderá a salir en exceso». Entonces, añade, la piel se estirará más de lo necesario, apenas llegará oxígeno a la pelvis, y la matriz, la vejiga y el recto quedarán congestionadas. «Todo eso creará problemas durante el parto y anulará la elasticidad muscular de la zona», resume Ramírez. Una de las secuelas que antes lamentan las mujeres es la pérdida de tono del abdomen. De hecho, la flacidez del vientre es el motivo inicial por el que muchas les piden ayuda.

Estiramiento manual de la musculatura interna de la vagina, y enseñanza de técnicas de contracción y relajación del tejido uterino son algunos de los métodos con que las terapeutas restablecen el tono del perineo.

Esferas vaginales.

Esferas vaginales.

Uno de los recursos clásicos que inducen esa combinación de contracción-relajación uterina son las esferas intravaginales, unas bolitas que hasta ahora se conseguían casi exclusivamente en los sex-shops. La empresa biomédica catalana Masterfarm ha diseñado un modelo de bolas para uso sanitario, que desde esta semana venden las farmacias.

Las bolas terapéuticas se colocan en el fondo de la vagina y dan lugar a una contracción muscular involuntaria que evita que caigan. Cuando la mujer camina o se mueve, las esferas vibran y se repite el doble gesto que contrae y suelta el tejido vaginal. Poco a poco, aumenta el tono muscular

Calendula
calendula@yosoymadresoltera.org