Dolor.

Cuando una persona tiene dolor crónico durante años y se desconoce su origen, la medicina clásica tiende a desprestigiarla. Aparentemente hace comedia, no tiene nada, se lo inventa. Esas personas tienen dolor a partir de un estímulo determinado, de un recuerdo, de una vivencia.

Tras el dolor crónico están las emociones. En el dolor crónico el tratamiento con analgésicos no funciona. Hay medicamentos fantásticos para el dolor agudo, pero no para el crónico.

Los médicos de familia tienen que disponer de más tiempo para atender a los pacientes. Es necesario aplicar una psicoterapia relacionada con las emociones, y desarrollar técnicas de fisioterapia, de caricia, masajes i rehabilitación física. Las emociones guían a los seres humanos.

Todo el mundo puede padecer dolor crónico, pero el dolor pélvico crónico es casi exclusivo de las mujeres, uno de los más frecuentes. “El origen del dolor a veces no está en la mano o en el pie sino en nuestras memorias y en nuestras emociones. Un ejemplo: una mujer violada a quien se le ha hecho daño genital es muy fácil que desarrolle dolor crónico incluso cuando el daño físico ya ha desaparecido, porque con el daño le han grabado una emoción terrible”.

El dolor de espalda, el dolor pélvico y el dolor de cabeza son los dolores crónicos más habituales entre la población. Un dolor de muelas te despierta por la noche, pero si el dolor es de memoria no lo sientes mientras duermes.

Cuanta más atención dediques al dolor crónico, cuanto más hables de él, cuando más pendiente estés, peor te encontrarás.
Fibromialgia: “Es un término que inventaron los reumatólogos, pero en realidad estamos ante un dolor crónico más. Son enfermos reales, eminentemente mujeres, que tienen dolor crónico en distintas localizaciones y que van de médico en médico sin que se les dé una solución. Y lo que realmente tienen es dolor crónico.”
Contenido: del Dr. Jordi Montero, neurólogo y autor del libro ‘Permiso para quejarse’.