La percepción de que la enfermedad es una lotería, que toca a quien toca, que todo está escrito, que viene marcado por el destino, cada vez más se está poniendo en entredicho.

Nuestras actitudes, nuestros sentimientos, nuestro modo de ver la vida, las creencias que nos han inculcado, tienen mucho que ver con la salud física y mental.

Tomar conciencia de que las actitudes positivas son más beneficiosas que las negativas  puede ser de gran ayuda para las madres solteras y los hijos de madre soltera. No olvidemos que las madres solteras y solas suelen recibir menos apoyo que otras madres y, por consiguiente, son más vulnerables a las enfermedades derivadas de emociones negativas.

Dolor por lo que sucedió en el pasado.

Dolor por lo que sucedió en el pasado.

Ideas negativas

El sentimiento de culpa y los miedos y temores que arrastramos desde la niñez o bien acumulamos con el paso de los años, hacen trizas nuestras emociones. Si nuestras creencias y emociones son negativas porque están profundamente marcadas por el pasado, no sólo tendremos dificultades para desarrollar nuestras facultades, sino que podemos enfermar.

Son creencias y emociones negativas:

•    La rabia
•    La frustración
•    El sentimiento de inferioridad
•    Los celos
•    La envidia
•    Los deseos de venganza
•    La autocompasión
•    Sentirse víctima
•    El dolor permanente por lo que pasó
•    La queja continua
•    Pensar que nunca triunfaremos en la vida
•    Creer que si no somos sumisas los hombres no nos querrán como pareja
•    La agresividad incontrolada
•    El odio a los que no piensan como yo

Los médicos han aceptado finalmente, por la evidencia, que los enfermos que son optimistas respecto a su enfermedad curan antes y tienen mejor calidad de vida que los derrotistas: aquellos que creen que no tendrán fuerzas para salir del bache, que van a morir, porque siempre les ha acompañado la mala suerte.

En los tratamientos del cáncer, los familiares y personal médico se han dado cuenta que esconder la gravedad de la enfermedad no es una ayuda para quien la padece. En general, está aceptado que el conocimiento de la propia enfermedad proporciona más armas para luchar contra ésta que si se ignora que se tiene. Muchas veces los familiares, con el deseo de evitar sufrimiento psíquico a un enfermo, le ocultan lo que es un derecho de toda persona: decidir sobre sí misma.

Por consiguiente, todo lo que contribuya a potenciar las ideas positivas en nuestro interior redundará en el bienestar físico. Bienestar es sinónimo de salud, de plenitud, de optimismo, de alegría profunda.

Cuando nos reconciliamos con las personas próximas, pongamos por ejemplo la familia, nos sentimos liberados de la opresión de sentirnos despreciados, humillados, marginados, olvidados. En el momento que damos el primer paso para que se produzca la reconciliación, dispuestos a conceder y pedir el perdón, sentimos que respiramos mejor, que el mundo se nos abre de par en par. “Cuánto sufrimiento inútil”, pensamos.

Así, cuando sentimos que el mundo se nos abre, es que nos hemos liberado del pasado, de lo que sucedió en tal o cual año y que guardábamos como un tesoro pero no era más que una excreción maloliente. Reconciliarse con las personas próximas contribuye a darnos paz y la paz nos proporciona salud, previene la enfermedad.

Aquello negativo que guardamos celosamente en nuestro interior afecta a nuestro cuerpo. Los médicos de familia reciben a diario en sus consultas a pacientes con molestias y enfermedades que tienen su origen en asuntos del pasado mal resueltos, pendientes de resolver, aparentemente sin vías de solución. A miedos de escalofrío.

La paz interior proporciona salud, previene la enfermedad.

La paz interior proporciona salud, previene la enfermedad.

La solución la tenemos nosotras mismas. No hay que buscarla en los otros, esperando que nos vengan a pedir perdón, a disculparse.

Si cambiamos nuestros pensamientos cambiará nuestra vida y enfermaremos menos. Todo son ventajas, aunque la frase suene a publicidad.

Actitudes saludables

•    El perdón
•    La generosidad
•    Huir de conflictos inútiles
•    No responder al odio con más odio
•    Proporcionar paz
•    Buscar la conciliación
•    Buscar relaciones positivas
•    Mostrarse alegre ante la crítica
•    Saber disculpar
•    Vicente Ferrer, recientemente fallecido, decía algo así como “El mal se cura con abundancia de bien”

La inteligencia emocional

Se han revalorizado las emociones. ¡Menos mal! Cada vez se habla más de la inteligencia emocional. Inteligencia emocional es la capacidad de ponerse en el lugar de los demás, de comprender sus sentimientos. Es también la facultad de controlar nuestras vidas, de superar las frustraciones, de que fluyan las relaciones con los demás, de no permitir que la angustia nos incapacite.