Las madres solteras somos las principales figuras educativas de nuestros hijos.

Las madres solteras somos las principales figuras educativas de nuestros hijos.

Las madres solemos hacernos preguntas acerca de la educación de nuestros hijos:

* Cómo comprender el comportamiento de nuestros hijos e hijas.
* Cómo sentirnos seguras como madres.
* Cómo conseguir que nuestros hijos e hijas confíen en nosotras y confíen en sí mismos.
* Cómo ayudarles para que resuelvan sus propios problemas y asuman sus decisiones.
* Cómo mejorar su comportamiento.
* Cómo establecer normas de convivencia.

Una de las principales tareas de las madres es educar a los hijos. El objetivo de la educación es formar a la persona, enseñarle a vivir y a convivir. Tenemos tendencia a ceder a la escuela el papel de educador, cuando en realidad no debería ser así. En la escuela se aprenden conceptos, se recibe formación sobre materias, se empieza a conocer el modo de relacionarse con los demás. Pero es en familia, y en concreto con la madre, cuando ésta es madre soltera o está sola, que el niño imita comportamientos y actitudes; que aprende valores como la amistad, la generosidad, el rechazo a la violencia, el respeto, a expresar emociones, a abrazar y recibir abrazos, a reír, a aprender a través de los cuentos.

Cuando no nos encontramos preparadas para ejercer de madres y educadoras, reproducimos el comportamiento de nuestras propias madres. Ahí sí que podemos equivocarnos, porque cada generación es distinta a la anterior. En lo posible, tenemos que ponernos al día, leer, preguntar, escuchar nuestro instinto. Los niños y los adolescentes, desde tiempos antiguos, son rebeldes y tienden a introducir cambios en el modelo educativo que reciben de sus padres. Si olvidamos este detalle vamos a sentirnos desplazadas respecto a la mentalidad de nuestros hijos.

“Los padres y madres somos las primeras y principales figuras educativas de nuestros hijos, aunque no las únicas ya que esa función la complementan las relaciones con el resto del núcleo familiar, la escuela, los amigos, la sociedad, los medios de comunicación, etc.”

En general, los tres pilares de la educación de nuestros hijos son:

* Comprender su evolución. Desde los 0 años a los 18 se producen múltiples cambios, mientras se aprenden habilidades, se adquieren conocimientos y experiencias y cambia la imagen que tienen de sí mismos y de las demás personas.
* Construir vínculos afectivos que les ayuden a construir su propia autoestima y asertividad (capacidad para saber decir no). Niños y niñas necesitan establecer lazos afectivos con adultos que les transmitan aceptación incondicional y buen trato. Para el fortalecimiento de los lazos afectivos es preciso que el niño crezca con unas normas claras y coherentes, libres de toda violencia, basadas en el respeto. Y que se promueva su autonomía personal.
* Asumir que el conflicto forma parte de nuestra vida. Mediante el diálogo y la resolución de conflictos enseñamos a nuestros hijos a tomar decisiones y responsabilizarse de sus actos, lo cual fomenta el respeto entre personas y facilita el equilibrio familiar.

La tolerancia a la frustración y la capacidad de adaptación son valores que a menudo escasean en nuestra sociedad. Si a nuestros hijos les damos todo, porque nosotras, en nuestra infancia, no tuvimos nada, o para comprar su afecto, estamos criando a niños desorientados y rebeldes sin causa. Tienen de todo pero les falta lo esencial: el gran amor de una familia y unos límites. No nos extrañemos que después, al crecer, sientan rabia y frustración cuando no consigan sus objetivos.

“La autoestima y la asertividad son aspectos básicos para adquirir equilibrio emocional, aceptación de uno mismo con sus potencialidades y limitaciones, tolerancia a la frustración, capacidad de adaptación; desarrollarlas de modo positivo nos permite sentirnos seguros con nosotros mismos, con los demás y frente a nuestras decisiones. Esto repercute positivamente en el desarrollo de la empatía -capacidad para comprender a los otros-, de la iniciativa y de la motivación de logro para intentar conseguir las metas que uno se proponga.”

Fuente de información: Creciendo como padres y madres, una guía práctica para ayudar a padres y madres en la educación de sus hijos. Editada por Save the Children.