Gitanas de Rumanía.

Gitanas de Rumanía.

Para completar una noticia anterior a ésta, titulada Madres solteras y mujeres de etnia gitana, incidiremos en la cuestión del matrimonio del pueblo gitano.

Matrimonio por el rito gitano

El rito está presente en todas las civilizaciones. Consiste en una serie de normas de aplicación en una ceremonia, en el culto religioso, en la administración de un sacramento, etc. El rito recurre a distintos instrumentos: palabras, gestos corporales, cantos, lecturas, productos comestibles, etc.

La auténtica boda gitana tiene carácter étnico. Se produce ante su comunidad y se desarrolla según sus costumbres y tradiciones. La ceremonia comienza con la comprobación de la virginidad de la novia. Una gitana vieja, llamada ajuntaora, introduce el dedo o un objeto envuelto en un pañuelo en la vagina para comprobar si ha llegado virgen al matrimonio. A continuación empieza la fiesta, que puede durar varios días, con cantos, jaleo y palmas.

Actualmente, para muchos, la virginidad aún se considera “la esencia de nuestro pueblo”, pero se tiende a dejar esta cuestión como una opción personal, del mismo modo que la boda por el ritual gitano y las bodas de las mujeres en temprana edad van quedado relegadas a un segundo término. Son muchas las gitanas que contraen matrimonio más allá de los 20 años.

Matrimonio religioso y civil

Los gitanos pueden optar por varios tipos de boda. Además de por el rito gitano (el cual no es obligatorio), contraen asimismo matrimonio por la Iglesia evangelista o la Iglesia católica y por lo civil. Los jóvenes gitanos, al igual que la sociedad establecida, también se casan únicamente en el juzgado. Con la boda civil los contrayentes adquieren las obligaciones familiares y los derechos (herencia, patrimonio, pensión de viudedad…) que los Estados, según cuales sean sus leyes, otorgan a este tipo de unión. En cualquier caso, los matrimonios mixtos entre gitanos y payos son poco frecuentes.

Cante

Cante

Uniones estables de pareja

Aunque las parejas que constituyen uniones de hecho (también llamadas parejas de hecho o uniones estables de pareja) están reconocidas por las Constituciones de un buen número de países, en la práctica las leyes no siempre regulan tal derecho en positivo. A menudo, los legisladores establecen una diferencia entre el matrimonio reconocido por el Estado (con todos los derechos) y la unión estable de dos personas (aunque tenga iguales deberes, no goza de los mismos beneficios o derechos).

Se ha frivolizado con palabras como éstas: “todas las gitanas son madres solteras”, por el hecho de que el matrimonio por el rito gitano no está reconocido por la ley. En algunos países, sin embargo, tanto la convivencia acreditada, como el hecho de tener hijos en común, se sea o no gitano, da derecho, por ejemplo, a la pensión de viudedad.

Situación de las uniones de hecho en España

En España, desde enero de 2008, se equiparan las parejas de hecho y los matrimonios a efectos de cobrar la pensión de viudedad. Antes de la entrada en vigor de la Ley de Medidas en Materia de Seguridad Social, las parejas de hecho con hijos, cuando fallecía uno de los cónyuges, solamente tenían derecho a una mísera pensión de orfandad. Si no había hijos, tampoco el hombre ni la mujer podían percibir la pensión de viudedad.

Niños gitanos juegan en el parque.

Niños gitanos juegan en el parque.

Dos años antes (2006)

Para completar la exposición, reproducimos algunos párrafos de un artículo jurídico sobre el fallo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña contra un recurso presentado por una mujer gitana, con hijos, por denegación de la pensión de viudedad:

“¿Tiene el rito matrimonial gitano la consideración de matrimonio legal en la legislación actual?


(…) para el Tribunal Constitucional el matrimonio y la convivencia no son situaciones equivalentes, y la Constitución no reconoce el derecho a formar una unión de hecho que sea acreedora del mismo tratamiento en materia de pensiones de la Seguridad Social que el dispensado a quienes contraigan matrimonio, lo que pone de manifiesto la necesidad, insoslayable, de la previa existencia de vinculo matrimonial para acceder a la pensión de viudedad (..)”


“Continúa la Sentencia afirmando que, la recurrente alega, y ha de considerarse como cierto por estar acreditado, que la demandante y el fallecido se hallaban unidos por el denominado “matrimonio gitano” al haber solicitado su unión según los ritos de dicha etnia y no es menos cierto que, como también se aduce que, nuestro ordenamiento jurídico y, en concreto, el ya citado art. 49 del Código civil permite que pueda contraerse matrimonio en la forma religiosa legalmente prevista, existiendo diversos Acuerdos con Confesiones religiosas. Ahora bien, abstracción hecha de la dificultad terminológica que ya supone asimilar “rito gitano”, a “forma religiosa”, en cualquier caso, y sin perjuicio de su posible regulación, hoy día, la unión de hombre y mujer concertada mediante el rito gitano no tiene la consideración legal de matrimonio, siendo la forma de contraer el matrimonio y no la raza lo que determina los efectos legales del mismo, por lo que no existe vulneración del principio de discriminación por razón de raza.”