“La representación de las mujeres gitanas en las cárceles españolas puede llegar a ser 20 veces mayor a su presencia entre la población española”. Concretemos un poco más: el 25% de las reclusas españolas son gitanas, es decir, una de cada cuatro presas españolas es gitana. Los delitos más frecuentes son contra la salud pública (distribución de drogas) y contra la propiedad (por consumo de drogas).

Las gitanas en el patio. Carabanchel, 1994.

Las gitanas en el patio. Carabanchel, 1994.

El año 2000, con fondos de la Comunidad Europea, un equipo de profesionales realizó un trabajo de investigación sobre criminalización y reclusión de mujeres gitanas. Más de 300 mujeres gitanas presas fueron entrevistas o respondieron a una encuesta. Fuera de la cárcel, entrevistaron a más de 150 personas, entre gitanos y gitanas, personal de los cuerpos de seguridad y del sistema judicial y penitenciario, de los servicios sociales, etc. Se llamó Proyecto Barañí y es un estudio de obligada referencia.

“El proyecto Barañí tuvo su origen en la preocupación de algunos miembros de nuestro equipo sobre el gran número de gitanos y gitanas que realizaban visitas los sábados por la mañana en las dos cárceles de mujeres de Madrid.”, afirman las autoras del proyecto. El equipo lo formaron varias sociólogas, una abogada, una historiadora y una ex-reclusa, aunque no contaron con la presencia de ninguna representante de la comunidad gitana.

Edad de las reclusas

El grueso de encuestadas lo componen mujeres de 25 a 40 años (57%), siendo las mayores de 40 años un 20% y las menores de 25 un 23%. Dada la temprana edad de matrimonio y maternidad de las gitanas, casi todas son madres y muchas son abuelas.

Nivel de estudios

“Lo primero que llama la atención es el alto nivel de analfabetismo entre la población estudiada. Un 32% declara que no sabe leer ni escribir, y un 28% más sabe leer, pero no es capaz de escribir, por lo que pueden considerarse analfabetas funcionales. Si sumamos éstas a las que no han completado los estudios primarios, obtenemos un 85% de mujeres con un nivel educativo muy bajo.”

“La proporción de analfabetismo aumenta con la edad, pues el 75% de las mujeres gitanas con más de 45 años son analfabetas.”

“Interrogadas por el motivo de abandono de los estudios, sólo el 10% declaran que no les interesa estudiar. El resto lo atribuyen a razones de índole económica y cultural. Un 46% de los casos debía ayudar en casa, sobre todo cuidar a los hermanos mientras la madre salía a trabajar; en un 16% fue el matrimonio temprano el que puso fin a los estudios. En el resto de los casos, el abandono se explica por la imposibilidad o falta de interés de los progenitores de llevarlas a la escuela, principalmente por su movilidad espacial.”

Estado civil

“Casi la mitad de las mujeres entrevistadas declaró estar casada, un 10% son viudas, y un 23% están separadas o divorciadas. Es decir el 83% está o ha estado casada frente a un 16% de solteras.”

Chicas. 1994.

Chicas. 1994.

“Entre las que están o han estado casadas, un 39% se casó exclusivamente por el rito gitano, y un 26% combinó dicho rito con el matrimonio civil o la boda católica. Son pocas las que se casaron sólo por lo civil (11%) o por la Iglesia (5%). Por último, un 9% de las encuestadas declara haberse escapado con su pareja y un 10% tienen pareja de hecho. Parece, por lo tanto, que en el ritual de boda, la mayor parte de esta población, el 66%, sigue prácticas tradicionales de su cultura para alcanzar la condición de mujer casada.”

Familia e hijos

“La gran mayoría de las presas gitanas son madres, el 87%. La media de hijos por mujer es de 3,7. En general, tuvieron hijos a edad temprana: la media de edad en que tuvieron el primer hijo es de 18 años. Un 13% de las reclusas gitanas tuvo su primer hijo antes de los 15 años y el 90% antes de los 21.”

“No es necesario insistir en el drama que supone para estas mujeres estar separadas de sus hijos y a menudo ignorar cómo se crían. Para casi todas, eso es lo peor de estar en la cárcel. A la pregunta de con quien están los hijos, respondieron:

Frecuencia Porcentaje
Abuela materna 74 30%
Padre 51 21%
Abuela paterna 16 6,5%
Tía, hermana mayor 26 10,6
Repartidos entre familiares 20 8,2%
Familia de acogida 10 4,1%
Institución 14 5,7%
Repartidos entre familia e instituciones 14 5,7%
Otros 20 8,2%
Total 245 100%

“Sólo un 2% de las entrevistadas (seis mujeres) dicen vivir solas. El resto vive con su familia y es habitual que se conviva con la familia en sentido amplio. Sólo un 18% de las encuestadas vive con tres personas o menos. El grueso del grupo, un 70%, vive en familias de seis a diez miembros. Además un 30% vive con sus padres, sólo un 7% con los suegros, y un 46% de las encuestadas vive, además, con hermanos/as, cuñados/as y sobrinos.”

Ventanas. 1994.

Ventanas. 1994.

Aplicación de sustitutivos penales para madres reclusas

“A lo largo de nuestro trabajo hemos podido visitar los módulos de madres de tres cárceles españolas y entrevistar a reclusas embarazadas y a madres que cumplen condena con su/s bebés. El hecho de que más de 150 niños y niñas vivan con sus madres en la cárcel o que se esté encarcelando (incluso de forma preventiva) a mujeres embarazadas, pone de manifiesto las gravísimas y desproporcionadas consecuencias que trae consigo la imposición de penas de cárcel. Cuando a una madre se la separa de su hijo de 3 años porque tiene que permanecer presa, cuesta creer que la finalidad del sistema punitivo vaya más allá del mero castigo.”

Apoyo post-penitenciario

“El apoyo a la salida de la cárcel es una pieza esencial para romper la espiral de criminalización. Sin embargo, actualmente, este ámbito está absolutamente descuidado, siendo la única medida visible la concesión de la prestación por desempleo a quienes salen de la cárcel. La importancia de la intervención en este momento, de desarraigo personal y dificultad de inserción laboral, debe ser puesta de relieve y, en consecuencia, deberían destinarse muchos más recursos al acompañamiento post-penitenciario.”

Iniciativas destinadas a garantizar algunos derechos de las reclusas gitanas

Acercar a las reclusas a su entorno familiar. Hemos podido comprobar que un número importante de reclusas estaban presas en cárceles alejadas de su entorno. Sólo el 56% de las reclusas gitanas están presas su provincia de residencia y una un 14% está presa fuera de su Comunidad Autónoma. Ello implica que las familias deben afrontar gastos cuantiosos para comunicar y que se vea dificultado el derecho a la comunicación de los reclusos con las personas allegadas. El acercamiento de las reclusas debería ser una cuestión prioritaria para fortalecer así la capacidad del apoyo familiar.

Trasladar a todas las reclusas a establecimientos específicos de mujeres. Aún existen presas en edificios anexos a cárceles de hombres, lo cual dificulta enormemente el acceso de estas mujeres a las prestaciones básicas: sanidad, talleres, equipo de tratamiento, etc. Aunque cada vez son menos las reclusas que continúan en esta situación, es preciso que sea una prioridad ubicar a todas las presas en cárceles específicas de mujeres.

Habitaciones con vistas. 1994.

Habitaciones con vistas. 1994.

Poner en marcha programas de formación jurídica básica, que con el nombre “Conoce tus derechos”, inaugure una forma de asesoramiento legal a reclusas gitanas en todo lo relacionado con el proceso, la condena y los beneficios penitenciarios, así como los derechos que le asisten a su salida de la cárcel: dónde acudir para obtener los derechos más básicos que les asisten, en materia de vivienda, de trabajo, de prestaciones por hijos/as, etc.”

Valoración global

La sobrerepresentación de mujeres gitanas en las cárceles españolas “indica un importante fracaso social, y requiere tomar en serio importantes iniciativas para transformar esta situación.” Existen muchos mitos y realidades que influyen en la criminalización de las mujeres gitanas.

*Ilustraciones de esta página: acuarelas de Carmen Martín Muñoz-Baroja.