La salud mental de los hijos depende mucho de la salud mental de la madre. A grandes rasgos, es así. En el núcleo familiar, el equilibrio, el amor y el respeto son fuente de crecimiento armonioso de los más pequeños. Pero nos preguntamos: ¿de quién depende la salud mental de la familia?

Equilibrio. Prado de flores silvestres.

Equilibrio. Prado de flores silvestres.

Las personas que integran la familia forman parte de un entorno social, de un modelo de Estado. La familia tiene que estar protegida, pero ¿quién la protege? No está claro que existan unas políticas firmes que garanticen a los padres y a los hijos:

* Trabajo para los adultos.
* Ingresos económicos suficientes.
* Derecho a una vivienda digna.
* Derecho al agua y las energías.
* Derecho a barrios y ciudades que sean buenos para la salud.
* Respeto al medio ambiente.
* Sanidad pública eficaz (hospitales, asistencia médica familiar, educación sanitaria, etc.).
* Escolarización de calidad para todos.
* Deporte y actividades en el tiempo libre para niños y jóvenes.
* Posibilidad de trabajo, vivienda y promoción profesional en los jóvenes.
* Atención a los ancianos.

Ese es nuestro sueño, por el cual luchan muchas personas, pero muy pocos países o sectores de la sociedad lo tienen. Para una mayoría, es todo lo contrario. Luego la familia va a la deriva y no tiene unos buenos amarres.

El individualismo de las personas también cuenta, también suma, en el despropósito de no unirnos para defender nuestros derechos como personas. Los poderosos van siempre en una sola dirección, porque sólo les une el dinero y el poder. A los pobres, en cambio, nos asusta la represión, la humillación, la falta de cultura, la falta de trabajo. A pesar de tantos impedimentos, podríamos hacer algo por nosotros mismos. En los barrios, por ejemplo. En las escuelas, por ejemplo. En la limpieza de nuestras calles, por ejemplo. En los espacios libres donde los jóvenes practican deporte, por ejemplo. Contra la droga, por ejemplo. Nos sobra individualismo y carecemos de vocación de comunidad.

Mujeres solidarias.

Mujeres solidarias.

Sin embargo, muchas personas se ayudan. Especialmente las mujeres se ayudan entre ellas, en Latinoamérica, en Marruecos, en España, en Estados Unidos y en todo el mundo. La solidaridad es una forma invisible de resistencia.

La familia de las madres solteras

La madre soltera a menudo es una resistente. Sigue adelante porque resiste. Aunque viva sola con su hijo. Aunque alguien de la familia la acoja en su hogar. O cuando un hombre se apareja con ella y convive con el hijo o hijos que ésta aporta de relaciones anteriores.

Este acto de resistencia requiere fuerza física y salud o equilibrio mental.

La madre soltera, tanto si vive en su propia vivienda como si lo hace en otra compartida, forma una familia con su hijo. Que quede claro. Una cosa es la ayuda que pueda recibir y otra muy distinta el derecho legal o no legal de formar una familia cuando se tienen descendientes menores de edad, paridos o adoptados.

Las madres solteras parece que no tenemos muy claro nuestro papel de jefas de hogar o madres de familia. La necesidad de apoyo familiar a menudo nos confunde. Desde el momento que parimos un hijo, nosotras y nuestro hijo formamos una familia. Los abuelos y tíos del hijo (padres y hermanos de la madre soltera) quedan atrás. Con la maternidad hemos creado un nuevo hogar.

La responsabilidad principal en la educación del hijo o hijos descansa en los hombros de la madre soltera. No hay que confundir este protagonismo con la ayuda personal y económica que reciba de los familiares. La colaboración económica de miembros de la familia no les da derecho a decidir en todo ni gobernar a la pequeña familia de la madre soltera según sus patrones. El abuelo o abuela del niño es jefe o jefa de su propia familia, no de la familia que crea cada uno de sus descendientes.

Si la mujer se une en matrimonio, forma una familia. Todo el mundo lo tiene claro. Ahora bien, si una mujer tiene un hijo o lo adopta sin estar aparejada, empieza la confusión.

Cuánto más claro esté este concepto, mas fuerte se sentirá la madre para regir su familia. Entendemos que los abuelos del niño se sacrifican y asumen la desprotección de su hija madre soltera cuando ésta, por ser adolescente o no poder asumir enteramente los gastos y el cuidado de su hijo, puede quedar en el abandono. Ahora bien, los abuelos tienen que procurar que su hija madure y se responsabilice de su situación de madre.

Hasta ahora hemos hablado en términos generales. Somos conscientes que cada situación particular es distinta y hay que tratarla individualmente. Los derechos de madre e hijo, no obstante, hay que respetarlos.

Contruyamos puentes entre las personas.

Contruyamos puentes entre las personas.

Dónde se ampara la salud mental

El apoyo a la mujer soltera que tiene un hijo es fundamental para su equilibrio o salud mental. El apoyo tiene que venir del entorno familiar, de los poderes públicos, de las asociaciones de mujeres, de amigos, compañeros de trabajo y otras personas que puedan colaborar. Una madre sola es difícil que salga adelante si todo le va en contra.

Hay que ayudar a la madre soltera. Ayudarla materialmente si es necesario y ayudarla emocionalmente. El apoyo psicológico es importantísimo, más de lo que parece. Decirle “sabes que estamos a tu lado, que no vas a estar sola, que siempre puedes contar con nuestra amistad” es básico para que ella no se derrumbe. No hay que esperar a que ella pida ayuda. Quizás no se atreva. Si está muy baja de ánimos, si cree que no tiene derecho, que va a molestar, que no le van a hacer caso, tal vez se encierre en su sufrimiento y desaliento. Si conoces a una madre soltera, préstale ayuda sin esperar a que ella la pida. Esto es amor.

Todo lo que hacemos por una madre soltera y su hijo redunda en el bien del pueblo y ciudad donde vivimos. Y redunda en nuestro provecho, porque nos hace sentir bien. Quizás algún día no podamos prescindir del apoyo o ayuda que nos dé una madre soltera. Todos necesitamos de todos, aunque en ciertas épocas de la vida nos parezca que el éxito es eterno. No hay nada más frágil que la vida. En un instante se pueden derrumbar todos nuestros triunfos y seguridades.

He conocido a personas ricas, aduladas en tiempos de prosperidad, acabar sus días bajo el cuidado de familias pobres o bien solicitando su compañía para conversar y salir a tomar un café o ir al cine. ¡La soledad rompe las barreras sociales!

Acerca de la salud mental de la madre soltera, haz clic en el siguiente enlace de este portal de las madres solteras:

Depresión en la madre soltera

Sobre la salud mental de niños y adolescentes existen otros artículos:

Salud mental del niño en España

Argentina. Salud mental en la infancia

Perú. Salud mental en niños y adolescentes

Guatemala. Salud mental de la población adulta e infantil

México. Salud mental infantil y adolescente