En las escuelas se realiza un gran trabajo de concienciación a favor de la igualdad entre hombres y mujeres, pero las conductas violentas en la adolescencia, con resultado de intimidación y agresión, o agresión y muerte, ponen al descubierto un desajuste entre educación escolar, familia y sociedad.

Profesores universitarios de psicología de la personalidad y la conducta delictiva nos dan un toque de atención al respecto. La violencia sexista se filtra en la personalidad de los jóvenes. Las madres solteras no quedamos al margen del incremento de la violencia entre los adolescentes.

Veamos cuál es la opinión de los expertos:

Ella y él son iguales, pero diferentes. Retrato en negro.

Ella y él son iguales, pero diferentes. Retrato en negro.

Muchos jóvenes tienen la autoestima muy alta y no soportan un NO. En su cabeza no cabe la frustración

La imagen que algunos chicos tienen de sí mismos se hace añicos cuando la chica les rechaza. Se sienten frustrados por no ver cumplidos sus deseos. Algo va mal (muy mal) cuando el novio intimida a su chica con amenazas, la ridiculiza o la agrede. Golpes, pellizcos, tirones de pelo, son señales inequívocas de que se está ante un hombre violento. Hay que apartarse de él. No darle una cita, por mucho que insista. Si el chico es violento, la chica no podrá luchar sola contra él y sus amigos cómplices. Se recomienda pedir ayuda a la familia o a los profesores de la escuela. Puede haber en juego una vida.

Cuando los padres no saben decir NO a sus hijos

Si no se ponen límites a los hijos, éstos se creen con derecho a todo. Sus deseos son órdenes y de este modo actuarán desde que empiezan a dar los primeros pasos. Dando patadas a sus padres, maestros y cuidadores. La violencia es una herramienta de dominio. La violencia es la demostración de la falta de límites, de abandono, de rabia, por no ocupar el puesto de hijo que marca la naturaleza y la evolución.

En los últimos años los padres tienden a dar todo a sus hijos. ¿Un deseo de no frustrarles? ¿Mayor comodidad? Si se accede a todos los deseos del hijo, éste se creerá con derecho a utilizar los recursos que tenga a su alcance para conseguir su satisfacción. La agresión a los padres es una forma de expresión del niño que ha crecido como un rey, consentido como un rey tonto y caprichoso, con poca comunicación afectiva con los progenitores. Y después resulta que los padres no son reyes, ni monárquicos, ni Magos, ni nada de nada. ¿Para qué sirven unos padres que viven fuera de la realidad?, se pregunta el hijo. Y los desprecia.

Se plantea la duda sobre si los mensajes de igualdad calan en los adolescentes

Los valores que se intentan transmitir a niños y jóvenes sobre la igualdad de sexos y el rechazo a la violencia no están calando en muchos de ellos. Las experiencias que viven en el entorno familiar, donde el lenguaje sexista, las conductas contrarias a las mujeres y el desprecio a lo femenino actúan como una barrera que repele la igualdad. Si los adolescentes actúan por imitación, no esperemos un milagro cuando veamos que repite los mensajes que ha recibido en el hogar: el papel sumiso de la madre o la constatación verbal de que ella es inferior y está al servicio de los hombres.

Frases que se dicen en familia como: “cállate, mariquita”, “niñato”, “pareces una niña”, “las mujeres están locas”, “son más putas que las gallinas”, “niña, estás muy tonta; ¿acaso tienes la regla?”, “a las mujeres no hay quien las entienda”, “¿te han contado el chiste aquél que dice: sabes en qué se parece una mujer a una escoba…?”, “las mujeres, como las gallinas: o dejas que hagan lo que quieran, o las matas”. Si en la infancia toman relieve estos conceptos, en la edad adulta el varón difícilmente pensará de manera distinta a cómo pensaba su padre.

En el trabajo, en la universidad, en los lugares de diversión, muchos hombres hacen un esfuerzo para comportarse de igual a igual con las mujeres, pero su lenguaje les delata. Bromas, chistes, palabras soeces y agrios comentarios tienen su origen en los estereotipos machistas familiares. La base de la educación está en la familia, aunque se intente evitar esta responsabilidad para desviarla hacia la escuela.

Videojuegos, series y películas violentas

Los patrones de conducta adolescentes se basan en la imitación, como acabamos de señalar. Por tanto, los videojuegos, series y películas de contenido violento, con luchas cuerpo a cuerpo, sangre y asesinatos, pueden llevar al joven a imitar escenas vistas en la ficción.

En los medios audiovisuales televisivos y videojuegos la chica tiene un papel pasivo, mientras que el papel activo se reserva al varón. Asimismo, en los citados productos de consumo adolescente los celos del chico aparecen como una muestra de “cariño”. La víctima no se apercibe que treinta llamadas diarias al móvil preguntando donde se encuentra es una forma de acoso/agresión que puede terminar en violencia doméstica y asesinato.

Ante un principio de agresión física o psíquica no cabe el perdón. El agresor no necesita ser perdonado. Es un error creer en sus palabras de arrepentimiento. La violencia, con el tiempo, va a más, aumenta de intensidad. Al poco vuelven los golpes, apaleamientos y navajazos.

Qué denota la actitud de las chicas

Las chicas siguen pensando más en lo que necesitan y desean sus parejas que en sus propias necesidades, deseos e intereses. Esta actitud es el reflejo de una educación patriarcal que se entremezcla con los nuevos valores de igualdad. Para que las mujeres se blinden contra la violencia machista, deberán aprender a rechazar las situaciones en que ellas tengan que quedar supeditadas a los deseos y exigencias de otras personas, como la pareja. Las madres podemos ayudarlas en este empeño.

Las chicas deben situarse ante las relaciones amorosas como iguales, sabiendo, no obstante, que la mujer es distinta al hombre. No hay que confundir igualdad con uniformidad. Igualdad significa tener los mismos derechos, caminar en paralelo, que un miembro de la pareja no quede subordinado o sometido al otro.

Mensaje de esperanza

El hijo no es un juguete. El hijo quiere saber las reglas del juego y con quien se las juega. Las madres solteras, a pesar de las dificultades de la situación personal, son el mayor referente para su hijo. Una imagen que éste querrá imitar. Vamos a intentar ser buenas madres. Hacer lo que podamos, sin culpabilizarnos.

Nota: Sobre el Abuso y agresión sexual en la adolescencia. Preguntas más frecuentas, busca en este artículo, publicado en este portal de las madres solteras.