La figura del padre

El modelo de familia ha cambiado y en consecuencia la función del padre ya no es la misma que hace unas decenas de años.

Estamos a principios del siglo XXI y los psicólogos, el profesorado, los padres y madres y la sociedad en general se siguen preguntando hasta qué punto se puede prescindir del padre. Si es una figura imprescindible. Si su carencia o ausencia es traumática.

La polémica está servida.

Golondrinas.

Golondrinas.

Modelos de familia

El padre y la madre, en unión familiar con hijos, sigue siendo el modelo que más se repite en la sociedad. Hay una coincidencia generalizada en que es el ideal.

Pero también hay otros modelos:

1. Familias formadas por una madre separada o divorciada con hijos.
2. Familias formadas por un padre separado o divorciado con hijos.
3. Familias formadas por una madre divorciada y sus hijos, el padre de los cuales tiene una segunda pareja homosexual.
4. Familias formadas por una madre divorciada y sus hijos que vive con una segunda pareja lesbiana.
5. Familias formadas por una mujer viuda y sus hijos.
6. Familias formadas por un hombre viudo y sus hijos.
7. Familias formadas por una madre soltera y sus hijos.
8. Familias formadas por un padre soltero y sus hijos.
9. Familias formadas por dos mujeres y sus hijos.
10. Familias formadas por dos hombres y sus hijos.
11. Familias formadas por un tutor/tutora y los hijos sobre los cuales ejerce la tutoría.
12. Familias formadas por abuelos, hermanos o tíos con hijos de sus familiares, en régimen de acogida temporal o con la patria potestad dictada por el juez.
13. Familias monoparentales o de dos progenitores con hijos adoptivos, algunos de los cuales tienen hermanos adoptados por familias de otros países. Hay hijos adoptivos que antes de ser adoptados vivían en orfanatos en su país de origen, aún conociendo la existencia de una familia biológica.
14. Familias monoparentales o de dos progenitores con hijos que viven en un centro de acogida del Estado.
15. Familias monoparentales o de dos progenitores que tienen a sus hijos en acogida temporal en una familia.
16. Familias que tienen uno o más hijos en centros de reeducación y reinserción de menores.
17. Niños que viven en la calle, sin contacto con sus familias, en su propio país o en otro extranjero como migrantes.
18. Hombres que, aún viviendo en pareja, tienen hijos con otra mujer, pero no los tienen reconocidos ni ejercen de padres ni pasan pensión.
19. Hombres que, aún viviendo en pareja, tienen hijos con otra mujer y, reconocidos o no, les visitan de vez en cuando y les pasan o no pensión.
20. Hombres solos que tienen uno o más hijos de relaciones anteriores y los visitan o no y les pasan o no pensión.
21. Hombres casados que tienen hijos extramatrimoniales (reconocidos o no) o fruto de la una relación anterior, los visitan o no, y les pasan o no pensión.

Y así un sinfín de modelos de familia con unas problemáticas muy complicadas y con carencias afectivas significativas.

El padre evoluciona

Es una evidencia innegable que la familia está cambiando y pronto habrá que analizarla desde otros puntos de vista.

Parece más bien que en la familia del presente y la que la va a suceder, la figura central tenderá a trasladarse a los hijos, a su cuidado, a sus necesidades.

En el hogar de las madres solteras y solas ya ocurre esta transformación. El protagonismo, es decir, la máxima preocupación se orienta a la felicidad y el equilibrio del hijo.

La humanidad evoluciona. La imagen de los documentales televisivos en que el macho león come en primer lugar y las crías reciben solo lo que sobra (si es que, dependiendo del tamaño de la pieza cazada por la hembra, queda algo comestible), estará cada vez más alejada del comportamiento humano. Algunos animales ya dan prioridad, macho y hembra, a la supervivencia y cuidado de las crías, como en muchas especies de aves.

La imagen de las madres solteras y las madres solas que crían a sus hijos sin que el padre tenga, ni la legislación le exija, ninguna responsabilidad, comienza a alcanzar su fin. En muchos países se dan facilidades para que las pruebas de ADN confirmen la paternidad y se penaliza con la cárcel a los padres que no pasan la pensión acordada a sus hijos, sean matrimoniales o no.

Con estas aseveraciones no propugnamos que el padre deje de ser una figura destacada. Lo seguirá siendo, en tanto que persona protectora, creadora de lazos afectivos y garante de la salud y educación de sus hijos. Sin embargo, fotogramas tan escandalosos como los de cientos de miles de niños y niñas malviviendo del sueldo y cuidados de mujeres solas, recibirán el rechazo de las sociedades del futuro.

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