Seguimos informando sobre la salud mental infantil y adolescente en España y América Latina, para que las madres solteras, si disponen de poco tiempo para indagar en Internet, tengan como mínimo una visión de conjunto. Esta vez ponemos el pié en Perú. Solidaridad con las mujeres y niños peruanos.
Tristeza. Desesperanza.

Tristeza. Desesperanza.

Tristeza. Desesperanza.

El 21% de los niños peruanos sufre cuadros de depresión, afirma el director del Instituto de Salud Mental Honorio Delgado. Esta depresión puede desembocar en suicidio.

Principales síntomas de la depresión:

  • Tristeza persistente.
  • Pensamientos o expresiones suicidas.
  • Actuaciones autodestructivas.
  • Desesperanza.
  • Aburrimiento y falta de energía.
  • Desinterés o incapacidad para disfrutar de sus actividades favoritas.

La mayor frecuencia de casos de depresión se da en escolares entre 8 y 10 años, pero en la adolescencia aumentan las ideas suicidas en la misma proporción que en los adultos.

Por ignorancia o desinformación, a veces no podemos detectar los síntomas de la depresión. La conducta y el rendimiento en la escuela suelen ser buenos indicadores del equilibrio mental. También hay que observar si se producen cambios en las relaciones con sus compañeros de su misma edad.

Principales causas de la depresión:

  • Maltrato: físico, psicológico, negligencia, abuso sexual.
  • Pobreza (genera baja autoestima).
  • Poca presencia de los padres en la crianza.

Mayor riesgo de sufrir depresión:

  • Si tienen mucha presión.
  • Si han experimentado una pérdida importante.
  • Desórdenes de la atención.
  • Desórdenes del aprendizaje.
  • Desórdenes de la conducta.

Cuando el adulto o un especialista detectan el cuadro depresivo, se tiene que tratar cuanto antes a base de medicinas y psicoterapia. Muchas veces los padres la confunden con trastornos de conducta y tardan meses en llevar sus hijos al especialista.

La depresión ataca al 28% de los escolares entre 12 y 17 años de Lima metropolitana, afirma el director del Instituto Guestalt de Lima. También sostiene que “el 79 por ciento de los alumnos encuestados pensó alguna vez en la autoeliminación como una salida rápida para solucionar sus problemas.”

Capacidad de superar el sufrimiento.

Capacidad de superar el sufrimiento.

Violencia política

Perú ha sido escenario de mucha violencia política durante 20 años (1980-2000), entre fuerzas armadas, fuerzas paramilitares y guerrilla. Los niños fueron las principales víctimas por su indefensión: peligro de perder su propia vida o la de sus familiares; quedarse huérfanos; separación de sus padres a causa de desplazamientos, desapariciones y cárcel; otros fueron violados y maltratados; se quedaron sin casas; de poblaciones andinas fueron trasladados a las ciudades (muchos sobreviven en las zonas deprimidas de Lima).

En 2004, el 62% de los niños peruanos vivían en condiciones de pobreza, es decir, subsistían con el equivalente a un dólar al día. Y el 20% de la población vivía en una pobreza extrema. “Se calcula que de cada 4 niños menores de 18 años que viven en las zonas rurales, 3 no pueden cubrir sus necesidades básicas. La brecha entre zona urbana y rural es alarmante.”

Las migraciones forzadas de la población rural andina a los conos de Lima, como consecuencia de la violencia política, fueron doblemente crueles con los niños, pues experimentaron como la violencia política era substituida por la pobreza extrema, la violencia familiar y el maltrato infantil. “No se sabe siempre donde están los límites entre la violencia política y la violencia familiar”, dice uno de los cooperantes.

¿En la actualidad, cómo se va a ayudar a los hijos de aquellos niños (hoy adultos) traumatizados aún? “Un concepto en psicología resume esta capacidad que tiene el niño: la resiliencia, entendida como la capacidad emocional, cognitiva y sociocultural que permite al niño desarrollarse sanamente a pesar de vivir en condiciones tan adversas como son las situaciones de extrema pobreza, violencia familiar, guerras y conflictos, o catástrofes naturales, y que le permite enfrentar y transformar constructivamente estas situaciones causantes de sufrimientos y daños que amenazan su desenvolvimiento para convertirse en adulto equilibrado y realizado.”

Taller para niños.

Taller para niños.

Las catástrofes (como el terremoto de 2007) y la violencia política han abierto el camino para intentar recuperar a los niños que más han sufrido. Se está trabajando, aunque con proyectos de poco alcance en cuanto a número, en la recuperación de la salud mental infantil y adolescente. Los talleres que potencian que los niños compartan sus emociones, recuerdos y angustias; la implicación de las madres; y la participación de la comunidad próxima al niño y al adolescente, se ha demostrado que son muy eficaces. Pero faltan políticas públicas para llegar a la población con más necesidades. La atención a la salud mental debe ser prioritaria, afirman los colectivos que trabajan por los derechos humanos en Perú.

Un hombre camina entre los escombros por las calles de Pisco.

Un hombre camina entre los escombros por las calles de Pisco.

Grandes catástrofes

El terremoto de Perú de agosto de 2007 puso en evidencia que sólo el 25% de las personas que necesitan cuidados mentales los recibe. El 70% de la población no sabe lo que significa la salud mental. Ante la catástrofe, los expertos señalaron que “uno de los mayores retos es proporcionar asistencia a largo plazo para los problemas mentales”.

Con los conflictos armados y las grandes catástrofes la pobreza se acrecienta. Perú sabe mucho de desestructuración de minorías, pobreza y violencia.

“Además de afectar la condición física, la pobreza también tiene un efecto en la salud mental y viceversa. Según un estudio realizado este año en Lima, la depresión era dos veces más frecuente entre la gente más pobre que entre los ciudadanos de clase media. Lo mismo se observó en el caso de las personas que sufrían abusos de niños, que tenían problemas domésticos o que habían intentado suicidarse”, comenta un psicólogo.”