Paquita Brito, psicóloga y terapeuta ecuatoriana, señala al respecto que es normal que las madres presuman de sus hijos, porque ellos son su continuidad, pero que se trata de un problema cuando ello es muy recurrente, entonces esto es el reflejo de que algo anda mal, que tiene problemas, quiere cubrir algo que está pasando.

Transcripción del artículo publicado por el digital El Universo con fecha 5 de agosto de 2010.

Mi hijo es el mejor y el de ustedes, no sé

Cecilia Robalino

A Adela, una ejecutiva guayaquileña, sus amigas de la época del colegio la dejaron de invitar a sus reuniones porque estaban cansadas de escucharla presumir de sus dos pequeños hijos, su esposo y de lo bien que ella cocinaba.

Mi hijo, en un pedestal.

Mi hijo, en un pedestal.

No tenía otro tema de conversación y hacía ver a aquellas que no gozaban de ese “paraíso familiar” como unas fracasadas, se lamentaron las otras madres del grupo y dos amigas que aún están solteras.

Una encuesta realizada hace poco en el Reino Unido constató que muchas madres no pueden evitar competir por cosas como organizar la mejor fiesta de cumpleaños para sus hijos o por llevar la mejor ropa en cualquier ocasión.

El estudio de la empresa Mum Poll, en el que participaron 3.000 madres, encontró que el 39% de ellas no puede sino jactarse y presumir en torno a los logros de sus hijos. Cerca de la mitad de las encuestadas querían que su bebé fuera el primero en gatear, caminar y hablar.

Un cuarto de ellas trataron de ser las más organizadas. Aunque el 78% admitió que tener una naturaleza competitiva era ridículo, la mayoría indicó sencillamente que no lo pueden evitar.

Una de cada cinco confesó que se había deleitado porque su niño aprendió rápidamente a ir al baño. Otra área de rivalidad entre las nuevas madres fue perder el exceso de peso tras haber dado a luz lo más rápido posible. En este sentido, el 27% admitió haberse sometido a una dieta relámpago y a ejercicios vigorosos.

Una quinta parte de las madres encuestadas dijo que le gustaba alardear sobre su querido marido.

Pero, ¿es normal que las madres no puedan evitar competir entre ellas? ¿Qué origina esto? ¿Es cierta tanta perfección maternal? Una portavoz de la encuestadora Mum Poll indicó que “por naturaleza, las mujeres son generalmente más competitivas que los hombres y se juzgan a sí mismas al compararse con otras mujeres”.

Agregó que por esa razón tiene sentido que cuando las mujeres se convierten en madres aumenten sus expectativas y luchen por ser absolutamente las mejores en todo lo que tiene que ver con la maternidad.

Paquita Brito, psicóloga y terapeuta ecuatoriana, señala al respecto que es normal que las madres presuman de sus hijos, porque ellos son su continuidad, pero que se trata de un problema cuando ello es muy recurrente, entonces esto es el reflejo de que algo anda mal, que tiene problemas, quiere cubrir algo que está pasando.

Indica que se pueden dar rupturas sociales si estas madres se reúnen con madres solteras o con divorciadas, o con personas intelectuales que quieren hablar de otros temas. “Si se reúnen con recién casadas que tienen hijos, ahí va a ser ideal porque van a competir”, señala la doctora Brito.

Samuel Merlano, psicólogo clínico, dice que es natural que las madres traten de tener esta competencia, pero habría que ver en ese momento el contexto social en que se realiza: qué es lo que está de moda en cuanto a ser buena madre.

“En el pasado, la buena madre era la que estaba todo el tiempo en casa, cuidaba a tiempo completo de los hijos y no salía de casa. Tal vez ahora la buena madre es la que trabaja y logra compartir con los hijos”, indica Merlano.

“Entonces, eso significa que hay elementos de cultura, pero siempre habrá un rol de mamá o esposa que cada una lo puede hacer a su estilo. A veces, por el nivel comparativo que se pueda dar entre estas mujeres, surgirá mucha presión y hasta baja autoestima. Esto se puede superar tomando en cuenta cuáles son los papeles o lo oficios que realmente le permitirán hacer bien su rol fuera o dentro de casa”.

En cuanto a que –según la encuesta realizada en el Reino Unido– las mujeres presumen también de buenas cocineras, la psicóloga Paquita Brito indica que en Ecuador eso no ocurre mucho ahora, ya que las esposas y madres, especialmente las nuevas, dicen que no les gusta la cocina y que es algo que no les preocupa.

“Ahora presumen de que sus esposos son los que cocinan, además de ayudarles en otras tareas”, anota Brito.

En tanto, Rocío Álvarez Fernández, psiquiatra y psicoterapista, señala que es normal que las mujeres quieran la perfección para sus hijos y para su vida en general. Lo anormal es que lo quieran conseguir compitiendo deslealmente. “Cuando se comienza a criticar, a comparar y a hablar mal del hijo de las otras, poner trampas para que su hijo sea el mejor, ahí hay un serio problema”, anota Álvarez.

Agrega que entonces se debe buscar ayuda profesional para hallar el motivo. “Tiene carencias terribles, está cayendo en un juego psicológico que ya está en el tipo obsesión”. Considera que se debe presumir de algo que es real y bien logrado.

Entorno

Comportamiento. Cuando los hijos son pequeños, sus madres se preocupan de alabar sus primeros logros, como caminar, hablar, aprender. Cuando ya son adolescentes, aunque les vean defectos no se atreven a aceptarlos y se molestan si alguien se los hace notar, señala la psicóloga y terapeuta Paquita Brito.

Familia. Las madres de hoy, especialmente las jóvenes, gustan de hablar y presumir de sus hijos, pero –a diferencia las de antes– hablan de que comparten esta tarea con sus esposos, quienes además ayudan en las tareas diarias del hogar.

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