“Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI, y yo fuimos entre 1962 1965 los dos teólogos más jóvenes del concilio”, escribe en su carta a los obispos de todo el mundo el teólogo Hans Küng, hoy por hoy uno de los defensores más comprometidos con la renovación de la Iglesia católica, apostólica y romana.

No te impacientes, amiga madre soltera. No vamos a comentar la carta entera. No obstante, tendrás la oportunidad de acceder a ella entrando en el enlace que aparece a continuación. La han reproducido muchos medios de comunicación, por su elevado interés religioso, político y social. No es una ñoñería, de verdad: Carta abierta a los obispos católicos de todo el mundo.

Obispos en una misa celebrada por los prelados fallecidos.

Obispos en una misa celebrada por los prelados fallecidos.

¿Por qué escribe a los obispos?

Desde mi punto de vista de mujer, y con todos mis respetos por Küng, en su carta creo que esquiva algunos aspectos que pertenecen a la realidad de la Iglesia.

¿Acaso los obispos no reproducen, en muchos casos, los mismos defectos que los prelados de mayor rango? Están más cerca de sacerdotes y feligreses, desde luego, pero eso no es garantía de que vayan a promover cambios en las rígidas estructuras eclesiales. ¿Luego, por qué les escribe a ellos? ¿Para hacerles creer que no participan de los defectos o pecados políticos y sociales, actuales e históricos?

La Iglesia es un complicado entramado de jerarquías, autoridad y falta de transparencia, que se sustenta en parte invocando la fe, la tradición, el bien, el pecado… Parece que todo vale con tal de que nada cambie.

Los obispos, al igual que los sacerdotes de las parroquias, los seminarios y los colegios, tienen idénticas inclinaciones sexuales que sus subordinados. Por ejemplo: la pederastia.

¿Pederastia, un caso de homosexualidad?

Hans Küng escribe a los obispos para que abran su mente y revivan su fe en Jesucristo.

En esa extensa carta a los prelados, también hace mención al reciente salto a los medios de comunicación del encubrimiento de los casos de abusos sexuales de los clérigos de la Iglesia en los años más oscuros del papado de Juan Pablo II y de la dirección de Ratzinger, actualmente Papa Benedicto XVI, de la Congregación para la Fe romana.

Curioso, amigas madres solteras, que el Papa diga que la pederastia es propia de homosexuales.

Analicemos: si los curas son hombres, y los que abusan son homosexuales, es que sólo se abusa de niños masculinos (no niños en el sentido genérico de niñas y niños). De lo contrario, ya no serían homosexuales.

El idioma español (lástima) no tiene una palabra que defina y englobe a menores de edad masculinos y femeninos: enfants, en francés; children, en inglés. De ese modo, si no se presta mucha atención, con frecuencia se tiende a creer que se habla de “niños” del género masculino, descartando a los “niños” del género femenino.

Aquí estamos hablando de curas de parroquias, colegios, seminarios, etc. Y de los prelados de las diócesis que visitan a niños masculinos en los seminarios, el centro más próximo a un obispo; un lugar donde ningún niño va a protestar, porque teme tanto a la autoridad como al abuso. Hablamos también del arcediano y del arcipreste. Y del fraile que organiza reuniones en la iglesia de su convento y excursiones y cursillos para profundizar en la fe…

No es cierto que solo se haya abusado y se abuse de niños masculinos.

Miedo a hablar de las mujeres

El sumo pontífice no ha hecho ni una sola mención a las niñas abusadas. Hans Küng, tampoco. ¿Acaso el teólogo no quiere entrar en estas turbias aguas? Quizá ha hablado de la mujer en otras ocasiones. Conozco a Küng por algo que he leído, aunque no puedo asegurar que no lo haya hecho. Pero en esos momentos mal llamados de “confusión”, Küng tendría que haber mandado unas palabras de aliento y comprensión a las mujeres.

A las niñas se las abusa en las parroquias. Y en las reuniones con el fraile. Y en las confesiones y conversaciones en el despacho del cura que ejerce de pastor de ovejas en los colegios de monjas para niñas…

Nadie habla de la NIÑA. Hay un miedo atávico a hablar de la MUJER, en la Iglesia. La mujer solo es objeto de deseo y de malos pensamientos y de sueños perturbadores que se alimentan de la represión y el celibato.

En la web de las madres solteras vamos a hablar de las niñas abusadas y toqueteadas por los clérigos. Ellas denuncian menos que los hombres. Se las señala con el dedo y se las margina, si se sabe que alguien les ha causado un trauma. Todo el mundo quiere una fruta virginal y sin manchas.

La MUJER es la gran víctima de la Iglesia en la Edad Media. Jesucrito parece que la amó y le dio un pasaporte para que fuera ella misma y participara plenamente de su momento histórico. Pero pronto, a la mujer, le quitaron el pasaporte. Y en el siglo XXI ha conseguido que le dieran uno a base de mucho dolor y esfuerzo, aunque no en todos los países. La Inquisición o Santo Oficio la maltrató como nunca jamás ningún poder político ha maltratado a las mujeres cristianas, haciendo creer a los ignorantes que eran brujas, cuando en realidad eran mujeres líderes, con personalidad, con opinión, independientes, sabias y amantes de la humanidad.

Aún hoy, la MUJER no puede representar a Jesucristo en la Iglesia. Se lo han vetado. Las jerarquías sabrán a quien representan. Yo creo que no es a Jesucristo. Vayan ustedes pensando.

¿Mujer, has sido abusada por autoridades de la Iglesia?

Deja tu testimonio. No es necesario que expliques qué sucedió. Escribe sólo: “Yo también fui abusada”.

Enlace relacionado:

EL ABUSO SEXUAL DE NIÑOS Y ADOLESCENTES EN EL ENTORNO RELIGIOSO
http://www.yosoymadresoltera.org/cuando-el-abuso-sexual-a-adolescentes-y-ninos-se-da-en-el-entorno-religioso/

Calendula
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