Mireia, madre soltera de una niña de 18 meses, hizo una pregunta a las madres de la web y la depositó al pie del artículo Primer Foro Nacional de Familias Monoparentales.

La pregunta de Mireia es común a otras que se formulan las madres solteras cuando el papá del bebé, desaparecido durante el período de gestación o poco después del parto, regresa unos años después a iniciativa propia para darle sus apellidos. ¿Hay que decir sí? ¿Hay que pedir garantías? ¿Cuáles son las garantías? ¿Qué papel representan los abuelos paternos en los procesos de reconocimiento legal?

Creo que un buen número de madres solteras se sentirán atraídas por la lectura de este artículo y van a opinar sobre los diferentes aspectos que en él se tratan.

El apellido es un nombre de familia con el cual se reconocen las personas.

El apellido es un nombre de familia con el cual se reconocen las personas.

MIREIA ESCRIBIÓ…

Tengo una hija de 18 meses. Cuando nació le di mis apellidos intercambiados. Luego en el registro le puse los mismos que yo. Y ahora su padre me reclama los apellidos de él y hacerse cargo, cuando nunca ha querido saber nada ¿que derechos tengo yo?

CALENDULA RESPONDIÓ…

Hola Mireia, voy a darte mi opinión, a la espera de que la contrastes con otras.

Tu mensaje es escueto y expresa serenidad. Si tu maternidad te ha dado equilibrio y la desaparición del padre de tu hija no ha sido muy traumática, o ya lo tienes bastante bien asumido, yo me tomaría la cuestión con calma.

Si tuvieras verdadera necesidad económica para criar a tu niña, te diría que valoraras la posibilidad de facilitar el reconocimiento legal para que el padre se responsabilizara de la niña en todos los aspectos. Y siempre, claro está, que no pudiera causaros perjuicios a ti y a la pequeña. El dinero es necesario, pero no es lo más importante.

Ahora bien, si éste no es tu caso, te sugeriría que te tomaras un tiempo para pensarlo.

Si él no ha tenido prisa para conocer a la niña, pero su petición responde a un proceso de maduración personal y psicológicamente se ve capaz de ejercer de padre…, le exigiría preparación. Si él no ha convivido con la niña desde su nacimiento, la niña no le reconoce. En los primeros años, los bebés sólo desean estar con la madre y en su entorno familiar y del hogar habituales. No puede llegar un hombre, reconocer al bebé y llevárselo a su casa o a casa de los abuelos a fines de semanas alternos. Un bebé necesita mucha protección y no conviene que se sienta solo ni desamparado. Por eso te decía que el padre de la niña tendrá que conocer y prepararse (si le das el consentimiento de reconocimiento legal) para adaptarse a la nueva faceta de padre y para que se garanticen los derechos de la bebé.

No sólo deberías hablar con el padre biológico. Convendría, según mi parecer, que también hablaras con los abuelos paternos, conocer su nivel de aceptación de la niña y de apoyo a su hijo para que éste ejerciera de padre. Éste ha perdido los meses más preciosos para familiarizarse con un bebé (muchos hombres requieren su tiempo para sentirse padres), no sólo en el aspecto afectivo, sino también en el crianza, como darle el biberón, la papilla, acunarle o cambiarle los pañales. Eso no son tonterías. Actualmente los padres descubren la belleza de ser padres y –comentan– se sienten más unidos a sus hijos que cuando se situaban en un segundo término, con la excusa de “yo con los bebés no sé cómo comunicarme”. Todo es cuestión de poner ilusión e interesarse por su evolución, que parece que no es nada, pero el progreso en 12 meses es mucho mayor del que tendremos los adultos en nuestra larga vida.

Si ves que los abuelos tienen una buena predisposición, y tú crees que la figura del padre va a ser conveniente para tu hija (en general, es buena la presencia paterna, a condición de que no vuelva a desaparecer), entonces puedes plantearte concederle el reconocimiento.

Pide una visita a un abogado de familia para que te informe detalladamente sobre tus derechos y los de tu hija, porque en estos momentos tienes la plena responsabilidad sobre ella. El padre puede reclamar los suyos, pero eso te lo comunicará un profesional de la abogacía.

Cuando hayas valorado todo, y si el cojín donde vaya a reposar la niña tiene garantías de ser mullido y grande, entonces toma la decisión que consideres más acertada, que podría ser facilitar el reconocimiento paterno.

Deseo que tengas mucha suerte (ya sabes que la suerte nos llega cuando le damos un empujoncito).

Un beso,

Calendula
calendula@yosoymadresoltera.org