Hasta ahora, a las muñecas y muñecos bebé solo se les podía dar el biberón.

Bebé que mama.

Bebé que mama.

Con el beneplácito de las asociaciones pro lactancia materna, aparece en el mercado mundial la primera muñeca que mama, llora si se la separa del pecho, y eructa cuando se la mantiene en el hombro. La presentación de esta novedad en juguetes la ha hecho una conocida empresa de Alicante (España).

Ese muñeco representa un paso más en la aceptación de la lactancia materna como algo natural  y va a atraer la atención de las madres solteras, siempre pendientes de sus niños y niñas.

La mamá o el papá se colocan un peto que contiene dos sensores en forma de margarita, que se supone son los pechos de mamá. El muñeco bebé, al aproximar la boca al dispositivo, mueve los labios como si succionase y hace los mismo ruiditos de cualquier bebé lactante. Si se le separa, empieza a llorar, pero al acercarlo al hombro deja de sollozar y se tranquiliza.

Según la empresa fabricante, las primeras niñas que han jugado con el bebé glotón estaban más pendientes del peto que del propio bebé.

Parece un contrasentido que, por una parte, la muñeca manifieste tantos signos de veracidad, y, por el contrario, el pecho de la madre quede tan desfigurado. Un pequeño pezón no quedaría tan fuera de lugar y requeriría menos explicaciones de las sufridas  madres para justificar tal engaño.

La lactancia materna, pues, sigue sin estar normalizada. Las asociaciones a favor del amamantamiento luchan para que se pueda dar el pecho a un bebé en cualquier lugar, desde un museo, una boda o una fiesta de cumpleaños. Que la mujer no se vea obligada a esconderse para ocultar un pecho que alimenta a su bebé.