Existe una creciente separación entre matrimonio y reproducción, o lo que es lo mismo, entre pareja constituida legalmente y el acto de tener descendencia. La maternidad al margen del matrimonio va siendo un modo cada vez más común de formar una familia.

“El matrimonio, que ya había perdido su estatus de marco legítimo de las relaciones sexuales, también ha dejado de ser el ámbito exclusivo de la procreación. Mientras que hace tan sólo dos décadas, la gran mayoría de los hijos nacían con posterioridad al matrimonio de sus padres, hoy en día cerca de uno de cada cuatro nacimientos se produce en un contexto no matrimonial”, leemos en el estudio Maternidad sin matrimonio. Nueva vía de formación de familias en España, publicado en 2007.

En la actualidad, dos tercios de los nacimientos no matrimoniales corresponden a mujeres mayores de 25 años.

En la actualidad, dos tercios de los nacimientos no matrimoniales corresponden a mujeres mayores de 25 años.

Perfil demográfico y social de las madres no casadas

Tradicionalmente, se ha asociado la maternidad fuera del matrimonio con embarazos no planeados, protagonizados por adolescentes y jóvenes. Pero este perfil está cambiando.

En 1980, uno de cada 4 nacimientos fuera del matrimonio correspondía a mujeres menores de 20 años. En 2002, solo uno de cada 10 nacimientos fuera del matrimonio es de madre adolescente.

“Paralelamente, se duplica la proporción de nacimientos no matrimoniales de mujeres de más de 30 años: de 19,9% en 1980 a 40,1% en 2002.”

Aunque el peso relativo de la fecundidad adolescente (maternidad temprana) es menor en el conjunto de la fecundidad no matrimonial, eso no significa que ahora las adolescentes tengan más hijos dentro del matrimonio. Todo lo contrario. Mientras en 1980 solo el 13,4% de las madres adolescentes estaban solteras, este porcentaje se elevó al 79% en el año 2002.

“En el siguiente grupo de edad (de 20 a 24 años), la probabilidad de que, si se produce un nacimiento, éste sea fuera del matrimonio, también ha aumentado considerablemente: el 4,6% de los nacimientos de mujeres de 20-24 años eran no matrimoniales en 1980 frente al 51,5% en el año 2002.”

Llama la atención que uno de cada 4 nacimientos de mujeres mayores de 40 años en 2002 se produzca fuera del contexto matrimonial.

La mayor tolerancia social actual hace que las mujeres sin pareja se planteen a cierta edad ser madres solas.

La edad del padre

“En cuanto a la edad del padre […], los padres no casados tienen una edad más elevada que las madres no casadas en el momento del nacimiento. En el año 2002, sólo el 3,3% de los nacidos fuera del matrimonio tenía un padre adolescente, un 38,4% de los nacimientos no matrimoniales correspondía a padres de 20 a 29 años, y más de la mitad (58,3%) a padres mayores de 30 años.”

“La paternidad fuera del matrimonio no es, hoy en día, una paternidad temprana. No obstante, sí se puede apreciar que la edad de los padres no casados es más joven que la de los padres casados. Mientras que el 19,3% de los padres no casados tenía menos de 25 años cuando ocurrió el nacimiento, esta proporción era de sólo 2,7% entre los padres casados.”

Pocas perspectivas de matrimonio

Muy interesante el estudio en cuanto a valoración de la maternidad de la mujer sola o en pareja.

Según el mismo, no hay que equiparar nacimientos de madres no casadas con nacimientos de madres solas. Como en toda Europa, muchos nacimientos no matrimoniales corresponden a nacimientos de parejas de hecho; los hijos crecen en un contexto familiar igual o similar al de las parejas casadas.

Se da el caso que “un nacimiento de un madre sola reduce su probabilidad futura de matrimonio”. Esa constatación estadística se alimenta de una realidad que conocen muy bien las madres solteras y solas.

En contraposición, “un nacimiento en el seno de una pareja de hecho aumenta la probabilidad de que los padres contraigan matrimonio a corto plazo”.

Señala el mencionado estudio que las parejas de hecho son menos duraderas que las parejas legalmente casadas, por lo que los hijos, durante la infancia, están más expuestos a vivir una situación de familia monoparental que si sus padres fueran matrimonio.

También parece evidente que las parejas de hecho que se casan tienen una mayor probabilidad de ruptura que las parejas que no han cohabitado antes del enlace matrimonial.

La ausencia de padre

“Es razonable, por tanto, atribuir parte del reciente aumento de la fecundidad no matrimonial al incremento de parejas de hecho. Esta información es crucial desde la perspectiva del bienestar infantil, ya que las potenciales desventajas a las que se enfrentan los hijos no matrimoniales están en gran medida asociadas a la ausencia del padre, tanto a la hora de compartir las responsabilidades económicas del hogar como las responsabilidades afectivas y de cuidado.”

 "La Constitución de la Segunda República de 1931 ya establecía en su artículo 43.3 que los padres tienen los mismos deberes respecto a los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio, pero la aplicación legislativa de este principio constitucional será suspendida en 1933 e impedida más tarde por la Guerra Civil."

"La Constitución de la Segunda República de 1931 ya establecía en su artículo 43.3 que los padres tienen los mismos deberes respecto a los hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio, pero la aplicación legislativa de este principio constitucional será suspendida en 1933 e impedida más tarde por la Guerra Civil."

Reconocimiento paterno

La intervención del padre en la protección de los hijos se ha puesto de relieve en el presente estudio:

“También hemos aludido a que numerosos estudios documentan que las desventajas de las familias monoparentales derivan en gran parte de los menores ingresos con los que cuenta el hogar y de las dificultades que tienen las madres solas de compaginar vida laboral y familiar.

Estas desventajas no concernirían a los hijos de parejas de hecho, y probablemente se atenúen en los casos en los que el padre no está presente en el hogar si éste se involucra en el mantenimiento económico y en el desarrollo educativo y afectivo de sus hijos. Por esta razón, es importante examinar qué porcentaje de nacimientos no matrimoniales están reconocidos legalmente por el padre.”

En la mayoría de países europeos ha crecido el número de hijos no matrimoniales reconocidos legalmente por el padre. En Francia, el porcentaje de nacimientos no matrimoniales oficialmente reconocidos por sus padres biológicos pasó del 77% en 1970 al 92% en 1994.

En España no hay estadísticas sobre la proporción de hijos de madres no casadas reconocidos por el padre biológico. Un modo indirecto de conocerla es por la declaración de la edad del padre en el momento de registrar el nacimiento. Ese valor tampoco es seguro, ya que la madre, para evitar el estigma de “padre desconocido”, puede facilitar datos ficticios; puede, también, que el hijo sea reconocido con posteridad al registro del nacimiento. Con los datos existentes se puede llegar a una primera aproximación.

“Ha habido un notable aumento en la inscripción de la filiación paterna de los hijos nacidos fuera del matrimonio: en 1975, sólo se declara la edad del padre en el 22,8% de los nacimientos no matrimoniales registrados, pero en la década de los noventa este porcentaje supera siempre el 80%, hasta alcanzar el 92,7% en 2002.

Esta evolución refleja, por una parte, el creciente peso de los hijos de parejas de hecho en el total de nacimientos no matrimoniales y, por otra, apunta a un mayor grado de compromiso, al menos inicial, por parte de los padres que no conviven con sus hijos.”

Aunque los nacimientos no matrimoniales en los que no se registra la edad del padre son minoría, su distribución varía según la edad de la madre:

“Es más frecuente que no conste la edad del padre en los nacimientos no matrimoniales de madres adolescentes (13,4%) que de madres de 25 a 39 años (5-6%), una pauta acorde con el creciente protagonismo de las parejas de hecho en la fecundidad no matrimonial a medida que avanza la edad de la mujer.”

Compromiso económico del padre

“Según la legislación española, el padre biológico debe atender a las necesidades económicas de sus hijos, hayan nacido éstos dentro o fuera del matrimonio, aunque en la realidad estas obligaciones sean más difíciles de garantizar en el caso de los hijos no matrimoniales y no se apliquen a los hijos no reconocidos.

“A diferencia de otros países […], en España no contamos con datos oficiales o de encuesta sobre el grado de cumplimiento por parte de los padres no casados de la manutención de sus hijos o sobre la frecuencia de interacción con ellos.”

Educación y actividad económica de la madre

En los hogares donde el padre no está presente, las oportunidades o desventajas de los hijos nacidos fuera del matrimonio están condicionados por el nivel socioeconómico de la madre.

La probabilidad de tener el primer hijo fuera del matrimonio es más frecuente en las mujeres con menor nivel educativo.

“En cuanto a la participación laboral, varios estudios previos han documentado una mayor presencia en el mercado laboral de las mujeres que encabezan un hogar monoparental —cuyo origen puede estar vinculado a la maternidad fuera del matrimonio, pero también a una ruptura matrimonial o a la defunción del cónyuge— en comparación con las mujeres casadas.”

Calendula
calendula@yosoymadresoltera.org