La psicoterapeuta familiar Rachel Morris trata temas tan candentes como la familia política paterna y en especial los abuelos de la parte política, en su libro La guía para la familia monoparental.

La familia política

“La familia política, o sea los padres del o de la ex, hayáis estado casados o no, realmente padecen una injusticia, que aunque en algunas ocasiones es posible que se merezcan, en otras no.

Tienen vínculos de sangre con nuestros hijos y quieren ser parte de su vida, pero como no son parientes nuestros estrictamente, y como ya no estamos relacionados con ellos por medio de su hijo o hija, la posición que tienen en nuestra familia no es demasiado sólida. Los suegros no tienen la culpa de la ruptura de la relación, pero podrían llevarse la peor parte. Las reglas del compromiso cambian completamente con las circunstancias, pero ¿tendrán ellos un papel en la vida de sus nietos ahora que el hijo o hija de su propia sangre no se preocupa?

La suya es una posición muy insegura, lo que explica en cierta medida por qué a veces la abuela y el abuelo se comportan de manera un poco rara.

¡Atrás, abuela!

‘Tratar con los padres de mi ex es muy frustrante, sobre todo porque no los conozco lo suficiente para sentirme a gusto cuando surge algún asunto un poco complicado. Son buena gente, pero desde que rompí con su hijo hace seis meses han tomado la costumbre de aparecer por casa sin avisar, trayendo juguetes, ropa, libros y hasta comida para mi hija de tres años.

Soy muy estricta con la alimentación de Ruby porque es alérgica y no me gustan nada la ropa y los juguetes que compran (están pasados de moda). Sé que intentan ser amables, pero me vuelven loca. Sólo la semana pasada aparecieron tres veces sin avisar, y trajeron una de las muñecas más feas que he visto en mi vida, un paquete de caramelos de violeta (debieron pensar que por ser pequeños no serían tan malos para ella…) y un suéter tejido a mano, color amarillo limón, comprado en una tienda de segunda mano.

Ya sé que puedo parecer una mala persona desagradecida, pero no sé cómo tratar la situación. Los dos están jubilados y se han ofrecido para cuidar a la niña cuando quiera. Sería fantástico que pudieran recoger a Ruby de la guardería, ya que por el trabajo la tengo que recoger muy tarde, pero la idea de tener que verlos cada día es mucho peor que pedir a algún amigo o a otras madres que la recojan por mí’.

Como este comportamiento se viene dando sólo desde la separación, es muy probable que sea su reacción a ésta. Visto desde fuera es obvio que están haciendo lo que pueden por quedar bien contigo, aunque lo están haciendo todo al revés.

Lo que necesitan es orientación, una conversación y un poco de tranquilidad de que, aunque ya no sigas estando con su hijo, no tienes ninguna intención de interponerte entre ellos y su nieta. Una vez que hayas transmitido este mensaje, se relajarán un poco y tú te sentirás más cómoda para establecer unas cuantas reglas básicas y aprovechar su generoso ofrecimiento.

Tengo una cierta tendencia a favorecer a la familia política, porque a mí no me gustaría nada quedarme al margen de la vida de mis nietos, como les pasa a muchas familias. Aunque espero que mi hijo y la (imaginaria) madre de su(s) (imaginarios) hijo(s) vivan felices para siempre en una nueva familia, las estadísticas actuales de España dicen que hay un 5 por ciento de posibilidades de que el matrimonio se divorcie. Esto me pone justamente en la posición que estoy describiendo, la ex suegra. Como tal, insisto en que les demos una oportunidad.

Consejos para llevarse bien con los abuelos del lado político

  • Mientras estés ocupado mordiéndote la lengua por miedo a ofenderlos, ellos estarán percibiendo todo tipo de vibraciones negativas por tu parte. Tu irritación o frustración de fondo se manifestará de algún modo que es muy posible que los confunda o los enfade. Diles lo que te preocupa, ellos van a estar ahí durante bastante tiempo.
  • Sentaos juntos y acordad el tipo de relación que os conviene a todos. Es una oportunidad para que les hables sobre el papel que te gustaría que tuvieran en la vida de tu hijo, así como para especificar las áreas en las que no te gustaría que se metiesen.
  • Delimita tu territorio. Decir ‘no’ a todo es bastante improductivo. Tienes que ceder un poco. Si a ellos les encanta ver a tu hijita vestida con esos horrorosos pantalones bombachos rosa que le regalaron para su cumpleaños, ¿realmente te molestaría mucho que los llevara puestos cuando vea a sus abuelos? Guarda tus energías para lo que realmente importa.
  • Tranquilízalos diciéndoles que siguen siendo parte de la familia de tu hijo y que, como tal, intentarás hacer todo lo posible para que sigan manteniendo su relación con tu(s) hijo(s).
  • Si todo lo demás falla, habla con tu ex. Conoce a sus padres mejor que tú y es posible que te pueda ayudar.”

Fuente de información:
Rachel Morris
La guía para la familia monoparental
Edita: Pearson Educación, 2008

Calendula
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