Una de las mayores preocupaciones de las madres solteras es la salud mental de nuestros hijos. El agobio que sufrimos a causa del trabajo, el hogar y la atención integral a los niños puede impedirnos dedicar suficiente atención a las problemáticas que se presentan durante la infancia y la adolescencia.

Según estudios recientes, en España un 20% de los niños y adolescentes tienen problemas de salud mental durante su desarrollo.

Ejercicios en la pizarra.

Ejercicios en la pizarra.

Entre los 10 y 14 años, los trastornos neuropsiquiátricos son la segunda causa de atención hospitalaria y van en aumento.

También se han incrementado los trastornos neuropsiquiátricos en niños entre los 5 y los 9 años, especialmente por el diagnóstico del Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Trastornos de salud mental infantil:

  • Autismo
  • Esquizofrenia
  • Depresión
  • Manías
  • Ansiedad
  • Anorexia
  • Bulimia
  • Estrés

En los países desarrollados, la segunda causa de muerte de niños entre 10 y 14 años es el suicidio. El primer lugar lo ocupan los accidentes de tráfico.

Ante estas cifras, vemos como la salud mental de nuestros hijos se encuentra seriamente amenazada. Los cambios que se dan en nuestra sociedad están en la base del problema. Un portavoz de la Fundación San Juan de Dios nos pone sobre aviso:

“Vivimos unos cambios sociales que hacen que cada vez sea menor el grado de tolerancia a la frustración y al afrontamiento de las dificultades. Además, a los niños, cada vez se les exige más… Más exigencias, menos tolerancia, menos apoyo de la familia… La frecuencia de problemas de salud mentales en niños, en adolescentes y en adultos jóvenes está aumentando. No nos hemos de alarmar, pero sí ser conscientes de ello.”

Estrés.

Estrés.

El tratamiento de la salud mental, en especial la infantil, ha evolucionado poco y la sanidad pública aún le destina pocos recursos. Falta investigación. Y falta también coordinación con otras disciplinas.

El papel de las familias en la prevención de enfermedades

No nos cansaremos de repetir que la atención familiar que reciban nuestros niños y adolescentes es importantísima para su equilibrio psíquico. El abandono y los malos tratos sólo infringen heridas difíciles de curar.

La presión a que sometemos a los niños a veces resulta insostenible. Con tanta exigencia dentro y fuera de la escuela (actividades extraescolares), les provocamos mucho estrés. El estrés ya no es patrimonio de mayores. Es frecuente ver a niños de 5 y 6 años que duermen mal, tienen pesadillas, no se concentran, sufren de angustia, no comen bien, tienen dolores abdominales o de cabeza… Los niños se sienten solos. Los padres trabajan muchas horas, pero cuando están con ellos no les prestan atención porque están cansados.

La carga académica es fuente de estrés.

La carga académica es fuente de estrés.

En muchos casos los padres no son los responsables últimos de la salud mental de los hijos, pero existen situaciones familiares que pueden precipitar una determinada enfermedad: muerte de un familiar, separación de los padres, accidente traumático, cambio de colegio, etc. La carga académica también puede estar en el origen de un trastorno psíquico. Los padres tienen que estar atentos a los cambios de comportamiento de los hijos.

Amigas mías, las tareas de las madres solteras acostumbran a ser superiores a las de otras madres. Ahora bien, ante todo tenemos que dar a nuestros hijos e hijas amor y seguridad, adentrarnos en su mundo y comprenderles. Que se sientan apoyados. Requiere grandes sacrificios, pero se obtienen muy buenos resultados.