“La conducta violenta es responsabilidad única del que la ejerce”, aseveró la psicóloga Cristina Oundjian, titular de la Red de Prevención de Violencia Familiar.

La violencia ocurre en todas las clases sociales.

La violencia ocurre en todas las clases sociales.

Por: Natalia Muñiz
Diario Popular – Ciudad de Buenos Aires

El hombre que maltrata es un enfermo. Él solo se comporta así cuando toma de más. Actúa de esa manera porque tiene un temperamento nervioso. ¿Y cómo quiere uno que reaccione, con todos los problemas que soporta? Tiene esa conducta porque está depresivo, no consigue trabajo. Reacciona así porque está cansado, estresado, con mucho trabajo. No puede evitarlo, es parte de la naturaleza del hombre. Con la infancia que tuvo no se puede esperar otra cosa. Ella lo lleva a esa conducta, si lo vuelve loco, cualquiera terminaría perdiendo el control. Además, si ella se queda es porque le gusta… y, en definitiva, tiene que aguantarlo hasta que los chicos crezcan.

Estos son algunos de los mitos y falsas creencias sobre la violencia de género que lo único que hacen es justificar la conducta del hombre agresor y avalar los malos tratos hacia la mujer e hijos/as -quienes presencian los hechos y los sufren también en primera persona-, como si la agresión fuese un método válido para abordar un problema, discusión o situación.

Consultada por el tema, la titular de la Red de Prevención de Violencia Familiar (REDPVF), la psicóloga Cristina Oundjian, enumeró diez de los mitos que aún -a pesar de las investigaciones y el trabajo de organismos oficiales y no gubernamentales internacionales y nacionales- siguen circulando.

MITO 1: En una pareja donde hay violencia, no puede haber amor.
FALSO: Las parejas que sufren violencia familiar están atrapadas en un ciclo donde coexiste el amor y la violencia. Es un amor posesivo, dependiente y basado en la inseguridad.

MITO 2: Un hombre no maltrata porque sí, “algo hace ella para provocarlo”.
FALSO: El hombre vive como provocación y con enojo que la mujer tenga y exprese sus propios deseos y opiniones. Los hombres basan su autoestima en su capacidad para controlar, dominar y obtener sumisión. La mujer maltratada reprime su rabia, evita las agresiones pasivamente, se somete y no cuestiona. Cree que si se porta bien, no la maltratará. La conducta violenta es responsabilidad única del que la ejerce.

MITO 3: Las parejas donde existe violencia son sadomasoquistas.
FALSO: Las relaciones sadomasoquistas son actos de común acuerdo; la relación violenta, no. Es una relación de abuso donde la víctima siente miedo, impotencia y debilidad.

MITO 4: Los casos de violencia de género no son significativos, no representan un grave problema.
FALSO: Durante años, la violencia de género fue un problema privado, de “puertas adentro”. Las investigaciones demuestran que es un problema social y de derechos humanos. La mujer e hijos no son propiedad del hombre.

MITO 5: La violencia emocional o psicológica no hace tanto daño como la violencia física.
FALSO: El abuso emocional permanente, aún sin violencia física provoca miedo, coerción, angustia, depresión. Los cuadros psiquiátricos que se diagnostican no son tales, sino secuelas del abuso crónico.

MITO 6: La violencia de género es un problema de las familias de bajos recursos.
FALSO: La pobreza y la falta de educación son factores de riesgo, pero no la determinan. Ocurre en todas las clases sociales. A mayores recursos, mayor ocultamiento del problema.

MITO 7: La violencia machista es una enfermedad mental.
FALSO: Los estudios muestran que menos del 10% de los casos de violencia de género son ocasionados por trastornos psicopatológicos de alguno de los miembros de la familia. Una persona que somete para autoafirmarse, tiene dificultades para canalizar su frustración y malestar. Las personas sometidas a situaciones crónicas de violencia a menudo desarrollan trastornos psicopatológicos como depresión, angustia, insomnio.

MITO 8: Las causas de la conducta violenta son el consumo de alcohol y las drogas.
FALSO: El consumo de alcohol y drogas no determinan la conducta violenta. Muchas personas que son alcohólicas no son violentas. Muchas personas que no son alcohólicas sostienen relaciones abusivas. Las personas que utilizan la violencia dentro de su hogar cuando están alcoholizadas, no son violentas cuando beben en otros lugares.

MITO 9: La conducta violenta tiene que ver con la naturaleza biológica del ser humano.
FALSO: La violencia no es natural, es una conducta aprendida de modelos familiares y sociales que la muestran como un recurso para resolver conflictos. No está en la naturaleza biológica del ser hombre o mujer, sino que es producto de la desigualdad de género. Se aprende en la familia, escuela, deportes, medios de comunicación. De la misma forma sería posible aprender a resolver conflictos sin violencia.

MITO 10: Si una mujer es maltratada, la culpa es suya por seguir conviviendo con el hombre.
FALSO: Las circunstancias que llevan a una mujer a soportar una relación violenta tienen que ver con la dependencia económica, estabilidad emocional y económica de los hijos, las creencias sociales, baja autoestima por no poder terminar con la situación. Asume las agresiones como un castigo merecido (indefensión aprendida). Siente culpa por lo que ocurre, vergüenza de hacer pública la situación, miedo que su pareja la agreda gravemente y la mate si se separa.