Los niños menores de 2 años son los que sufren la mayor parte del maltrato infantil. Los abusos sexuales son más frecuentes a partir de los 9 años, sobre todo entre los 12 y los 15. Presentamos dos caras de la violencia intrafamiliar, aunque el abuso y la agresión no terminan aquí. Otros miembros de la familia sufren esta plaga.

Una voluntaria consuela a un niño víctima de maltrato.

Una voluntaria consuela a un niño víctima de maltrato.

No existen cifras fiables sobre maltrato infantil, el cual puede darse de manera continuada o de forma puntual a causa del estrés de los padres. En España los casos confirmados por los servicios pediátricos son de 70 por cada 100.000 niños y afecta a todas las edades. En Estados Unidos el número de niños maltratados se estima en 1.210 por cada 100.000 niños.

Estos datos forman parte de un estudio elaborado por un grupo de pediatras de Salamanca.

El maltrato puede darse en cualquier clase social y no es necesario “un contexto de violencia mantenido” para que se produzca. Según los expertos, a pesar del maltrato muchos niños quieren a sus padres y les manifiestan cariño. En nuestra opinión, el aparente “olvido” de los niños que viven en su persona sucesos violentos no es exclusivo de ellos. La indefensión a causa de la edad o la falta de autoestima, así como el daño psíquico infligido, a menudo provocan una relación de dependencia con el maltratador. No es que los niños se comporten de un modo distinto.

Las agresiones físicas tienen mayor incidencia en familias desestructuradas y ante desórdenes mentales, aunque no existe un perfil definido de maltratador infantil. No obstante, “hay unas características que se repiten en estas personas como son la falta de habilidades sociales, la baja tolerancia a la frustración, los sentimientos de incompetencia como padres, la presencia de expectativas no realistas con los hijos o la percepción de la conducta de los hijos como algo estresante.”

“Otros factores de riesgo descritos incluyen la presencia de dos o más hermanos, la violencia en la pareja, las madres solteras y las patologías crónicas y discapacidades en los niños.”

Atención, pues. La situación personal y familiar de las madres solteras está entre las causas del maltrato infantil. Los servicios sociales de cada país tienen también su parte de responsabilidad. A nivel de gobierno, o a nivel de municipio, muchas madres tendrían que recibir ayuda económica o asistencia de personal especializado. Una mujer sola con uno o más niños pequeños, que tiene que alimentarles y compaginar el trabajo con sus necesidades escolares y afectivas, y por supuesto mantener un hogar, no son tareas fáciles.

Cuando los abuelos están cerca de una madre soltera, pueden suplir su ausencia o calmar su descontento. Pero cuando la emigración, la situación económica, los problemas de salud mental y la falta de apoyo son más que evidentes, el malhumor lo pagan los niños, esos seres indefensos que no han podido escoger el hogar donde nacer y vivir.

La sociedad somos todos. Uno a uno, nos repartimos una parte de responsabilidad. El individualismo nos lleva al aburrimiento, muchas veces. Las ciudades están llenas de personas solas, sin amigos, sin relaciones personales, que aumenta conforme nos acercamos a la vejez. Si existieran redes de voluntarios bien organizadas, por barrios, la vida de muchas madres solteras o madres solas podría ser mejor. Y la de sus hijos también, por supuesto.

A eso se llama solidaridad.

Foto: El Norte de Castilla.