Izq. Adrian Forsyth.

 

Una amiga mía (escribe Adrian Forsyth) percibe el olor de olores que yo no capto. La diferencia entre ella y yo no radica en el volumen de nuestras narices. Es simplemente la división entre macho y hembra.

Las mujeres pueden sentir el olor de algunas esencias que los hombres solo pueden percibir débilmente.

Un famoso experimento comparando las sensibilidades olfativas de machos y hembras hacia distintos productos químicos, demostró que las mujeres son 100 veces más sensibles que los hombres a un compuesto similar al almizcle sexual masculino.

La sensibilidad de una mujer hacia este tipo de almizcle alcanza su máximo cuando se acerca la ovulación. Dicha sensibilidad queda completamente eliminada si a una mujer se le extirpan los ovarios. Y se puede restablecer con inyecciones de la hormona sexual femenina, el estrógeno.

Las mujeres son más sensibles que los hombres al olor de almizcle de la carne de un cerdo macho maduro. Antaño, cuando la mayoría de cerdos se criaban en casa y muchos machos no se castraban tan pronto como en la actualidad, el “olor de marrano” era una de las principales quejas de las mujeres durante las comidas.

Del libro: Historia natural del sexo
Autor: Adrian Forsyth, escritor de ciencias naturales