Las madres solteras hemos sido educadas por nuestros padres con castigos físicos. Si no estamos atentas a las necesidades afectivas, educativas y formativas de nuestros hijos, probablemente obremos del mismo modo que obraron nuestros padres. En las escuelas de muchos países los profesores ya no pegan a los niños, pero en familia el castigo sigue teniendo buena aceptación.

A golpes se rompen las piedras. Con amor se educan los hijos.

A golpes se rompen las piedras. Con amor se educan los hijos.

A causa de la situación familiar de las madres solteras, en especial entre las adolescentes y siempre que la soledad y la falta de recursos económicos impidan un ambiente armónico en el hogar, los niños tienen el riesgo de sufrir más azotes. La ONG Save the Children, de la cual hemos extraído esos apuntes a modo de orientación, señala que la aceptación de los castigos físicos disminuye cuando aumenta el nivel educativo y desciende la edad de padres y madres.

En el seno familiar, los castigos físicos a niños y niñas consisten básicamente en:

* bofetadas
* azotes
* golpes en la cabeza (no producen sangre, pero duelen)
* tirón de cabellos
* tirón de orejas
* pellizcos
* otras agresiones corporales

Qué piensan los adultos

El 25,6% creen necesario dar un bofetón al hijo para imponer disciplina.

El 56,9% piensan que algunas veces es necesario pegar a un niño para educarle.

El castigo físico es una forma de violencia aceptada en todos los países del mundo. Los padres y familiares con niños a su cargo han aprendido que con el castigo a base de golpes se educa a los niños, pero aquí está el error. Un argumento del cual muchos hacen bandera: “a mi también me pegaron y no me ha quedado ningún trauma”. O también: “un buen bofetón a tiempo…”.

El golpe físico es una forma de humillación, lo mismo para niños que para adultos. Los padres se creen con el derecho a pegar a sus hijos para que coman, estudien, no hagan ruido, se vistan; cuando llegan tarde a casa; si berrean. Existen múltiples ocasiones para dar un bofetón, para descargar el mal humor y para enderezar una situación que sale de nuestro control. Ahora bien, también hay un tiempo para aprender a educar. Y aquí estamos. Vamos a hablar de las alternativas al castigo físico.

Qué piensan los niños y niñas

El 46% piensa que no se debe pegar a los niños.

El 41% piensa que sólo algunas veces.

El 4%, muchas veces.

Alternativas al castigo físico

El niño necesita que el padre y la madre le fijen unas normas y unos límites. Si no existen límites, el niño se siente desdichado. Sin embargo, para imponerlos no es necesario recurrir al castigo físico.

Cuando damos una bofetada a un niño y le humillamos es que la situación se nos ha escapado de las manos. Con esta acción le enseñamos que la violencia es una forma de resolver conflictos.

Si los niños se muestran indisciplinados o presentan conductas problemáticas, el origen no hay que buscarlo en la falta de azotes, sino en la falta de autoridad.

Una imagen bella para suavizar el ruido de los golpes.

Una imagen bella para suavizar el ruido de los golpes.

El principio de autoridad es la mejor alternativa a los castigos violentos:

* Procurar que los niños respeten las normas que dan los padres y hacerlas cumplir.
* Dependiendo de la edad, se puede llegar a un consenso con ellos, aunque la última palabra la tienen que tener los padres: hora de volver a casa, tiempo para los deberes y tiempo para los juegos, colaborar en las tareas de la casa.
* Educarles dando la misma relevancia a los derechos que a las responsabilidades. Es una manera de fomentar su autonomía, la capacidad de decidir.
* Si el niño merece un castigo, que éste no sea físico. El castigo tiene que ser proporcional a la falta cometida. Una vez se anuncia un castigo, no hay que arrepentirse y perdonarle a los pocos minutos. La reparación de la falta tampoco tiene que ser humillante.
* Si el padre o la madre cometen un error ante el niño, hay que saber pedir perdón, de forma idéntica a como él lo pide cuando le hacen comprender que no ha actuado correctamente.

Qué sienten los niños ante un castigo físico

Dolor

Tristeza

Se enfadan

Les infunde miedo

Se sienten culpables

Se sienten solos

Autoridad sí, pero con cariño

* Debemos compartir el tiempo con nuestros hijos e hijas.
* Demostrarles afecto: abrazarles, besarles.
* Que sepan que nuestro amor no disminuye si no se portan bien.
* No recurrir al chantaje afectivo, ni permitir que nos chantajeen a nosotras.
* Premiar a nuestros hijos con tiempo para disfrutarlo juntos. Es lo que más desean.