En un país con un riesgo de muerte materna de 1 de 45, Fátima Ibrahim Juma reconoce que tiene miedo al parto.

Transcripción del reportaje publicado por el digital El País con fecha 4 de junio de 2010.

MOZAMBIQUE. “Vamos a pedir dinero prestado para dar a luz en una clínica”

Cecilia Jan – Madrid

Nombre: Fátima Ibrahim Juma Edad: 26 años Hijos: a punto de dar a luz Ratio de fertilidad (estimación 2010 CIA World Factbook): 5,13 hijos por mujer Puesto en la clasificación de Save the Children*: 8º del grupo III (los 40 países con menor desarrollo).

Fátima Ibrahim Juma, embarazada de ocho meses, y Dionisio Manhica, en una foto familiar.

Fátima Ibrahim Juma, embarazada de ocho meses, y Dionisio Manhica, en una foto familiar.

Fátima Ibrahim Juma y Dionisio Manhica esperan el nacimiento de su primer hijo con una mezcla de ilusión y miedo. Algo normal en cualquier pareja, pero, que en un país como Mozambique, en el que el riesgo de mortalidad materna es de 1 de 45, y el de mortalidad infantil es de 130 de cada mil nacidos vivos, cobra otro sentido. Para reducir los riesgos, en vez de acudir a un hospital público, gratuito, pedirán dinero prestado para pagarse el parto en una clínica privada. “Cada consulta cuesta unos 30 o 40 euros, y el parto casi 1.000 euros”, más del doble de sus ingresos mensuales, explica por teléfono Dionisio, que hace de traductor.

Pese a que la fecha prevista de parto es el 25 de junio, aún no saben si van a tener un niño o una niña. “El médico nos dice en una visita una cosa, y en la siguiente otra”, cuenta Fátima, que acude a una revisión cada mes. La pareja vive en Mahotas, un distrito a 15 kilómetros de Maputo, la capital de Mozambique, por lo que tienen acceso a un centro de salud. “En el campo es distinto, a veces hay que caminar ocho o diez kilómetros, así que muchas mujeres paren en casa”, afirma Dionisio.

A sus 26 años, Fátima se está preparando el examen para entrar en la universidad y estudiar Derecho. No disfrutará de los 60 días de descanso con sueldo establecidos por ley para las madres trabajadoras, pues cuando se quedó embarazada, dejó su empleo en una tienda de ropa. Dionisio, de 29 años, con el que se ha casado por el ritmo tradicional -el año que viene tienen previsto celebrar la boda por la Iglesia y el registro-, estudió periodismo, trabaja en la ONG española Ingenieros sin Fronteras y es voluntario en otra organización, Amigos para el Desarrollo de la África Negra (ADANE).

Aún no tienen claro cómo se organizarán cuando nazca el bebé, aunque piensan contar con los padres de ambos. “Si no, habrá que llevarse el niño al trabajo”, afirma Dionisio, que explica que es una situación habitual en Mozambique. “Hay guarderías, pero son carísimas, es muy complicado llevarlo a una con lo que ganamos”, añade.

La pareja, que utilizaba preservativos, no buscó el embarazo. Aunque la media de hijos por mujer, 5,13, es de las más altas del mundo, creen que sólo tendrán dos. “Las cosas están muy duras, no da para tener muchos niños”, se lamenta Dionisio.
Sin embargo, dice que en el campo la situación es distinta: “Ahí la riqueza es tener hijos, para que puedan trabajar”.

* El informe de Save the Children de 2010 clasifica a 160 países a través de indicadores de la salud, la educación o las condiciones económicas de madres y niños. Los países están divididos en tres grupos, en cada uno de los cuales se miden parámetros distintos: I: más desarrollados; II: menos desarrollados; y III: los de menor desarrollo.

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