Este artículo va destinado a madres solteras, pero será útil que lo lean aquellas personas que, por conciencia o por necesidad, deseen información acerca del ahorro de energía.

El gasto energético en el hogar nos preocupa a todos. Es necesario que pongamos un límite. Para ello tenemos que conocer a fondo el buen o mal uso que hacemos, por ejemplo, de los electrodomésticos. Y también, modificar los hábitos en cuanto a no cerrar las luces, tener la calefacción por encima de la temperatura recomendada, etc.

Ahora bien, en ciertos casos el ahorro de energía que apliquemos a nuestro hogar no redundará en una disminución destacable del importe de la factura. ¿Cuál es la explicación? Pues que los impuestos que aplican las empresas son más altos que el consumo. Parece como si el mayor o menor consumo no preocupe a los gobiernos. De aquí que organizaciones de consumidores piden que se penalice a los hogares que consuman en demasía, y en cambio se gratifique a los que frenen el malgasto.

El agua dulce es un bien escaso.

El agua dulce es un bien escaso.

El agua, aunque no sea una fuente de energía del hogar, debe situarse entre los objetivos de ahorro. Es un bien escaso. La sociedad entera tiene que sustituir el despilfarro de agua por técnicas de uso racional.

Verdades y mentiras en el ahorro energético del hogar. Citamos algunas a título de ejemplo:

Descongelar el frigorífico implica un gran gasto de energía. FALSO

El lavavajillas lleno resulta más rentable. VERDADERO

La cocina eléctrica gasta menos que la de gas. FALSO

Si seguimos las recomendaciones de los técnicos contribuiremos a controlar el consumo desmesurado:

Aislamiento del hogar.

Vitrocerámicas.

Aire acondicionado y calefacción.

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