Leo la noticia que en el Estado mexicano de Tamaulipas el Registro Civil ha contabilizado en 2008 un aumento del 10% de madres solteras con respecto al mismo periodo del año anterior. El mayor número de madres solteras está en las grandes ciudades, comenta la responsable del registro. La mala noticia es que muchas de estas madres apenas tienen 13 años de edad.

Las flores, como las niñas, son nuestro futuro.

Las flores, como las niñas, son nuestro futuro.

En Argentina la situación es similar. La autora de un artículo publicado en una revista digital católica, comenta que actualmente la mujer planifica y decide por sí misma tanto en lo profesional como en lo privado. Ya no depende del hombre. Se basta ella misma. Sola decide si quiere ser madre y sola adopta a un pequeño o se somete a un tratamiento para quedar embarazada. No le asusta la soledad. La valoración de la articulista en lo que concierne a maternidad y autosuficiencia de la mujer soltera, es impresionante: “Nadie es quien para juzgar la decisión de otro. No estamos aquí para ver si es bueno o malo decidir ser papá y mamá al mismo tiempo”.

Existe otro grupo de madres solas: las que se quedaron viudas o fueron abandonadas. En un principio, ellas no estaban preparadas para criar a sus  hijos en soledad.

Pero hay una tercera “realidad que duele, que lastima, que no debería existir”. Son las madres “niñas” o “adolescentes”, víctimas de la “ignorancia, la desinformación, y lo que es peor aún, de la violencia, de la aberración”, afirma. Lo mismo si concibieron con brutalidad que con amor, no están preparadas para tal responsabilidad. Carecen de madurez física y psíquica.

Un lector explica, respecto a la situación argentina, que muchas jovencitas son echadas de casa y pasan solas su embarazo. Se las ve por las calles con sus barriguitas. “Aquí en el Sur las madrecitas forman parte del paisaje social”.

Otro diario on line ofrece el testimonio de una abuela de 36 años, actriz mexicana conductora de un programa sobre escándalos de la televisión hispana. Ella fue madre soltera a los 19, pero entró en un estado de shock cuando su hija de 16 le comunicó, tres años atrás, que estaba embarazada.

Los que tienen la palabra en los medios de comunicación sucumben ante la cruda realidad de muchas adolescentes: falta de información sobre sexualidad y métodos anticonceptivos, maternidad precoz, ignorancia, pobreza. Y lo que viene a continuación: dejar los estudios, falta de recursos, participación de los padres en el cuidado del bebé, riesgo de nuevos embarazos.

La sociedad entera tiene que arrimar el hombro. Y repartir riqueza y cultura.