En Estados Unidos la delincuencia juvenil ha sufrido un gran incremento. Diferentes estudios lo atribuyen al aumento de hijos de madres solteras en los últimos decenios.

A pesar del alarmante enunciado, los citados datos deben tomarse con cierta precaución, ya que el concepto de madre soltera en un país puede ser distinto a otro.

Siempre soñaste una familia feliz.

Siempre soñaste una familia feliz.

Entre la población hispana y de color estadounidense, al igual que en toda el área de Latinoamérica, muchas jóvenes tienen hijos desde la adolescencia, o en cualquier caso, a más tardar, a partir de los dieciséis años. Muchas de ellas, también, serán madres de dos y más hijos, sin que los padres biológicos se responsabilicen de ellos. Si a una maternidad precoz y a la falta de apoyo paterno se le agrega el componente imprescindible de pobreza y marginación, comprenderemos que es inexacto generalizar la equiparación de hijo de madre soltera a candidato a la delincuencia. En circunstancias específicas, la situación de madre soltera forma parte de un problema de mayor envergadura, a nivel de clase social, de país, e incluso de extensas áreas geográficas.

Las leyes y la presión social deben obligar a los padres (biológicos) a hacerse cargo de sus hijos, en la forma que se estime conveniente. Ese desinterés por las madres solteras y sus hijos tiene que cambiar. Como tiene que cambiar la mentalidad actual de hombres y mujeres. El papel que ambos tienen que jugar en la sociedad es éste: responsabilidad a partes iguales.

¿Dónde están los hombres, mientras ellas trabajan en casa y fuera de casa y se ocupan de los hijos?: ¿tragueándose?, ¿escuchando la radio?, ¿hablando por el celular?, ¿charlando por las esquinas?, ¿discutiendo de deportes?, ¿haciendo sexo sin ningún riesgo?, ¿trabajando para sus gastos?

Los hijos necesitan diversos puntos de apoyo: la familia, la escuela y las actividades extraescolares. Cuando la madre trabaja y no disfruta de la ayuda de su pareja ni de su familia, probablemente el hijo pase muchas horas en la calle con los amigos, incontrolado. Aquí radica una parte del problema.

La flor, solitaria, se hiela. No recibe un solo beso del Sol.

La flor, solitaria, se hiela. No recibe un solo beso del Sol.

Los poderes públicos, y la sociedad civil, y las instituciones religiosas, y las ONGs, tendrían que programar actividades para niños y jóvenes en cada pueblo y barrio, que fueran gratuitas para hijos de madres solteras y de familias desestructuradas (mujeres solas a causa de separación, divorcio y viudedad). El ocio y el tiempo libre no conducirían a la delincuencia, sino a la educación a través del deporte y el esparcimiento cultural.

En zonas donde la pobreza está muy arraigada, ¿qué porvenir espera a los jóvenes? Ellos pagan los errores históricos de sus respectivos países: guerras, represión, expolio, corrupción, emigración del campo a la ciudad, núcleos de población donde el desempleo es el rey. El problema no concierne a las madres solteras, sino a la falta de escrúpulos de los que persiguen y se mantienen en el poder. Más justicia para todos y menos privilegios para unos cuantos. Pero ahora, ¿quién lo soluciona?

De la cuna a la cárcel

La cárcel hace trizas a los adolescentes.

La cárcel hace trizas a los adolescentes.

Lee la noticia en relación al informe “De la cuna a la cárcel”, elaborado por Children’s Defense Fund (Fondo para la Defensa de los Niños), sobre la falta de oportunidades de decenas de miles de adolescentes marginados y encarcelados en Estados Unidos.

Este informe nos concierne a todos: porque ellos son niños maltratados o abandonados, y porque, a no mucho tardar, esta situación se reproducirá en países donde aún se desconoce.