Kelvin Blandford y Daysha Rodríguez son un niño y una niña de cuatro años que viven en la desembocadura del río Prinzapolka. Ambos tienen parálisis cerebral infantil, aunque la niña también padece pie equino, lo que le dificulta poder caminar.

“La falta de acceso a los servicios de salud, ligada a la pobreza extrema, no han permitido que sus madres solteras puedan trasladarlos a Managua para poder ser valorados por médicos especialistas”, informa El Nuevo Diario.

Sus madres manifestaron que han sido llevadas a Puerto Cabezas, al Hospital Materno, donde han permanecido más de dos semanas, a la espera de ser trasladadas al Hospital La Mascota, de Managua.

Sin embargo, les han dicho que es muy probable que tengan que regresar a su comunidad, en Prinzapolka.

“Las madres, preocupadas por el estado de sus criaturas y ante la necesidad urgente que tienen de ser valoradas por un especialista, han pedido al gobierno, organismos caritativos y personas de buen corazón, que les ayuden para poder trasladarse de Puerto Cabezas a Managua y recibir una atención especializada.”