En Sonora pasó algo muy curioso con el tema de las madres solteras, porque desde diciembre del 2008 tenemos una Ley de Protección a Madres Jefas de Familia, pero a 18 meses de su entrada en vigor, no se ve que esté operando por ningún lado.

Transcripción del artículo publicado por el digital El Diario de Sonora con fecha 29 de junio de 2010.

Jefas de familia

César Rodríguez

Bacerac (Sonora).

Bacerac (Sonora).

Los números no mienten. Son fríos. De vez en cuando crueles. Pero no se equivocan. Es más, a veces nos permiten anticipar el futuro, porque marcan tendencias sobre una situación en particular.

Claro, para que los números nos ayuden, hay que ponerles atención y usar dos que tres “trucos” para predecir cómo se comportará un problema en los años por venir.

Y comento todo esto porque desde hace más de 10 años se veía venir un incremento considerable en México, del número de familias sostenidas económicamente por una mujer, sin ayuda de un varón.

Pero los gobiernos ignoraron esta situación.

A pesar de que los organismos internacionales tienen datos de nuestro país sobre el número de hogares con jefatura femenina desde hace décadas, en México apenas comenzamos a manejar estos datos del 2000 en adelante.

Y tomando en cuenta estos datos oficiales, se puede ver que cada 5 años, el número de madres solteras se ha venido incrementando en un 20%. Así, para el 2025, 1 de cada 3 familias en nuestro territorio estaría siendo mantenida económicamente por una mujer soltera.

Al día de hoy, 7 millones de hogares en México tienen jefatura femenina (de 29 millones), y en Sonora, hay 169 mil jefas de familia en un total de 700 mil hogares.

Más vale prevenir

No sé si sea por alguna cuestión  de “moralismo”, machismo o por ignorancia del gobierno, pero no existe programas de apoyo suficientes para las familias monoparentales. Y vaya que necesitan apoyo.

Primero porque, como sabemos, a la mujer le pagan menos que al hombre, aún en los mismos trabajos. Esto las obliga a trabajar doble turno, y luego no tienen dónde dejar a sus hijos porque no hay estancias infantiles que operen por la tarde.

Pero además, hay muchas empresas que no contratan a madres solteras, porque temen que tengan que salirse constantemente del trabajo para atender a sus hijos.

Todo esto genera que las familias con jefatura femenina sean más vulnerables al desempleo, la deserción escolar y la pobreza alimentaria.

Por ello, las instituciones de gobierno deben “echarse” un clavado a la estadística para darse cuenta que requieren atender desde ya una situación que tiende a crecer. Sería trágico que con las madres solteras sucediera lo mismo que con las pensiones, caso en el cual el gobierno no previó que en determinado momento lo aportado por los trabajadores en activo no alcanzaría para pagar las jubilaciones.

Pues lo mismo puede suceder en el caso de las madres solteras, cuando dirijan el 30% de los hogares, entonces sí, el gobierno “no se las va a acabar”.

Ley muerta al nacer

En Sonora pasó algo muy curioso con el tema de las madres solteras, porque desde diciembre del 2008 tenemos una Ley de Protección a Madres Jefas de Familia, pero a 18 meses de su entrada en vigor, no se ve que esté operando por ningún lado.

La Ley trae buenas intenciones. Obliga a asignarle presupuesto a programas de apoyo a las madres solteras y contiene la obligación del gobierno de crear un Consejo con ciudadanos para darle seguimiento al cumplimiento de la Ley. Pero la verdad por más que busqué y pregunté, no encontré evidencias de su operación por ninguna parte.

También la Ley contempla la obligación de los diputados de asignar presupuesto a estos programas, pero tampoco ubiqué las asignaciones específicas para estos fines.

Y la verdad es una lástima que una de las leyes más nobles que se han aprobado en Sonora en los últimos años sea tan pronto letra muerta.

Porque a final de cuentas, las madres solteras no se merecen una Ley de aparador. Las madres solteras deben verse como grupos sociales en desventaja, por tener una triple carga sobre sus espaldas: La de luchar contra los estigmas sociales, la de sostener económicamente una familia y la de cuidar y educar a sus hijos.

Ojalá que los diputados hicieran un ejercicio de revisión de leyes para ver cuáles se están cumpliendo y cuáles no, pero además que estuvieran atentos a la propuesta de presupuesto de egresos del Ejecutivo, para garantizar que cada año las leyes que ellos mismos aprobaron, tengan fondos suficientes para poderse implementar.

Si no, las leyes en Sonora no serían más que normas muertas a las horas de nacer.

Enlace relacionado: EN MEXICO SE APRUEBA UNA LEY DE PROTECCION A MADRES SOLTERAS Y MUJERES JEFAS DE FAMILIA

Calendula
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