Paraguay ha sido descrito como el país de las madres solteras o solas. Es una realidad de siempre, informa Clarín.

Grave problema social. Los hombres más pudientes tampoco dan el ejemplo. Muchos ignoran su responsabilidad.

Grave problema social. Los hombres más pudientes tampoco dan el ejemplo. Muchos ignoran su responsabilidad.

“María Belén tiene los ojos redondos, como de asombro. Con las manos entrelazadas bajo la panza, tirantes la camisa y el pantalón blanco, será mamá en pocas semanas. Lleva el pelo atado en una cola de caballo, parece una escolar. Tiene 13 años y cree que no volverá a ver al papa de su bebé, quien llevará solamente su apellido, como ocurre con el 70% de los chicos que nacen en Paraguay. María Belén llegó desde Luque al Hogar de la Cruz Roja para madres adolescentes de Asunción hace algunos días, derivada por la Justicia. En una pelea, su padre, un policía, le apuntó con su arma reglamentaria. Por estas semanas, y hasta que el bebé tenga unos dos meses, tendrá una vida algo ordenada, cama limpia y buena alimentación en esta residencia que comparte con siete compañeras.”

Recientemente, el presidente de Paraguay y ex obispo Fernando Lugo ha reconocido un hijo fruto de sus relaciones con una campesina, después de recibir una demanda de paternidad. Llegó al poder en agosto de 2008 acompañado de mujeres que son reconocidas luchadoras sociales y feministas radicales que impulsan la ley de paternidad responsable y promueven la despenalización del aborto y una ley de salud reproductiva.

Las demandas de paternidad aún son pocas y complicadas de resolver judicialmente, pero el camino ha comenzado a abrirse paso, de la mano de abogadas comprometidas en la defensa de los derechos de la mujer y sus hijos.

“Romelia, de 14, tiene rasgos aindiados y viajó 8 horas para llegar hasta acá. Se la ve muy sola, tiene los ojos transparentes y el pelo renegrido. Mira todo el tiempo hacia sus ojotas celestes. Fortunata (16), mirada achinada y panza rotunda, es la que más habla. Tampoco habrá un papá que la acompañe cuando llegue la hora del parto. Pero ella ya tiene los nombres para su criatura: Paola Leticia.”

María Belén, Romelia y Fortunata, dentro de la gravedad de su situación de madres solteras adolescentes, están de suerte. Sus tres hijos, por el mero hecho de haber nacido en una institución sanitaria, tendrán carné de identidad. En Paraguay nacen 150.000 niños al año, la mitad de los cuales no aparecen en el registro civil. Oficialmente no existen. En el censo de 2002 se calculó que, de una población de seis millones de habitantes, más de 600.000 personas no estaban inscritas. Un 10% de la población. La indocumentación de sus habitantes facilita la trata de personas, en especial la prostitución de niños y niñas. ¿Cómo se denuncia la desaparición de una persona si ésta “no existe”?

“Esta irregularidad, una más en un país donde lo clandestino es regla, lleva a muchos chicos a cursar la escuela hasta el momento en que se les reclama el DNI, que es cuando se ven obligados a desertar. Históricamente, cuentan, las madres confiaban en el servicio militar como en el momento del blanqueo: allí era donde se les daba a los soldados documentos y también les devolvían la sonrisa, ya que les curaban los dientes.”

La mujer paraguaya no conoce sus derechos de ciudadanía y tampoco le son reconocidos. “El giro cultural todavía no se ha dado y desde las clases pudientes y políticas se sigue instruyendo con el mal ejemplo de los hombres que, despreocupadamente, esquivan su responsabilidad a la hora de los hijos.” El pasado 15 de noviembre de 2008, fiesta de la independencia y día de la madre, el teléfono sobre la violencia contra la mujer recibió una llamada cada 11 minutos por violencia doméstica. “Son días donde se toma mucho”, comentó Cristina, una madre soltera que denuncia el abuso que hacen los hombres de las bebidas alcohólicas.

“Marina está acostada, casi rígida, envuelta por su camisolín amarillo. Le practicaron una cesárea, a ella le diagnosticaron una infección y venía mal el bebé, que se llama Luis y está en la incubadora. Tiene 16 años, el rostro algo poceado, muy delgadas las extremidades. Estudió hasta cuarto grado y trabajaba como doméstica cuando se dio cuenta de que estaba embarazada. No habrá papá para Luis. Mientras responde, mira como relojeando hacia la cama de al lado, donde otra adolescente termina de dar la teta a su beba rozagante. La suerte acompaña a Sonia, su compañera de cuarto: su novio no la dejó y va a acompañarla para inscribir juntos a la niña.”