En un hogar donde vive una pareja con hijos, el repartimiento equitativo de las tareas domésticas y del cuidado de los hijos aún está lejos de ser el óptimo, pero estamos en camino de conseguirlo si no se baja la guardia.

En el hogar de una madre soltera o una madre sola, especialmente en países donde no existen políticas firmes de ayuda a la infancia, la situación es aún peor. La mujer tiene que recurrir a familiares o bien pagar los servicios a una persona externa (canguro) para que ocupe el lugar de la madre mientras ésta está fuera de casa. El horario de trabajo de una madre soltera, aún estando desprotegida, es el mismo que para los miembros de una pareja.

Un reto del futuro: repartir la responsabilidad familiar.

Un reto del futuro: repartir la responsabilidad familiar.

Hogar con pareja

La mujer sigue teniendo la mayor responsabilidad en el hogar, incluso cuando trabaja.

Entre las personas que van a recoger a los niños al colegio, las madres representan el 60%.

En un 80%, son las madres las que se levantan por la mañana para arreglar a sus hijos.

Eso tiene que cambiar, porque constituye una clara discriminación.

Los retos del futuro van a ser la repartición de la responsabilidad familiar y el uso del tiempo de los miembros de la pareja.

El uso del tiempo

Veamos cuál es la media diaria de tiempo que en España dedican hombre y mujer a las siguientes actividades (datos de 2006, del Instituto de la Mujer):

Mujeres

Necesidades personales – 10h 27’
Trabajo doméstico          –   5h 59’
Estudio                            –   0h 31’
Trabajo remunerado      –   2h 31’
Tiempo libre                   –   7h 7’

Hombres

Necesidades personales – 10h 33’
Trabajo doméstico           –   2h 20’
Estudio                           –   0h 28’
Trabajo remunerado      –   4h 28’
Tiempo libre                   –   8h 19’

Se entiende por necesidades personales: descansar, aseo personal, comer, reposo por enfermedad.

Trabajo doméstico: trabajo de la casa, mantenimiento, cuidado de la familia, compras, servicios.

Estudio: cursos, lecturas, clases.

Tiempo libre: deportes, entretenimiento, relaciones sociales, lectura no profesional ni de estudios, viajes de placer y turismo.

Trabajo remunerado: traslado al lugar de trabajo, viajes de trabajo, etc.

Trabajo laboral y doméstico

La mujer y el hombre tienen que poder estar:

•    ½ del tiempo en casa.
•    ½ del tiempo en el trabajo laboral.

En muchos casos este “mitad y mitad” es una utopía, pero hay que pensar que es posible conseguir ese deseo. A veces nos preguntamos: ¿trabajamos tantas horas porque es imprescindible o para tener más comodidades? Según sea la respuesta, quizá haya que preguntarse de nuevo: ¿nuestros hijos están bien atendidos? ¿Les falta amor y les sobran aparatos electrónicos?

Antes de casarse, los novios no acostumbran a hablar sobre cuál va a ser su papel en el nuevo hogar. Muchas cuestiones se dan por sobreentendidas. Por ejemplo, ¿cómo compaginaremos el pago de la hipoteca y la crianza de los hijos? De eso hablaremos después, dicen. Ese puede ser un foco de futuras discusiones.

Calendula
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