“Las mujeres trabajadoras de la industria del banano en Urabá empiezan sus labores muy temprano en sus casas. Gran parte de ellas, madres solteras y viudas de la violencia, tienen una doble jornada laboral donde sufren el machismo en lo privado, pero sobretodo en sus propios lugares de trabajo”, informa la Federación Iberoamericana del Ombudsman.

Región bananera de Urabá.

Región bananera de Urabá.

La experiencia personal de algunas mujeres se halla recogida en un video, del cual sacamos algunos testimonios.

Hablan las mujeres:

1. Me llamo Durfary Córdoba Valencia y vine a las tierras de Urabá en 1984. Luego me fui, regresé y me radiqué ya definitivamente en 1986. Vine en busca de una nueva vida porque en mi caserío donde vivía pues las comodidades, la forma de vivir, no eran las que esperaba. Entonces vine a aventurar por acá. La mayoría de las veces me tengo que levantar a las tres y media de la mañana para empezar a trabajar. El ritmo del trabajo, empezando por lavar. Porque la niña que tengo trabaja y entonces nos queda muy duro para lavar los fines de semana y además estoy estudiando y me es muy pesado, muy pesado esa doble jornada de trabajo como mujer cabeza de familia. Yo me considero cabeza de hogar.

2. A las 4 y media de la mañana me levanto, me despacho a los hijos, al esposo, entonces todos los días tengo que bañarme, arreglarme, tender la cama. Así es la rutina de todos los días. Yo soy una persona que como que no me canso. Dicen ellos pues, pero sí me canso, sino es que una que tiene que hacer todos los días el mismo trabajo. Porque si no lo hago, ¿quién lo hace? Nadie.

3. Un día normal para mí es trabajar. No me recuerdo que me tenga que sentar a descansar cómodamente, así, plácida. Quisiera bajar un poco el estrés del trabajo. Llego tarde y últimamente me están llamando la atención. O sea los hombres casi la mayoría no colaboran. Algunos son machistas. Algunos. Dicen que la cocina no es para los hombres, que la cocina es para las mujeres. Como algunos que sí colaboran. Qué tiene el hombre que no puede cocinar. Nada. Yo no lo veo raro. El hombre puede cocinar, tranquilamente, puede lavar. No dejan de ser hombres, por si lavan, o cocinan, o barren, o trapean. Siguen siendo el mismo varón.

4. Es una cultura con raíz en los hombres, de que los hombres son los que tienen el poder, que ellos son los que mandan, que ellos son los jueces. Esta es una cultura con raíz que les metieron primero los abuelitos, los bisabuelitos, los tatarabuelitos, a uno que ha ido creciendo. Luego yo vengo y se lo implanto a mi hija. “Usted es más fuerte, usted no puede llorar, usted no puede cocinar porque se vuelve una nena”, en pocas palabras y vulgarmente un mariquita. Entonces yo mismo le implemento el sentido de que él es hombre y lo fue, lo fue, lo gana todo. Y a la misma vez esto se está convirtiendo en una ideología. La ideología es yo mando. Y esto es muy difícil de vencer.

5. Mi nombre es Clara Rosa Quinto, soy trabajadora bananera, soy concejal del municipio y también soy comité obrera en la empresa donde laboro. Siempre se ha dicho que Urabá es la mejor esquina de América, porque es uno de los países latinoamericanos donde se exporta más el banano y es de mejor calidad. Se recuerda que las bananeras fueron fundadas en 1970, donde nunca nos tuvieron en cuenta a nosotras las mujeres porque en realidad era un trabajo muy pesado. En los años cercanos a los 90, se fue incrementando la violencia, el enfrentamiento de los diferentes partidos, aquí en la zona de Urabá los diferentes movimientos, la guerra por ganarse el territorio, el poder aquí en la zona. Desde entonces los hombres se retiraban de las fincas por miedo, los hacían ir, les pintaban las paredes de la puerta de la casa, diciéndoles que tenían que desocupar. Y en las fincas iniciaron ya un proceso donde nos dieron trabajo a nosotras las mujeres porque no tenían con quien trabajar.

6. Las que quedábamos en la zona de Urabá éramos más que todo mujeres, mujeres cabeza de familia, cabeza de hogar.

7. Yo soy cabeza de hogar porque al papá lo mataron, estaban ellos muy pequeños, entonces toda esta lucha me ha tocado a mí, eso es muy duro para una.

8. En Churidó, una señora en un mismo día perdió tres hijos, el esposo y dos yernos, o sea, eso es algo muy duro.

9. En tiempo de la violencia no exigían tantos requisitos, sino que supiéramos laborar la fruta, que supiéramos hacer las labores, pero ya cambió la temática. Nos quitan el derecho de la mujer, nos quitan el derecho de un trabajo, un derecho de tener una familia, de tener unos hijos.

10. Rechazamos la exigencia de la prueba del embarazo y la ligadura de trompas para las trabajadoras panameñas. Para las mujeres ¡libre maternidad! Cuando la mujer está embarazada no debe ser discriminada por los compañeros ni por los empresarios, porque si nosotras las mujeres  no damos fruto, no existieran los hombres ni los mismos empresarios [aplausos].

11. Tengo un hijo de cinco años y estoy embarazada. En la empresa donde yo trabajo la política es que no quieren trabajar con mujeres. Y más si la mujer está embarazada. La tratan como que fuera un cero a la izquierda. Hasta los mismos compañeros son irrespetuosos con las mujeres cuando estamos embarazadas.