El regazo materno aporta más ventajas a los bebés prematuros que el equipo más sofisticado del hospital más moderno que pueda existir en cualquier país occidental.

Almudena aplica, acompañada de su pareja, el método canguro a sus gemelos prematuros en la sala de neonatos del hospital La Fe.

Almudena aplica, acompañada de su pareja, el método canguro a sus gemelos prematuros en la sala de neonatos del hospital La Fe.

En esos términos se expresan los servicios de neonatología que apuestan por la humanización y el contacto piel con piel entre los bebés y el pecho de sus padres. En este singular avance, se están eliminando las restricciones de permanencia de los padres junto al pequeño. En las últimas décadas las nuevas tecnologías acabaron sustituyendo a las madres por una máquina (incubadora) y múltiples cables.

El Hospital La Fe, de Valencia (España), ha desarrollado una bolsa para sujeción del bebé, que recibe el nombre de madre canguro. Esa bolsa se ideó en 1978 en el Instituto Materno Infantil de Bogotá, en Colombia. Ante la falta de incubadoras, se confeccionaron unas sujeciones que permitían llevar a los bebés a casa cuando su peso alcanzaba los 1500 o 1600 gramos. Bien arropados por los pechos de la madre, recibían calor y alimento y, en consecuencia, aumentaban de temperatura y peso.

Con la implantación de ese método se observó que se producían menos muertes e infecciones. La Organización Mundial de la Salud lo avaló y hoy en día se ha extendido por numerosos servicios sanitarios occidentales.

“Las incubadoras tienen una función esencial en situaciones críticas. Pero generan un estrés tecnológico (el ruido del respirador, la luz, las alarmas de los monitores) que pueden alterar el desarrollo mental del pequeño. Frente a este riesgo, nada mejor que el contacto con la madre (o el padre) su calor, su olor, sus susurros o su latido del corazón contra la piel del bebé. ‘Cuanto más tiempo pasen así, mejor’, comenta la doctora Blanca Gascó, de La Fe. ‘Además, no sólo es positivo para los grandes prematuros, también tiene enormes efectos reparadores en recién nacidos que han permanecido separados de la madre.”, leemos en El País.

Los beneficios del calor humano

Los bebés prematuros que no tienen complicaciones pueden irse a casa cuando pesan más de 1700 gramos. Previamente, en la unidad de neonatos donde ha permanecido un tiempo su hijo, los padres ya han aprendido cómo atenderle. En vez de esperar a que el bebé aumente de peso, lo llevan a casa para que, con sus cuidados y cariño, se desarrolle más rápido que en el ambiente menos acogedor de un hospital.

Esa práctica conlleva beneficios en el desarrollo físico y psíquico del niño y beneficios emocionales para la madre. Si la circunstancia familiar lo permite, es preferible que el niño no se quede con las enfermeras. La madre, con la colaboración familiar, debe estar bien atendida. La calidad de la leche materna y la cantidad muchas veces están en estrecha relación con la calidad de vida de la madre. Todo lo positivo en ese sentido redundará en un mejor desarrollo físico, intelectual y afectivo del bebito y la bebita.

Calendula
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