Madres y solas.

Madres y solas.

Álava-El Correo Digital dedica el editorial del 24 de agosto de 2009 a un solo tema, bajo el título de Madres y solas. No es que en estos días veraniegos falten noticias políticas, que las hay, en especial relacionadas con el paro y la crisis económica. La cuestión de las madres solteras o madres solas ya tiene una enorme repercusión en la estructura familiar y, en consecuencia, en las relaciones laborales y sociales.

“El número de hijos nacidos fuera del matrimonio ha experimentado un enorme incremento en los últimos 30 años en España. Eran dos de cada cien en la década de los 70 del siglo pasado, y podrían convertirse en uno de cada tres cuando termine este 2009. No es un fenómeno exclusivo de nuestro país; basta asomarse al resto de la Unión Europea o a Estados Unidos para comprobar que maternidad y matrimonio hace tiempo que siguen caminos separados, y lo hacen además de manera firme y creciente.”

El incremento del número de madres solteras o solas no es uniforme en toda España. Las zonas más receptivas al turismo y al fenómeno inmigratorio, como Canarias, Baleares y en general los territorios de la ribera mediterránea, están más abiertos a modelos que evolucionan de la familia tradicional a otras formas de convivencia.

“La vida diaria en nuestros pueblos y ciudades nos dice que las madres solteras ya no tienen que soportar, en la mayoría de los casos, el descrédito familiar y social que representaba, hasta hace no muchos años, un embarazo sin estar casada. Aquel panorama de expósitos, la necesidad de inventar un nombre para el padre y hacerlo constar en los documentos, han dado paso a un colectivo de miles de mujeres que, por obligación o elección, se convierten en madres solas ante una sociedad que ya no las estigmatiza pero tampoco las respalda de manera práctica. Ni antes de dar a luz a sus hijos ni después.”

Las madres solteras y las madres solas representan un eslabón en la evolución de la familia hacia una nueva forma de organización familiar, ya que, como bien dice el editorial, la sociedad no les quita la honra, pero tampoco las protege ni las apoya. Las madres solas no reciben ayudas específicas ni se tiene en cuenta, a nivel de servicios públicos, que sobreviven, ellas y sus hijos, con enormes dificultades, en muchos casos como familias pobres.

Muchas personas luchamos para que los poderes públicos reconozcan finalmente, y protejan, a las familias que tienen un solo cabeza de familia (o una sola cabeza de familia, que el género mujer es determinante en el nuevo modelo familiar). Que se las equipare en derechos al resto de familias monoparentales: separadas, divorciadas y viudas.