La madurez es bella, a pesar de las heridas.

La madurez es bella, a pesar de las heridas.

Un embarazo no previsto puede coger por sorpresa lo mismo a mujeres casadas que  a solteras, o dicho de otro modo, con pareja estable o sin pareja.

Ante la disyuntiva de interrumpir el embarazo o continuar la gestación, las mujeres solas abortan un mayor número de veces. Según un estudio de 2004, dieron como motivos de interrupción del embarazo la falta de apoyo emocional y de alternativas y la insuficiencia de recursos económicos. No es lo mismo asumir la educación y crianza de un hijo en soledad que disfrutar de la participación de la pareja y la familia política. Por ejemplo, no es necesario ahondar en el papel que asumen durante la infancia los abuelos y abuelas y a menudo tíos y tías. Su ayuda en determinados momentos, como recoger a los niños a la salida del colegio (permite prescindir del canguro), llevarles al parque o al cine, traerlos a casa a comer, o librar a los padres de sus responsabilidades las noches de algunos fines de semana, contribuye a una mayor calidad de vida de las familias. En general, la madre soltera disfruta únicamente de los servicios de la familia materna.

Otras causas de aborto son laborales (miedo a perder el empleo o no encontrar uno de estable si se tiene un bebé), y el no poder asumir la maternidad en una situación de soltería.

Ahora bien, cuando la mujer alcanza una determinada edad (que podríamos situar entre los veinticinco y los cuarenta), el embarazo sorpresivo lo sopesa de manera bien distinta a si se encuentra por debajo de esta franja de edad. La mujer madura emocional y físicamente puede decidir con mayor responsabilidad si será capaz de criar a su hijo. Y con más razón si es solvente económicamente. Conforme se acerca al umbral de la menopausia, la mujer actúa de manera más reflexiva, en especial si es su primer embarazo.

Aunque la mujer carezca de una pareja estable, probablemente tenga en mente ser madre en un futuro más o menos próximo. En consecuencia el embarazo, aunque no sea expresamente deseado, se presenta como una oportunidad para cumplir sus deseos más íntimos. La interrupción del embarazo duele mucho más cuantos más años suma en su agenda biológica y mental. A estas edades, un aborto acostumbra a ser más traumático. Existe una mayor conciencia sobre la vida y el respeto al ser humano.

Desde que la mujer tiene plena autonomía para decidir por sí misma, la necesidad de formar una unión estable con una pareja no constituye un trauma personal si no se dan las circunstancias. En un contexto familiar y social equilibrado, un hijo es un tesoro. Si no existen motivos de peso para interrumpir la gestación, la mujer parirá el hijo y ejercerá felizmente de madre soltera.