¿Qué entendemos por salud cuando nos referimos a mujeres?

¿Acaso la salud de la mujer es distinta a la del hombre?

Aunque pueda parecer lo contrario, existen diferencias notables.

Muchas enfermedades tienen un origen psíquico.

Muchas enfermedades tienen un origen psíquico.

Las madres solteras estamos especialmente sensibilizadas ante la salud sexual y reproductiva, ya que, sea por un embarazo no programado, sea por requerir la fecundación asistida, tenemos que encaramos a una realidad que en muchos casos ignorábamos. La falta de información sobre métodos anticonceptivos, el aborto inseguro, el embarazo en la adolescencia, la ausencia de control médico durante la gestación y la malnutrición de madre e hijo por falta de medios económicos son otros tantos aspectos que no hay que menospreciar cuando tratamos de la salud en la mujer en general y la madre soltera en particular.

Embarazo, parto y puerperio

Si los hombres tuvieran que parir ya se habría descubierto el parto sin dolor, dicen algunas. La mujer sabe que la salud relativa a la anticoncepción, embarazo, parto, posparto y amamantamiento se ha considerado hasta hace bien poco como algo a lo que no había que dar importancia. Con argumentos tan poco consistentes como “Dios dijo que la mujer parirá con dolor” o bien “todas las hembras de los mamíferos paren en el campo o en una madriguera sin necesitar asistencia médica”, la sociedad machista ha abandonando a la mujer, y por consiguiente a sus hijos, a su suerte.

No es extraño, pues, que el índice de mortalidad de la mujer durante y después del parto sea a día de hoy uno de los puntos negros de una atención sanitaria deficiente o prácticamente inexistente en muchas zonas y países. En las dos últimas décadas, en Latinoamérica no se ha avanzado mucho. Se calculan en “cerca de 23 mil muertes maternas anuales en nuestra región, siendo el aborto inseguro una de las causas principales. Esto no se puede desligar tampoco, de los índices de pobreza que crecen escandalosamente y tienen un impacto directo en la salud de las mujeres ­las más pobres entre los pobres­, y tampoco de las distintas expresiones de violencia sexista”. La desestabilización de los servicios básicos y la pérdida de protagonismo del Estado como garante de la sanidad para todos, se traduce en: baja cobertura, mala calidad de los servicios, escasez de suministros esenciales y dificultades de acceso.

Aborto inducido

La penalización del aborto inducido o provocado sitúa a muchas mujeres al borde de la ley cuando desean interrumpir su embarazo. Ante unas leyes que castigan, las mujeres más pobres y las adolescentes tienen que recurrir al aborto clandestino e inseguro. 1 de cada 4 muertes maternas corresponde a complicaciones del aborto. “Es inaceptable que las mujeres, especialmente las más pobres y las adolescentes, continúen enfrentadas a legislaciones punitivas, arriesguen sus vidas y sean condenadas socialmente cuando desean ejercer su autonomía sexual y reproductiva”.

Evitar el embarazo es una cuestión de salud.

Evitar el embarazo es una cuestión de salud.

Anticoncepción y prevención del SIDA

Los métodos anticonceptivos y los preventivos para no contagiarse con enfermedades de transmisión sexual o el SIDA no llegan fácilmente a las personas. Por una parte, están la falta de políticas públicas de los Estados para crear una red de planificación familiar e informativa sobre la anticoncepción y la prevención de enfermedades. Por otra, existe la presión de la Iglesia para que no se usen métodos que favorezcan la contracepción, como el condón, la píldora o anticonceptivo hormonal, la píldora del día después o el diafragma, sólo por citar algunos. La Iglesia está haciendo un flaco favor a las mujeres, porque las induce a quedar embarazadas y a contagiarse del Sida y contagiar asimismo a sus hijos desde la placenta.

La mujer, si se quiere a sí misma, si se respeta, tiene que escuchar la voz de su interior, no la voz de las autoridades religiosas. El celibato sólo concierne a quienes son ordenados sacerdotes o monjas, aunque después, de manera disimulada durante su ministerio, tengan relaciones sexuales esporádicas o frecuentes. Cuestión de hipocresía. Roma manda. Para el resto de personas el celibato es opcional. En cualquier caso, el derecho natural es a tener una sexualidad segura.

La menstruación

En los chicos, el paso de niño a hombre es cuestión de meses. Después de este período, no va percibir ningún cambio substancial en su físico ni en su estado emocional. En la chica es distinto. Va a necesitar atenciones durante toda su vida: mientras es fértil y en la menopausia. El aparato reproductor de la mujer merecerá su atención hasta el final de sus días.

Cuando llega la primera menstruación la chica siente que en su cuerpo sucede algo especial. Pronto va a tener formas de mujer. Y pronto también estará preparada para tener hijos, aunque no es aconsejable que los tenga porque no ha alcanzado la madurez suficiente para llevar a cabo una gestación sin riesgos para ella y para su hijo. Física y psíquicamente aún no está preparada para ser madre.

Desde la primera regla aprenderá a conocer su cuerpo. En los días previos y durante el sangrado puede que aparezcan los siguientes síntomas: tensión mamaria, dolor de cabeza, hinchazón del abdomen, melancolía, irritabilidad; reglas dolorosas, reglas abundantes, reglas irregulares. Puede que tenga que visitar al ginecólogo para que le aconseje acerca de su regla y los desajustes que a veces conlleva.

Salud es poder recoger a los hijos a la salida del colegio.

Salud es poder recoger a los hijos a la salida del colegio.

Años atrás las mujeres ocultaban que tenían la regla. Parecía algo de que avergonzarse. Las mujeres y los hombres han aprendido que es algo normal. En las excursiones o salidas en grupo las chicas van a necesitar unas atenciones especiales cuando tengan que cambiarse la compresa o el tampón o tomarse un analgésico si persiste el dolor. No es necesario dar excusas. Si los compañeros saben que ella tiene la menstruación, le facilitarán esta situación. Los chicos se sienten muy impresionados cuando una compañera tiene la regla y se convierten en unos grandes colaboradores.

Trastornos psicosomáticos

La sumisión al hombre, los malos tratos psicológicos y físicos que recibe, los partos numerosos por no poner impedimento a la concepción o embarazo, la falta de medios económicos, el trabajo duro o las dificultades para separarse o divorciarse se hallan en el inicio de muchas enfermedades o estados de depresión y agitación mental. La mujer necesita ayuda en cualquiera de estas situaciones. Las autoridades parecen no percatarse de ello, pero cualquier médico es consciente del difícil y decisivo papel que ejercen las mujeres en la familia, en la educación de los hijos y, por consiguiente, en el sostén de la estructura social.

Enfermar a causa de un exceso de responsabilidades no es responsabilidad de la mujer. En todo caso es la víctima. La mujer es más propensa que el hombre a padecer fibromialgia, depresión, cefaleas, migrañas, ansiedad y otras enfermedades de origen psicosomático.

Un día u otro acabamos preguntándonos: a la mujer ¿quién la ayuda?

¿Qué es la salud para una mujer?

  • Salud es tener los hijos que una desea.
  • Salud es querer a los hijos y sentirse orgullosa de ser madre.
  • Salud es disponer de un tiempo para una misma.
  • Salud es tener información suficiente para prevenir la enfermedad.
  • Salud es tener una vivienda digna.
  • Salud es compartir responsabilidades en el hogar.
  • Salud, para la madre soltera, es tener apoyo de familia, amigos e instituciones.
  • Salud es sentirse apreciada y querida.
  • Salud es sentirse bien ejerciendo un trabajo.
  • Salud es poder recoger a los hijos a la salida del colegio.
  • Salud es salir a pasear los fines de semana y comer frente al mar o jugar con los niños a pelota o al escondite.
  • Salud es sentirse bien con una misma.
  • Salud es saber reír frente a la adversidad.
  • Salud es que el sueldo te permita llegar a fin de mes.
  • Salud es lo más importante de la vida; después vienen el dinero y el amor, por el orden que una quiera.
  • Salud… que cada una escriba lo que su corazón le dicte.