La comunidad afroamericana cuenta con las tasas más altas de madres solteras y de niños de parejas que no están casadas.

Transcripción de la noticia publicada por el digital Periodismo Humano con fecha 16 de agosto de 2010.

La recesión ahoga a las mujeres afroamericanas en EEUU

Cristina F. Pereda – Washington

Una mujer que sigue con el carro vacío después de media hora en el mercado. La mirada perdida por los pasillos. Repasa el monedero con cupones acumulados durante un mes. “¿Me alcanzas esos yogures? Hoy llevan descuento”. Otra señora arrastra los pies detrás del carro. Afroamericana, apenas dos arrugas muy marcadas. El pelo gris, más que la piel poco cuarteada, te dice que debería estar en casa. O acompañada. Pero probablemente viva sola.

Mujer sin hogar en California.

Mujer sin hogar en California.

Casi un tercio de los afroamericanos viven por debajo del umbral de la pobreza en Estados Unidos. Entre ellos, las mujeres de la tercera edad lideran las estadísticas. Según encontró un estudio del Centro para el Progreso Americano, hasta un trece por ciento de las mujeres mayores de 75 años son pobres, comparado con un 6 por ciento de los hombres. Aunque las cifras de pobreza son similares durante la infancia, el estudio encontró que aumentan durante la juventud y vuelven a dispararse en la tercera edad.

“Una de las primeras razones que inciden en la pobreza de las mujeres afroamericanas sigue siendo que muchas mujeres profesionales aún reciben un sueldo menor en puestos iguales que los hombres”, explica Alexandra Cawthorne, experta del Centro para el Progreso Americano. “También tienen menos beneficios [seguro médico] por su trabajo y suelen ocupar más puestos a tiempo parcial. Esto les da muy poca seguridad a la hora de perder un empleo”.

La recesión económica, combinada con circunstancias arrastradas desde la infancia, hace que mujeres de sesenta años ocupen puestos de trabajo tras ese mostrador donde acostumbramos a ver jóvenes con un contrato temporal. Se les ha terminado el dinero de una pensión, acumulado mientras trabajaban, arañan unos cuantos años a la jubilación para estirar los ahorros o vuelven a trabajar para poder pagar los medicamentos. Otros factores contribuyen al problema: 1.2 millones de mayores afroamericanos comparten hogar con sus nietos menores de edad. La mitad también se ocupa de ellos económicamente.

Desde ese primer empleo hasta la tercera edad, muchas mujeres afroamericanas son protagonistas centrales del cuento de las estadísticas. Están en los datos de las dificultades económicas por embarazos cuando aún son adolescentes, en los de falta de seguro médico y, desde que la crisis económica se acomodó en los hogares de Estados Unidos, también tienen un papel entre los que han perdido su casa por la crisis de las hipotecas y los que viven en la calle, porque los albergues para ‘los sin techo’ no siempre acogen familias enteras. Y durante los últimos meses, grandes medios como el New York Times empiezan a dedicar sus páginas a poner cara a la pobreza, la recesión, los desahucios.

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