Hasta ahora hemos estudiado a los niños y niñas prematuros desde diferentes aspectos: el embarazo de riesgo, el nacimiento y estancia en neonatología, y desde el alta hospitalaria hasta la edad de escolarización.

Y siempre analizando la información que nos facilita la Asociación de Padres de Niños Prematuros (APREM).

Niña sentada.

Niña sentada.

Leemos en su web:

“En general, la llegada de los 3 años de edad, con el paso al 2º ciclo de Educación Infantil, supone a menudo el inicio de una escolaridad estructurada. La asistencia a la escuela, por una parte, incrementa el contacto del niño o niña prematuro/a con otros niños y, por otra parte, obliga al niño o a la niña a una utilización más estructurada de las capacidades motrices y cognitivas. Por esta razón, éste es el momento en que suelen ponerse de manifiesto los posibles problemas que hasta entonces podían haberse obviado o haber pasado desapercibidos.

Es por ello que la escuela precisa de profesionales cualificados que sean capaces de detectar, evaluar y dar respuesta a las necesidades específicas de cada alumno. Se trata de un periodo crítico para (1) hacer frente a las posibles carencias de los niños, para ayudarles a integrarse a todos los niveles, y (2) para apoyar a unos padres para los que, quizá, ha supuesto un duro golpe el hecho de asumir finalmente que su hijo precisa ayuda.”

Consultaremos la web de la Asociación de Padres de Niños Prematuros (APREM) para informarnos sobre los temas siguientes:

Desde la edad de escolarización hasta los 6 años

  • Incorporación al 2º ciclo de Educación Infantil
  • Observación del desarrollo evolutivo de los niños y niñas entre los 3 y los 6 años
  • Signos de alarma entre los 3 y los 6 años
  • Necesidades educativas especiales
  • Fuentes y referencias consultada

Calendula
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