Día Internacional contra la Mutilación Genital Femenina.

Cada 6 de febrero, mujeres,  asociaciones y gobiernos de todo el mundo dedican este día a denunciar una práctica terrible para las mujeres: mutilarles el sexo. Prejuicios sociales y religiosos alimentan esa actuación.

3 millones de niñas están anualmente frente a frente con la violencia genital en la mujer.

3 millones de niñas están anualmente frente a frente con la violencia genital en la mujer.

“La OMS ha documentado prácticas de mutilación genital femenina en 28 países de África y en unos pocos de Asia y Oriente Medio, que abarcan desde el llamado “tipo 1”, que consiste en la extirpación parcial o total del clítoris, hasta las formas más graves, como es la infibulación, que incluye la escisión de los labios mayores y menores y el estrechamiento de la vagina.

La mutilación genital femenina se practica sobre todo a niñas y adolescentes de entre 0 y 15 años, aunque la edad varía en cada país dependiendo de tradiciones locales y otras circunstancias”, leemos en La Vanguardia.

Según datos de Naciones Unidas, entre 130 y 140 millones de niñas y mujeres han sido sometidas a esta práctica dolorosa y peligrosa. Sólo en África, actualmente 91,5 millones de mujeres y niñas viven con las consecuencias de la mutilación. El resto de los casos (hasta 120 o 140 millones) se encuentran en países como India, Indonesia, Iraq, Israel, Malasia y Emiratos Árabes Unidos.

Cifras escalofriantes

La ONU ha documentado la prevalencia de la mutilación femenina en las proporciones que se especifican a continuación:

Somalia: 97,9% de mujeres mutiladas
Egipto: 95,8%
Guinea Conakry: 95,6%
Sierra Leona: 94%
Yibuti: 93,1%
Mali: 91,6%.
También superan el 70 u 80%: Burkina Faso, Eritrea, Etiopía, Gambia, Mauritania y el norte de Sudán.

“El trabajo paciente y sensible desde el punto de vista cultural efectuado en el seno de las comunidades locales ha permitido reducir enormemente la práctica en algunos países que antes tenían una alta incidencia, como es Senegal, donde se ha documentado una reducción del 65 por ciento, según señaló hoy la portavoz de Unicef, Veronique Taveau.”

Consecuencias para la salud física y mental

Aparte de que la ablación de clítoris (también llamada escisión o mutilación genital) es una violación de los derechos humanos que conciernen a la mujer, los peligros y consecuencias de su aplicación son los siguientes:

Dolor severo.
Hemorragias.
Dificultades para orinar e incluso para defecar.
Posibilidad de sufrir infecciones por el empleo de instrumentos contaminados.
E incluso la muerte.
Más posibilidades de contagiarse de sida.
Consecuencias psicológicas.
Problemas de calidad de vida sexual.
Complicaciones en el parto.
Peligro para el recién nacido en los casos severos de mutilación.

La mutilación masculina

El hombre ha sufrido en períodos pasados la castración o extirpación de los órganos de reproducción masculinos (testículos), por cortes o por golpes. Los hombres así practicados recibían el nombre de eunucos y las distintas civilizaciones les tenían reservadas funciones especiales.

La circuncisión, que se viene practicando desde la antigüedad, también es un método agresivo y doloroso, que tiene su origen en motivos religiosos y de higiene en recién nacidos. Consiste en la extirpación del prepucio del pene, lo que deja permanentemente al descubierto el glande. Aunque organizaciones internacionales como la OMS y ONUSIDA la recomendaron en 2007, muchas personas nos oponemos a esta práctica sistemática, excepto cuando lo recomienda un problema de salud o el adulto lo solicita para tener relaciones sexuales sin dificultad.

La distinción entre la mutilación masculina y femenina radica en que la femenina tiene como misión privar a la mujer de tener sensibilidad en sus relaciones sexuales y alcanzar el orgasmo. Es una práctica que ataca directamente a la naturaleza sexual femenina y somete a la mujer a la voluntad masculina de la familia, de la religión, de la justicia y del poder político. El equivalente en el hombre sería la extirpación del glande o cabeza del pene y el impedimento de la erección y el orgasmo.

En 2006, según la OMS, el 30% de los hombres del mundo era circunciso.

Calendula
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