El naturalista y escritor canadiense Adrian Forsyth tiene un libro publicado, A Natural History of Sex (La historia natural del sexo), en el cual divulga sus conocimientos sobre la evolución y el comportamiento sexual de los animales y, por analogía, del hombre y la mujer.

La ciencia y la evolución se unen para deleitarnos con la descripción y observación de determinadas características y conductas, hasta el punto de que su lectura nos absorbe como si de una novela se tratase.

Espero, estimadas madres solteras, que resulten atractivas las siguientes investigaciones sobre el mundo animal, para comprender, acto seguido, las estrategias que han seguido los seres humanos.

¿Es necesario el pene? ¿Qué es el hueso del pene?

“Generalmente, la gente queda estupefacta al saber que existen huesos del pene, ya que los seres humanos no tenemos. Pero, por extraño y ostentoso que pueda parecer, el hueso del pene de una morsa es más que una forma concreta de vanidad masculina. Es algo que muchos machos han tenido que desarrollar a causa de los procesos de adaptación a las hembras y a causa de la competencia con otros machos.

Colonia de morsas.

Colonia de morsas.

Los murciélagos macho, las musarañas, los topos, los carnívoros como los perros, los gatos, los osos, los mustélidos, las focas y los leones marinos, y la mayoría de primates, incluidos nuestros parientes más próximos, tienen huesos del pene. Los mamíferos como los humanos, que no tienen hueso del pene, están en minoría.

La razón de por qué muchos machos han tenido que desarrollar estas estructuras es la competencia espermática por los óvulos de las hembras. La explicación más plausible de la evolución de los huesos del pene, el pene y la fertilización interna es que colocando el esperma más cerca de los óvulos, es más probable la fertilización.

Tan pronto como las hembras desarrollan mecanismos para poner distancia entre sus óvulos y los machos que quieren fertilizarlas, se crea una situación especial, en la cual el macho que coloca su esperma más cerca de los óvulos tiene mayor ventaja. Así, algunos machos han evolucionado hasta tener un pene con un hueso del pene, músculos, ligamentos y concavidades extensibles presurizadas para ayudarles en su empeño.

Tener un pene puede representar algún inconveniente. Los animales que tienen que nadar o volar con eficiencia tienen el riesgo de generar más obstáculos de la cuenta. De este modo, los pájaros paseriformes, que tienen fertilización interna, lo hacen sin pene. Simplemente presionan sus orificios anales o cloacas. Las ballenas tienen que guardar su pene doblado en las cavidades de su cuerpo cuando no lo utilizan; de lo contrario, crearían obstáculos hidrodinámicos dentro del agua.

Los murciélagos, que también tienen penes largos, normalmente tienen huesos de pene minúsculos, y algunos los han perdido completamente. Los machos humanos, independientemente del escaso vestuario que lleven, generalmente tienen que atar su pene con un cordel o corteza de árbol u ocultarlo debajo de una faldita o taparrabos o bien dentro de una funda construida con una calabaza, cuando están en movimiento.

Un apéndice que cuelga se expone a algunos riesgos: espinas, troncos y ortigas. El riesgo y los problemas de transporte son la razón por la cual muchas especies que tienen pene han desarrollado erecciones que alargan el pene sólo cuando es necesario para la inseminación o para su lucimiento.

Los espermatozoides humanos

Los espermatozoides humanos pueden nadar a la velocidad de sólo unos dos centímetros o menos por hora; sin embargo, cubren la distancia desde la base del útero, hacia arriba, en dirección a las trompas de Falopio, en mucho menos tiempo que su ritmo podría indicar. Esta distancia tendrían que cubrirla en cinco o seis horas, pero el esperma llega a las trompas de Falopio en una o dos horas. (La fertilización humana frecuentemente no tiene lugar en el útero, sino en las trompas de Falopio, que quedan un poco más allá). Este aumento de la velocidad se debe a algunas propiedades especiales que se atribuyen a los espermatozoides y al fluido seminal.

Los espermatozoides se ayudan en su viaje por fluidos seminales producidos en las vesículas seminales, dos glándulas en forma de saco que están colocadas detrás de la vejiga y que vacían su contenido en los conductos eyaculatorios. También contribuyen a ese transporte las glándulas de Cowper, que agregan una secreción alcalina, y la próstata, que también agrega una secreción alcalina.

Estos fluidos y su alcalinidad taponan el esperma ante la acidez de la vagina y estimulan la actividad del espermatozoide. Constituyen el volumen del fluido durante la eyaculación.

Macho adulto de jabalí.

Macho adulto de jabalí.

En algunos mamíferos, este volumen puede ser considerable. Un jabalí puede eyacular 500 mililitros, aproximadamente una pinta, y sus vesículas seminales pueden pesar cada una unos 200 gramos. Este gasto es el resultado tanto de la competición macho-macho como de las dificultades de navegar por el largo tracto reproductivo de la hembra.

En los humanos, muy pocos espermatozoides llegan al óvulo. La mitad pueden nadar hacia la trompa de Falopio equivocada. En su camino hay agotamiento, de modo que de los aproximadamente 300 millones de espermatozoides de la eyaculación, sólo 2000 estarán presumiblemente en contacto con el óvulo. Y allá, la pugna para ser candidato continúa. La punta del espermatozoide contiene una enzima que tiene que disolver y abrir camino hacia el interior del óvulo. Tan pronto penetra un espermatozoide en el óvulo, éste cambia su fisiología y cierra la entrada a los demás espermatozoides.

Cómo afectan los fluidos seminales a la hembra

Los fluidos seminales que en los mamíferos se descargan junto con los espermatozoides, pueden influir en la fertilización, afectando a los músculos de los órganos reproductivos de la hembra.

El semen, en los humanos y otros mamíferos, está cargado de prostaglandinas, compuestos hormonales que tienen distintas funciones en distintas partes del cuerpo. La rica concentración de prostaglandinas en el semen masculino provoca contracciones musculares del útero que empujan a los espermatozoides hacia el óvulo. Eso explica por qué los espermatozoides viajan con más rapidez de la que nadan. Las contracciones inducidas por la prostaglandina hacen bombear el esperma hacia delante. Una elevada proporción de machos que son infértiles tienen una baja concentración de prostaglandina en su semen.

En muchos mamíferos, la ovulación es inducida por la cópula.  Carnívoros como los mustélidos, los osos, los gatos, y muchos insectívoros, como las musarañas y los topos, tienen ovulación inducida; es decir, la hembra no libera sus óvulos para ser fertilizada hasta que no ha terminado el acoplamiento.”

Fuente de información:
A Natural History of Sex
Adrian Forsyth

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