En muchos momentos de nuestra vida habremos rezado una oración. La oración expresa algo que sentimos muy adentro en el corazón, en nuestro yo más íntimo. Es un modo de dar gracias, pero también de pedir ayuda ante una situación difícil de superar.

Igualmente hay oraciones de alabanza, de alegría, de gozo.

Frecuentemente, las oraciones las creamos las personas, nos las inventamos, como seres humanos que somos, con un pensamiento y un lenguaje para expresarlo.

Virgen encinta (Museo Diocesano di Genova 2001).

Virgen encinta (Museo Diocesano di Genova 2001).

EL AVE MARIA ya es una oración universal si tomamos como referencia las composiciones clásicas siguientes:

  • Ave María, de Mendelssohn (Coro de la Catedral de Westminster)
  • Ave María, de Schubert (Andrea Bocelli)
  • Ave María, de Verdi (Anna Netrebko)

El Ave María es una oración breve, sobre la maternidad, la mujer sola, su trascendencia.

El ángel saluda a María, le dice que Dios está con ella, la bendice en nombre de todas las mujeres y bendice también el fruto de su vientre.

El Ave María es una oración para las madres que esperan el nacimiento en soledad:

Dios te salve, María,
llena eres de gracia;
el Señor es contigo;
bendita Tú eres
entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Virgen y el niño (Museo Diocesano di Genova 2001).

Virgen y el niño (Museo Diocesano di Genova 2001).

El desposorio judío

La incomprensión hacia las madres solteras o solas, tan enraizada en la sociedad desde antiguo, se explica claramente en este pasaje del Evangelio de San Mateo, en que reaparece el antiguo mito de la virginidad:

“La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto. Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: ‘José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.’ (…) Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.”

Con el repudio, José quería librar a María del riguroso procedimiento de la ley judaica:

“Si no aparecen en la joven las pruebas de la virginidad, sacarán a la joven a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearán hasta que muera, por haber cometido una infamia en Israel prostituyéndose en casa de su padre. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti.” (Deuteronomio 22)

Calendula
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