A nivel europeo, los hombres cobran un 18% más que las mujeres. En Rumanía, las diferencias alcanzan un 20%.

La Comisión Europea desaprueba la diferencia salarial y anuncia medidas de reducción del fenómeno.

Mujeres de la región de Maramures, localizada al norte de Rumanía.

Mujeres de la región de Maramures, localizada al norte de Rumanía.

Radio România International
06.04.2010

Carreras y sueldos para mujeres

A nivel europeo, los hombres cobran un 18% más que las mujeres. En Rumanía, las diferencias alcanzan un 20%. La Comisión Europea desaprueba la diferencia salarial y anuncia medidas de reducción del fenómeno.

En el espacio de hoy les presentaremos la actitud de los patrones, pero también los perjuicios de los empleados sobre la reticencia de las mujeres de implicarse en ciertos sectores laborales, pero también sobre las soluciones para poder reducir la discriminación salarial en Rumanía.

Mariana Campeanu, ex ministro de Trabajo, Familia e Igualdad de Oportunidades, nos amplía detalles sobre los sectores donde la diferencia salarial resulta más díficil de superar.

“Categóricamente en las empresas privadas. Pero también en las empresas públicas, si tenemos en cuenta el tipo de empleos destinados sobre todo a las mujeres. Por ejemplo, en la industria textil, que es probablemente el sector con los sueldos más bajos. El número de mujeres que trabajan en este sector laboral es muy alto. En Rumanía, la legislación es buena y no discrimina a la mujer, ni desde el punto de vista salarial, ni en cuanto a los cargos que puede desempeñar. Pero, desgraciadamente, los sectores laborales donde trabajan el mayor número de mujeres son también los peor pagados. Otro sector sería el de la enseñanza. Aquí el número de mujeres es también alto y, por supuesto, los empleados cobran mucho menos de lo normal. Lo mismo pasa en el sector de la sanidad. Es decir que, en suma, el salario medio de las mujeres es más bajo que el de los hombres”.

Sin embargo, desde el punto de vista de los oficios y de los salarios, en Rumanía, el nivel de la discriminación laboral por razones de género no parece ser tan alto como se afirma. Por lo menos esto es lo que opina Ana Ber, representante de una importante compañía internacional de asesoramiento en recursos humanos.

“Rumanía es un país un poco atípico. Yo no diría que aquí las diferencias entre hombres y mujeres son tan evidentes como en otros países vecinos, y sobre todo en el sur y el este de nuestro país. Cabe subrayar que somos uno de los pocos países donde el presidente del Consejo de Administración de la más importante compañía del país, PETROM, es una mujer. Somos uno de los pocos países del mundo donde el más importante cargo de una de las más importantes empresas de telecomunicaciones es una mujer. Esto no pasa ni siquiera en los países con tradición en la promoción de mujeres en puestos de conducción. Somos uno de los pocos países donde las mujeres pueden acceder a empleos masculinos, como en construcciones o metalurgia…Hay pocas mujeres en estos sectores, es verdad, pero hay.”

En cuanto a las ofertas salariales de los patrones, la remuneración para el mismo puesto de trabajo es distinta, según la posición que ocupa el empleado. Ana Ber:

“En el nivel de ejecución, no existen diferencias. En los cargos de especialistas y media gestión se nota una diferencia, pero las discrepancias no son tan significativas como en Rusia, por ejemplo. En el caso de los altos cargos, las diferencias no existen, porque ahí no compras el sexo de la persona, sino el peritaje. En general, las diferencias son del 10%. He leído en la prensa todo tipo de especulaciones, pero yo no he visto más de 10 puntos de diferencia entre hombres y mujeres en puestos similares”.

Uno de los sectores en que las mujeres están poco representadas es la política. El número reducido de mujeres en política atrae, por supuesto, el desinterés de las mujeres por este sector. Y este es un tema de debate muy frecuente a nivel europeo. Como solución, los diputados europeos han propuesto crear un sistema de cuotas. Le hemos preguntado a Mariana Campeanu, una mujer que se dedica a la política, ¿qué opina en este asunto?

“Estoy de acuerdo, porque no puede ser de otra forma. Lo normal sería que cada mujer intente abrirse camino sola. Yo, por ejemplo lo he conseguido por mi misma, tanto en la profesión, como en la política, sin que alguien intervenga por mí o sin que haya algún constreñimiento a mi elección para algún cargo. Sin embargo, al ver lo que pasa en Rumanía, creo que esta medida sería necesaria por un tiempo. Y no tanto para imponer algo a los hombres, sino sobre todo para estimular a las mujeres a acceder a estos cargos. En el último año he notado un progreso bastante significativo de las mujeres en el ámbito político. No me refiero a su número, porque éste sigue siendo reducido, sino a la actitud que ellas tienen en la vida pública, en la televisión… En el mundo de los negocios, en Rumanía he visto muchas mujeres de éxito y ha llegado la hora de que éstas se acerquen más también a la política”.

El cambio de mentalidad tiene que partir de la enseñanza en la escuela.

El cambio de mentalidad tiene que partir de la enseñanza en la escuela.

Según ha declarado Mariana Campeanu, ex ministra de Trabajo, en Rumanía la legislación es buena y no favorece la discriminación entre mujeres y hombres, a nivel profesional y salarial. A pesar de ellos, la discriminación existe. Mariana Campeanu propone soluciones para disminuir este fenómeno.

“En Rumanía, la mentalidad no favorece a la mujer. Todavía se considera que las mujeres deberían dedicarse más a la casa, a los niños, y menos a la política, por ejemplo. Esta mentalidad se manifiesta primero en la educación de los niños –donde el papel principal lo tiene la mujer. Así que los niños crecen con una percepción equivocada de los oficios y del papel de la mujer en la sociedad. Por eso, yo creo que tenemos que centrarnos en la enseñanza, que debe representar una prioridad. A partir de ahí podría empezar el cambio de mentalidad en Rumanía”.

Hay numerosas mujeres que no solicitan un cargo en cierto sector laboral porque lo consideran masculino. También la mentalidad es la causa de la reticencia de las compañías privadas de contratar mujeres para algunos cargos y en ciertos sectores laborales. Los patrones prefieren contratar hombres “mas bien por temor. Se hacen muchas suposiciones en el mercado laboral, suposiciones que tienen que ver con el hecho de que los patrones no aceptarían contratar mujeres, suposiciones que, de hecho, no son reales”, ha subrayado Ana Ber, experta en recursos humanos. Es decir que, más que un cambio de legislación, en Rumanía hace falta un cambio de mentalidad.

Calendula
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