El poso del café.

El poso del café.

Aitana Carrasco Inglés (Valencia, 1978) tuvo una infancia, como otros niños y niñas, en la cual los cuentos acaban siendo uno de sus referentes. Después se licenció en Bellas Artes y pronto supo que no se decantaría por el arte en mayúsculas. Una historia de  amor la llevó a México, donde empezó a especializarse en la ilustración infantil.

El poso del café es su último trabajo en la ilustración. Comenta al respecto: “Mis editores estaban un poco contrariados porque no acababan de ubicarlo como literatura infantil por su contenido, lo encontraban todo un poco extraño”. Es un libro realizado a partir de técnicas del collage.

“Reconoce que en estos momentos la literatura infantil entre nosotros goza de muy buenos autores, aunque sobre el dibujante se ejerce una cierta presión, en forma de una velada censura.”

La velada censura a la que se refiere Aitana Carrasco tiene que ver con la ilustración de los genitales.

“A algunos editores todavía les produce miedo ver dibujada la pilila de un niño, y esto es ridículo, porque los niños no tienen esos tabúes. En uno de mis libros”, dice Aitana, “había un niño desnudo que se limpiaba los dientes y se le reflejaba una parte de su pene en el espejo, cuando el editor vio el dibujo, me comentó que en su editorial no se practicaba el nudismo”.

La lucha contra la pederastia, con la subsiguiente captación de niños y distribución de fotos y videos por Internet, o el turismo sexual infantil, ha conducido a un tal estado de alerta que muchos padres están muy pendientes de qué hacen, adonde y con quienes van sus hijas e hijos. Los genitales infantiles se han suprimido de publicidad y audiovisuales, así como de muchas ilustraciones infantiles.

Sí, es cierto que la protección de la infancia obliga a la autocensura, pero muchas madres y padres están de acuerdo con estas medidas, no por pudor, sino para no fomentar los abusos sexuales a menores.

En otro orden de cosas, a Aitana Carrasco “tampoco le gusta una cierta tendencia que se está dando en la literatura infantil. ‘Ahora te piden que hagas libros infantiles de autoayuda, libros para niños que se acaban de separar sus padres, libro para tratar el autismo, y a mí no me gusta nada que suponga adoctrinar a las personas’.”