En la cultura popular de los Estados Unidos, la madre soltera ha pasado de yuppie egoísta o prostituta drogada a la categoría de mujer más divertida, algo más heroica y menos sosa que la madre casada.

Transcripción del artículo publicado por el digital Clarín con fecha 5 de septiembre de 2010.

Algunas opiniones sospechosas sobre madres solteras


05/09/10 Péndulo. Entre la estigmatización o la glorificación, no se logra una mirada justa sobre estas mujeres.

Por Naomi Wolf

En las elecciones presidenciales estadounidenses de 1992, la campaña de George H. W. Bush provocó un gran revuelo político al criticar un programa televisivo. “Murphy Brown”, que protagonizaba Candice Bergen, era toda una anomalía en aquel momento: una madre soltera a la que se retrataba con simpatía . El vicepresidente de Bush, Dan Quayle, atacó el programa por normalizar la maternidad de una mujer soltera en lugar de estigmatizarla .

Candice Bergen en Murphy Brown.

Candice Bergen en Murphy Brown.

A eso le siguieron infinitas lamentaciones en las que se pintó a las madres solteras (nunca a los padres solteros) como precursoras del derrumbe de los principales valores estadounidenses . La deducción era que feministas egocéntricas y egoístas (si se trataba de mujeres blancas prósperas) o parásitos sociales irresponsables (si eran mujeres de color de bajos ingresos) privilegiaban sus propios intereses en detrimento de los de sus hijos. Algunos estudios presentaban la maternidad de las mujeres solteras como la causa más importante de la delincuencia de los pobres, el analfabetismo y el consumo de drogas .

Cómo han cambiado los tiempos. Así como las madres solteras eran objeto de un castigo irracional, en la actualidad ha nacido una hagiografía igualmente irracional . (Europa tiene más madres solteras que EE. UU., pero también menos necesidad de moralizar).

En la cultura popular de los Estados Unidos, l a madre soltera ha pasado de yuppie egoísta o prostituta drogada a la categoría de mujer más divertida, algo más heroica y menos sosa que la madre casada.

De hecho, las madres solteras son el nuevo ideal maternal : mujeres cuyo impulso maternal es tan generoso e intenso que optan por criar chicos a pesar de la dificultad de estar solas. La foto de Angelina Jolie con su hijo camboyano en Vanity Fair anunció ese cambio: la mujer joven y sexy con su hijo en un lujoso hotel hizo que la maternidad soltera pareciera divertida y glamorosa.

De pronto, estrellas y estrellitas de Hollywood empezaron a aparecer con retoños. Calista Flockhart, que interpretó en televisión a la mujer soltera y sin hijos por antonomasia, adoptó un chico y, como en un cuento de hadas, luego conoció a Harrison Ford y se casó con él.

Los avisos -que antes presentaban sólo familias nucleares intactas- empiezan a mostrar madres solteras que sirven albóndigas amorosamente o que compran una póliza de seguro de vida .

La glorificación de las madres solteras representa una exageración colectiva. La década de 1990 produjo un relato degradante de mujeres que esperaban frustradas mientras sus “relojes biológicos” avanzaban, mujeres que se maldecían por haber antepuesto la carrera en lugar de buscar al hombre adecuado y tener hijos. Luego de la revolución sexual, en un mundo de hombres que rehúyen el matrimonio, se supone que las mujeres harían cualquier cosa para asegurarse un padre casado para sus hijos.

La idealización de la maternidad soltera no es realista, pero permite que la cultura popular femenina exprese una fantasía de venganza ante todos los posibles esposos y padres que se alejaron o que, después de todo, no eran el marido y padre soñado, o que querían sexo pero no chicos ni cuentas que pagar.

Copyright Clarín y Project Syndicate, 2010. Traducción de Joaquín Ibarburu.

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