Tere es una madre soltera que ha dejado un comentario al pie del artículo “Madre soltera: cómo educar a los preadolescentes (10 a 13 años) y los adolescentes (13 a 18 años)”. Nos confía su preocupación acerca de su hijo de diez años.

 

Siempre a su lado.

 

Tere escribió:

“Tengo un niño de 10 años. Vivimos con mi madre, que al igual que yo es soltera. Creo que lo hemos mimado mucho, ya que veo que es un poco afeminado. Cómo puedo hablar con él para que se comporte como lo que es: un varoncito.”

Respuesta de Calendula:

Estimada Tere, creo que tu hijo ha tenido la suerte de vivir en un hogar con dos mujeres que lo aman y expresan con naturalidad sus emociones y sentimientos.

Esa actitud no tiene nada de negativo, al contrario. Somos muchas las mujeres que deseamos tener como compañeros a hombres que, aparte de mantener con ellos una comunicación fluida a nivel intelectual, estén familiarizados con las emociones, y, por consiguiente, sepan comprenderlas y vivirlas a nuestro lado.

El concepto de afeminado

Probablemente vives en un entorno social en el cual el prototipo de hombre es el que se muestra fuerte, seguro, viril, protector, sexual, deportista, que bebe alcohol, algo agresivo, poco dado a expresar sentimientos… En fin, un engaño. Hay hombres que, cuando se sinceran, muestran el sufrimiento que sus mayores les han infligido desde pequeños para que se muestren ante los demás de un determinado modo, no como se expresarían ellos espontáneamente.

Lo malo de esta situación, de estas actitudes impuestas por la cultura propia de un país, del mundo rural, de determinados estratos de la sociedad…, es que se abomina del hombre que no cumple los cánones que tienen una mayor aceptación popular.

En todas las sociedades (aunque en unas más que en otras) la persona con características distintas a la mayoría son marginadas, maltratadas, apartadas y burladas. En los colegios, los niños tranquilos, menos proclives a los juegos bruscos, sufren de mobbing o acoso escolar por parte de chicos, normalmente adolescentes, que copian los modelos de comportamiento de sus progenitores masculinos, como son las actitudes agresivas, la prepotencia y el desprecio por los que no son como ellos.

Estos varoncitos chulescos, si no cambian de comportamiento y evolucionan mentalmente, van a tener muchos fracasos en su relación con las mujeres. Nosotras nos hemos transformado muy rápidamente y cada vez nos asquea más rodearnos de machitos que da pena de verlos, de machitos que después, en la intimidad del hogar, ejercen violencia física y psíquica con sus parejas.

Amiga Tere, tu hijo probablemente no tiene un aspecto más suave porque viva entre mujeres y esté un poco mimado, sino porque él, esencialmente, se expresa tal como es. En cualquier caso, no todos los hombres mal llamados “afeminados” tienen que ser homosexuales. Existen distintos tipos de hombre, como existen diversas tipologías de mujer.

No prejuzgues a tu hijo. Mantén una buena relación con él, deja que la comunicación entre ambos sea natural y amable, incúlcale los valores de la amistad, el amor, la seguridad en sí mismo, el respeto… No te rías de él; que tu niño nunca se sienta marginado por ti a causa de su físico. Y tampoco nunca comprenda que no cumple con las expectativas que te habías formado.

En la adolescencia, poco a poco, si confía en ti y no tiene miedo a hablar contigo de todo lo que le preocupa como adolescente, así tampoco de sus triunfos en el deporte, los estudios, la lectura, las habilidades manuales, el arte, etc., encontrará equilibradamente su lugar. Apóyale en todo. No sientas vergüenza. Él espera de ti la ayuda suficiente para adaptarse al mundo que le tocó vivir.

Y si un día tu hijo te comunica que se siente homosexual, acéptale tal como es. El amor y las tendencias sexuales forman parte del individuo y hay que respetar su existencia. Por lo que más quieras, Tere, nunca permitas que “el qué dirán” te obligue a renunciar al amor de tu hijo. Seguro que ya habrás meditado sobre este asunto.

Agradecemos que nos escribas para explicar tus dudas. Esas dudas las compartimos otras muchas mamás.

Las mujeres, por regla general, nos ponemos muy pronto de parte de los hijos cuando éstos toman caminos que difieren de la educación y el ambiente en que nos hemos educado. Y todo se hace por amor, porque el amor es el sentimiento que permite evolucionar a la humanidad: la solidaridad, la empatía, la comprensión… ¡Fíjate si son necesarias las actitudes individuales, porque al final se suman a otras que van en el mismo sentido!

Un beso,

Calendula